Recomendaciones para una infancia feliz con diabetes tipo 1

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 La diabetes tipo 1 es la segunda enfermedad más frecuente en la infancia, después del asma, y afecta cada vez más a niños y adolescentes en México.

“Nadie es culpable de esta enfermedad, ya que es un padecimiento autoinmune, donde el propio organismo genera anticuerpos que atacan al páncreas y en él a las células beta, que son productoras de insulina, hormona que mantiene los niveles normales de la glucosa en la sangre. También puede ser causada por factores genéticos y ambientales”, explicó Carlos Antillón Ferreira, miembro de la Sociedad Mexicana de Endocrinología Pediátrica.

El especialista precisó que los niños con diabetes tipo 1 pueden llevar una vida normal y vivir la misma cantidad de años que una persona sin diabetes. “De ahí la importancia de un diagnóstico oportuno, que nos permita ofrecer al niño el tratamiento adecuado para el control de esta condición, lo cual es decisivo para que crezca y se desarrolle de manera normal”, indicó.

Los niños con diabetes tipo 1 presentan síntomas como sed excesiva, deseos frecuentes de orinar, incremento en el apetito y pérdida de peso. Al notar estas señales, los padres deben llevar a su hijo al médico, para que le haga una medición de los niveles de azúcar en la sangre.

“El paciente requiere la administración de insulina desde el primer día del diagnóstico y para toda la vida. Además, es necesario un monitoreo constante de sus niveles de glucosa, lo que implica un proceso continuo de educación en diabetes”, explicó.

Advirtió  que, sin disciplina y apego al tratamiento, no puede existir un control adecuado de la diabetes tipo 1, lo que puede causar complicaciones crónicas como ceguera, pie diabético, insuficiencia renal, y complicaciones agudas como hipoglucemia (baja de glucosa

“Cada vez contamos con mejores insulinas, que permiten un manejo adecuado y más amigable de la diabetes tipo 1, que debe hacerse las 24 horas del día, los siete días de la semana y los 365 días del año”, destacó Antillón Ferreira.

En México existen insulinas de última generación y acción ultra prolongada, como la insulina degludec, aprobada para uso pediátrico, cuyo efecto es de hasta 42 horas. Esto no cambia la aplicación que debe ser una vez al día, sino que permite flexibilidad para que los pacientes puedan aplicársela en horarios diferentes, evita la variabilidad en los niveles de azúcar y el riesgo de hipoglucemia.

“La diabetes tipo 1 no implica una sentencia de muerte ni tener que llevar una vida llena de limitaciones. Lo importante es aprender a vivir con esta condición, apegarse al tratamiento, medir constantemente la glucosa, cuidar la alimentación y realizar actividad física. Así evitaremos las temibles y costosas complicaciones generadas por la falta de control de los niveles de glucosa en la sangre”, concluyó.  

Fuente: Vértigo Político

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