El pollo en la alimentación del diabético

Pin It

La facilidad para criar estas aves, así como sus propiedades nutritivas, convierte al pollo en una de las carnes más populares del mundo. Ese alimento proteico contiene menos grasa que la carne de res o de cerdo. Con su sabor más suave y lo fácil de su digestión protagoniza fácilmente cualquier tipo de comida.

La gallina, originaria del sudeste asiático, se empezó a domesticar hacia el 2000 a.C. en la India. En el antiguo Egipto, la avicultura ya estaba desarrollada, y el mundo grecorromano la extendió por Europa.

Aunque se considera que fue Colón quien extendió la gallina por América, pues las llevó en su segundo viaje, los indios mapuches de Chile ya criaban la araucana en el período precolombino.

VALOR NUTRICIONAL DEL POLLO

El pollo está considerado como una carne magra de fácil digestión, de la cual 100 gramos equivalen a unas 130 calorías. Se trata de una carne económica, muy versátil y con grandes propiedades nutritivas. Es una de las principales fuentes de proteína animal y se considera una alternativa saludable a la carne roja.

Sus propiedades nutritivas varían según el tipo de pollo. Como promedio, la proteína constituye entre el 18 y el 20 % del pollo. Por 100 gramos del mismo sin piel, 20 de ellos son proteína y 5 están constituidos por grasa. Estas proporciones varían según la parte del pollo a consumir. La pechuga posee más proteína y menos grasa en relación con el muslo.

Es una carne muy rica en vitaminas B, principalmente la B3, ácido fólico, niacina, riboflavina y tiamina. La niacina aumenta los niveles de “colesterol bueno” y también ayuda a mantener la salud del sistema nervioso y el sistema digestivo. Es importante para la salud del cabello, los ojos y la piel.

La carne de pollo contiene colina, una forma de lecitina. Protege al hígado de cambios hacia células cancerosas, además, evita la acumulación de colesterol a ese nivel.

Otras vitaminas presentes en el pollo en menor cantidad son las vitaminas A, E y K.

En relación con los minerales, se destaca el hierro, pues 100 gramos de pollo contiene el 35 % del hierro necesitado diariamente por un adulto. El pollo posee otros minerales esenciales para la salud del cuerpo. El selenio es el de mayor concentración. Es un antioxidante y reduce el riesgo de cáncer de próstata y puede mejorar el asma y los síntomas de la bronquitis. Otro mineral en el pollo es el fósforo, bueno para el cerebro, trabaja con las vitaminas del complejo B para ayudar a los músculos a contraerse y mantener la salud del corazón y los riñones. El magnesio, zinc, calcio, potasio y cobre se suman a los minerales importantes hallados en el pollo.

En cuanto a las grasas, las insaturadas presentes en la carne de pollo ayudan a proteger la salud del corazón. Entre ellas está el ácido linoleico, un tipo de grasa esencial no fabricada en el organismo y por ello es necesario ingerirla a través de los alimentos donde ellas se encuentran presentes.

 El hígado de pollo es especialmente rico en vitamina B12 y en hierro, pero tiene un elevado contenido de colesterol.

Por eso, el pollo es una carne capaz de beneficiar a prácticamente cualquier dieta. Es un alimento protector para los diabéticos y para cualquier persona, debido a la cantidad y calidad de los nutrientes aportados.

LA GRASA DEL POLLO

El pollo tiene los músculos pectorales, los de la pechuga, adaptados al vuelo para darle fuerza a sus miembros anteriores o alas, y cumplir con la función de volar.

En las especies de animales no voladores, los miembros anteriores son utilizados solo para caminar. Esto genera un gran desarrollo de ellos y por eso los músculos pectorales son más reducidos proporcionalmente. Esta es la razón por la cual los músculos de la pechuga de las aves son de carne blanca y no tienen grasa entre sus fibras musculares, tan desarrolladas.

La mayor cantidad de grasa se encuentra localizada en el pellejo y en un panículo adiposo ubicado en el abdomen. Las grasas concentradas en estos dos lugares pueden ser eliminadas manualmente antes de su cocción, ya sea que se trate de pollos enteros o sus partes. Se quitan de este modo la mayor parte de los lípidos y las calorías presentes en el pollo.

EL POLLO EN LA DIETA DEL DIABÉTICO

Consumir una dieta equilibrada con una amplia variedad y adecuada cantidad de alimentos, como cereales integrales, frutas y vegetales de todos colores, carnes magras, huevo, lácteos descremados, semillas, frutos secos y aceites vegetales es primordial para proteger la salud del paciente diabético.

El pollo juega un papel importante en la alimentación de estos enfermos, pues es un alimento protector de la salud debido a la cantidad y calidad de nutrientes aportados, necesarios en todas las etapas de la vida.

En los niños y adolescentes diabéticos, el pollo constituye una carne tierna, ideal para incorporarla entre los primeros alimentos para complementar la leche materna a partir de los 6 meses de edad. Durante la niñez y adolescencia se demandan mayores necesidades alimentarias y por eso se requieren alimentos con alta densidad nutricional, como la carne de pollo. En una dieta balanceada, cuenta con los nutrientes necesarios para el crecimiento, desarrollo y funcionamiento del organismo.

En los diabéticos adultos, las grasas insaturadas presentes en la carne de pollo ayudan a proteger la salud del corazón, aspecto muy importante de un alimento para estas edades. Este tipo de grasas son necesarias priorizar en el caso de diabéticos con hipertensión o colesterol elevado. Suministra grasas esenciales como el ácido linoleico, indispensable para formar los componentes de las membranas celulares y la función normal de la piel.

En especial los muslos del pollo ayudan a combatir la diabetes, pues tienen un elevado contenido en zinc. No se debe olvidar cocinarlo sin pellejo y asado o al horno, pues no es recomendable comerlo frito.

 

MANEJO ADECUADO DE LA CARNE DE POLLO

Cuando se vaya a comprar pollo, la piel se debe encontrar húmeda, intacta y sin manchas marrones, verdosas o violetas; su color debe ser siempre uniforme, y las puntas de las alas no deben estar oscurecidas ni pegajosas.  Además, no debe presentar restos de plumas, ni zonas oscuras o secas.

De forma ideal, el pollo debe estar siempre contenido en bolsas y el envase debe informar la fecha de vencimiento y las condiciones de conservación y, por supuesto, no debe encontrase rota, ni abierta. El olor debe ser agradable, fresco, libre de inapropiados aromas extraños.

Es recomendable elegirlo al final de la jornada de compras y refrigerarlo si es pollo fresco, o congelarlo en el caso de pollo congelado, pero de manera inmediata, con el fin de reducir el tiempo de exposición a la temperatura ambiente.

A la hora de conservarlo, se debe refrigerar el pollo fresco dentro de su bolsa y consumirlo respetando la fecha de vencimiento indicada en el envase.

Quien prefiere o necesite conservarlo ya cocinado, se recomienda refrigerarlo y consumirlo preferentemente dentro de las 24 horas inmediatas a su cocción. En el freezer se debe conservar a una temperatura no mayor a –15° C.

Se debe retirar la bolsa con los menudos, colocada dentro del pollo, antes de realizar su cocción y cocinarlo completamente.

Fuente: cubahora.cu

 

Pin It