Tener cualquier enfermedad demanda altos estados de alerta, conciencia y autoestima. Alerta ante síntomas que pueden necesitar de asistencia médica o de más cuidados personales; conciencia para tomar decisiones y conductas saludables y autoestima para valorar nuestras acciones y saber que tendrán los mejores resultados. Esto también se aplica a la diabetes, una condición que demanda un estilo de vida saludable para evitar complicaciones. Ahora, ¿podrás tomar las riendas de tu diabetes si te sientes deprimido? A través de la revista Diabetes Care tenemos las respuestas.
Tener cualquier enfermedad demanda altos estados de alerta, conciencia y autoestima. Alerta ante síntomas que pueden necesitar de asistencia médica o de más cuidados personales; conciencia para tomar decisiones y conductas saludables y autoestima para valorar nuestras acciones y saber que tendrán los mejores resultados. Esto también se aplica a la diabetes, una condición que demanda un estilo de vida saludable para evitar complicaciones. Ahora, ¿podrás tomar las riendas de tu diabetes si te sientes deprimido? A través de la revista Diabetes Care tenemos las respuestas. 

La depresión y la diabetes son perjudiciales para el cerebro, y tener ambas afecciones puede aumentar significativamente el riesgo de demencia, de acuerdo con el nuevo estudio. "Lo que significa que necesitamos hacer un mejor trabajo al identificar tanto la diabetes como la depresión y después tratarlas adecuadamente", dijo el doctor Dimitry Davydow, investigador del estudio y profesor asociado de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en Seattle.
De acuerdo a la Asociación Mexicana para el Estudio y Tratamiento del Dolor, en nuestro país 4.5 por ciento de la población sufre algún dolor neuropático, el cual se origina por una lesión o disfunción del sistema nervioso central, aunque la causa más común es la diabetes.
Una notoria brillantez en la piel, sin auxilio de cosméticos, puede ser el primer indicio superfluo de inflamación del tejido cerebral por obesidad. “Aunque fuera una observación trivial, es un punto crucial porque resulta que ese brillo es signo de inflamación en términos de la fisiopatología”, advirtió David García Díaz, del Laboratorio de Biofísica de Membranas y Células Troncales de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM. 





