¿Podría la diabetes hacer que las cosas se te olviden?

La capacidad que tiene el cerebro para responder a la insulina no solo ayuda con la glucosa, también contribuye a la salud celular del cerebro.

En la última década se han incrementado el número de trabajos centrados en encontrar nuevas evidencias que muestran una relación entre la diabetes mellitus y la enfermedad de Alzheimer pues ambas comparten muchas características clínicas y bioquímicas.

 

Los recientes estudios prueban que la insulina podría no solo actuar como una hormona importante en muchas funciones corporales -como regular la glucosa en la sangre- además contribuye a la salud de las células del cerebro, de tal forma que, la resistencia a la insulina en el cerebro precede y contribuye al deterioro cognitivo.

El estrés oxidativo, la inflamación, disfunción vascular, metabolismo de lípidos alterado, hipercolesterolemia, patología mitocondrial y la alteración del metabolismo de la glucosa son algunos factores que la diabetes y la enfermedad de Alzheimer comparten, por lo que se sugiere que existen mecanismos patogénicos comunes.

Un estudio realizado por la Universidad de Pennsylvania detectó que existen similitudes en el factor de crecimiento de la insulina en personas diabéticas y en pacientes con Alzheimer; demostrando que en las segundas existe también resistencia a esta hormona dentro de su cerebro. Conociendo esto, idealmente se pretende lograr resintetizar la insulina en el cerebro y con esto retrasar o incluso mejorar el deterioro cognitivo que se presenta en ambas enfermedades.

Otra investigación realizada en la Universidad de Puebla encontró que, en ratas diabéticas, los efectos comunes a nivel cerebral son inflamación y neurodegeneración en el hipocampo y la corteza cerebral, zonas importantes para el funcionamiento adecuado de la memoria de corto y largo plazo; determinando con esto que las condiciones neurodegenerativas pueden ser ampliamente influenciadas por la diabetes.

En México el 70 por ciento de la población padece obesidad y se estima que son diez millones las personas que han sido diagnosticadas con diabetes, situación que resulta altamente alarmante si se toma en cuenta el potencial que tienen para, a partir del sobrepeso, desarrollar también enfermedades neurodegenerativas.

Estas enfermedades cognitivas se han desarrollado exponencialmente durante las ultimas décadas y existe una similitud entre el desgaste neuronal visto hace tiempo en pacientes con 70 u 80 años que actualmente se  presenta en pacientes de 50 años y se estima tiene relación con el aumento en el sobrepeso que viven las personas.

Debido a que la obesidad comienza a darse desde la infancia, y le toma al organismo entre siete y catorce años culminar el desgaste físico que esta provoca, se prevé que en el futuro existirán muchos más casos de demencia y problemas neurodegenerativos a una edad más temprana.

Incluso se ha llegado a relacionar de forma directa a la obesidad infantil con el mal aprendizaje, la  falta de consolidación de información, los problemas de retención y generación de conocimientos que viven los niños en la actualidad.

La posibilidad de que los pacientes con diabetes podrían estar en mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer tiene implicaciones sociales graves, debido al incremento de la incidencia de la diabetes a nivel mundial y los altos costos que genera el tratamiento de ambas enfermedades. El estudio profundo de la relación existente entre ambas enfermedades puede abrir una posibilidad para descubrir nuevas formas de tratamiento que detengan el avance de ambas patologías.

Fuente: elsemanario.com