
A nadie se le escapa que la consecuencia más directa de ayunar es el hambre, aunque ahora también sabemos que además, el ayuno contribuye a un menor riesgo de diabetes y cáncer.

A nadie se le escapa que la consecuencia más directa de ayunar es el hambre, aunque ahora también sabemos que además, el ayuno contribuye a un menor riesgo de diabetes y cáncer.

Si has leído el titular de esta noticia, seguramente te estás echando las manos a la cabeza. La consecuencia directa de ayunar es el hambre, aunque ahora sabemos que también lo es un menor riesgo de diabetes y cáncer. Así lo ha probado un equipo de científicos estadounidenses.

Aproximadamente tres cuartos de la población activa de los países industrializados trabaja a horas fuera de lo habitual, y muchos de ellos lo hacen por turnos o directamente en horario nocturno. En este sentido, un nuevo estudio ha descubierto que exponer a los trabajadores a la luz artificial en un horario en el que el cuerpo debería estar descansando, altera el ciclo del sueño y genera importantes problemas de salud, entre las que destaca la diabetes.

Las guías dietéticas para la población general están evolucionando hacia una dieta más rica en alimentos de origen vegetal (legumbres, cereales integrales, frutas, verduras y frutos secos) y más baja en alimentos de origen animal y procesados (concretamente carne roja o bollería industrial). Existen cada vez más evidencias de que una dieta de este tipo, como la dieta mediterránea, posee efectos beneficiosos para la salud y, además, reduce el impacto ambiental en el planeta.