La diabetes tipo 2 es una enfermedad caracterizada por una producción insuficiente o una utilización inadecuada de la insulina, esto es, la hormona responsable de que las células capten la glucosa de la sangre para producir la energía. En consecuencia, y como ya padecen más de 350 millones de personas de todo el mundo, el torrente circulatorio transporta un exceso de glucosa, lo que acaba provocando daños en múltiples órganos del cuerpo. Sin embargo, el impacto de la enfermedad no acaba ahí: se estima que su prevalencia podría llegar a duplicarse en solo un par de décadas.
La hipertensión es una enfermedad crónica con componentes familiares y estímulos externos, por lo que es recomendable detectarla a tiempo y saber prevenirla. Aquí, algunos consejos para ello.
Científicos de la Universidad de Michigan (EU) demostraron que las variaciones genéticas comunes son “las grandes culpables” de que un paciente desarrolle diabetes de tipo 2.
La hipertensión arterial es un problema de salud pública mundial. El aumento de la tensión arterial es peligroso en cualquier persona, ya que contribuye a la carga de cardiopatías, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal, y a la mortalidad y discapacidad prematuras. Y aunque se trata de un problema que afecta fundamentalmente a los adultos, la hipertensión pediátrica tiene una prevalencia creciente, aunque con frecuencia está infradiagnosticada.








