Salud renal en tiempos de coronavirus: 10 consejos básicos para mejorarla

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Llevar una dieta no adecuada y no saludable, el abuso de bebidas azucaradas, no realizar una correcta hidratación ante las altas temperaturas, y confundir descanso con inactividad, son algunos de los grandes peligros para el riñón durante el descanso estival según asegura la Sociedad Española de Nefrología (SEN), que igualmente recuerda la importancia de seguir las medidas de prevención frente a la COVID-19.

“El riñón es uno de los órganos que más se han visto afectados por la nueva enfermedad. De hecho, gran parte de los pacientes infectados han tenido un importante deterioro de su función renal, causando un Fracaso Renal Agudo, y por tanto, la necesidad de que el paciente tenga que someterse a un tratamiento sustitutivo de diálisis o trasplante para poder realizar la tarea que hacen sus riñones", indican desde la SEN.

Una advertencia respaldada por los datos ya que hasta principios de julio, un total de 1.735 pacientes en tratamiento renal sustitutivo (TRS) en España se habían contagiado por el coronavirus SARS-CoV-2, de los que 26 por ciento fallecieron. "Es fundamental no bajar la guardia en estos momentos en los que está habiendo un repunte de brotes de COVID-19, y por ello hay que seguir las medidas más efectivas para evitar que nuestra salud en general. Si hacemos caso a las medidas de prevención, estaremos protegiendo nuestros riñones", afirma su presidenta, María Dolores del Pino.

Alta prevalencia de la enfermedad renal

Es una realidad. La alta y creciente carga de la enfermedad renal en todo el mundo obliga a adoptar nuevas estrategias para su prevención y tratamiento. En la actualidad, según los datos que maneja la Sociedad Española de Nefrología, unos 850 millones de personas padecen enfermedad renal en todo el mundo, que es la causante de al menos 2,4 millones de muertes.

En España, la enfermedad renal afecta a 1 de cada 7 adultos, principalmente a varones de edad avanzada o con enfermedad cardiovascular. Por ello, la detección precoz de la enfermedad renal se considera una prioridad sanitaria para prevenir la progresión a estadios avanzados.

Además, se da la circunstancia de que los datos que se desprenden del EPIRCE (Epidemiología de la Insuficiencia Renal Crónica en España) concluyen que el 6.8% de la población adulta, aparentemente sana, con una edad media de 49 años, presenta una insuficiencia renal oculta o sin detectar, es decir, 2,3 millones de personas en España padecen este problema y no están diagnosticadas.

Manuel Algoso, nefrólogo del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo de Valencia y responsable de la unidad de hemodiálisis, explica que la insuficiencia renal crónica “ocurre cuando se produce una disminución de la capacidad de filtrado del riñón, lo que equivale aproximadamente a un 60% de la función normal de este órgano”. Además, el problema radica en que la enfermedad evoluciona sin dar síntomas clínicos por o que el diagnóstico suele producirse en en un estadio avanzado, lo que limita las opciones de tratamiento.

“La insuficiencia renal crónica incrementa los posibles riesgos cardiovasculares, como el infarto o la angina de pecho, y problemas cerebrales, como el infarto de cerebral, que están asociados con lesiones en la pared de las arterias que alteran el flujo normal de la sangre y por tanto, la oxigenación y nutrición de esos órganos”, añade.

10 consejos básicos para mejorar la salud renal

Por ello, el especialista del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo ofrece una serie de recomendaciones para cuidar y mejorar la salud renal:

  • Incrementar el ejercicio físico, andar, caminar deprisa o apuntarse a un gimnasio, todo bajo supervisión médica.
  • Cuidar la alimentación para llevar un control adecuado del peso.
  • Cuidar la ingesta diaria de sal, no superando los 5 gramos de sal al día (cantidad recomendada por la OMS), y si se es hipertenso, disminuirla a 2,3 gramos.
  • Control médico para prevenir riesgos cardiovasculares o atenuar la progresión de la insuficiencia renal crónica evitando la ingesta de antinflamatorios no esteroideos
  • Control de la tensión, que debe estar entre 130-139/80-85 mmHg; se recomienda un nivel más bajo en diabéticos y otras patologías médicas.
  • El colesterol LDL (colesterol malo), debe estar por debajo de 130 mg/dl
  • El colesterol HDL (colesterol bueno) por encima de 40 mg/dl.
  • Los triglicéridos por debajo de 150 mg/dl.
  • Control de glucemias con la hemoglobina por debajo del 7%.
  • Abandono consumo de tabaco.

Fuente: AS.com

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