
"Nunca he subido en avión porque me da vértigo, no por ser diabética. Cuando me preguntan cómo ha influido en mi vida el tener esta enfermedad, mi respuesta es siempre la misma: de ninguna manera y en ningún sentido. Las limitaciones te las pones tú"
María Rasal, de 41 años, lleva 13 conviviendo con la que ella denomina "mi compañera de viaje". A los 28 años, y durante una de las consultas con el endocrino al que acudía regularmente desde su adolescencia por un problema de obesidad, la analítica reveló que padecía diabetes tipo 2 (DM2), una patología que los especialistas no dudan en calificar como pandemia de magnitud mundial (425 millones de diagnósticos al año, con unas previsiones para 2045 que apuntan a un aumento de casos del 48%).











