Frutas y vegetales son base fundamental de una alimentación que gire en torno a la salud y el bienestar. Tomando en cuenta el concepto de porción, todas las frutas pueden ser consideradas dentro de un plan de nutrición para una persona con diabetes.
A comienzos de la década de 1990, se ingería una media de 7.4 kilos de legumbres por persona al año, y eran utilizadas en la cocina tradicional casi a diario. En 2014, se consumieron 140 mil 888 toneladas, 3.1 kilos por persona al año, es decir, menos de la mitad que en los 90. Estos datos son independientes del status socioeconómico de los individuos y del tamaño de la localidad en la que residen.
Es un mineral que se encuentra en muchos de nuestros tejidos, especialmente en los huesos y los músculos. Nuestro cuerpo lo necesita para procesos importantes que garantizan su funcionamiento, como producción de energía, síntesis de proteínas y grasas, conducción del impulso nervioso y metabolismo de otros minerales también necesarios para la función celular.
Al igual que otras grasas poliinsaturadas, son esenciales para la salud, pues se ha demostrado que los ácidos grasos omega-3 pueden ayudar a prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares al incrementar el colesterol bueno y reducir el malo. Asimismo, optimizan la efectividad de la serotonina en el cerebro, un neurotransmisor que ayuda a estabilizar el estado de ánimo.







