Psicoterapia, fundamental en el tratamiento de la diabetes

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En México, 11 millones de personas tienen diabetes. Tras el diagnóstico, el paciente debe seguir un tratamiento integral con medicación, alimentación sana, ejercicio y ayuda psicológica. Esta última para generar conciencia y aceptación de la enfermedad, así como para crear un vínculo estrecho con el régimen médico. El objetivo es que la persona mantenga su salud mental en la nueva condición de vida.

Por Samara García

Algunas de las reacciones emocionales que surgen tras determinar que se padece diabetes son enojo, incertidumbre, miedo, ansiedad o depresión. Por ello la doctora en psicología, Laura González-Macías, enfatizó que el enfermo debe aceptar el padecimiento y cumplir con el tratamiento médico.

“Lo más importante es brindar la educación, es decir, mostrar los beneficios del tratamiento y hacer conciencia de ello. Suele ocurrir que el paciente no responde inmediatamente al medicamento aun tomándolo de manera adecuada, en este caso habría que trabajar en las emociones que pudieran estar impidiendo la eficacia del tratamiento”, enfatizó.

Por su parte, el psicólogo debe enseñar al paciente la adquisición de hábitos saludables, disminuir las emociones negativas, mejorar la comunicación con familia y amigos, así como a controlar el estrés para mejorar la calidad de vida tanto física como emocional.

Por ejemplo, a la persona con diabetes que presenta depresión se le canaliza con un psiquiatra para que confirme el diagnóstico clínico y le recomiende un tratamiento farmacológico si lo requiere, al cual se suma la psicoterapia. De esta manera se amplía la posibilidad de que entienda lo que está ocurriendo con su cuerpo y es más probable que se adapte a esta nueva circunstancia de vida. Asimismo, todo lo anterior deberá complementarse con actividad física, como ejercicios de relajación, meditación, yoga o mindfullness para controlar la ansiedad, la angustia y el estrés.

Otra opción es asistir a una red de apoyo, es decir, el espacio donde otras personas fungen como acompañantes o escuchas y logran que el paciente pueda sentirse seguro. También es importante involucrar a la familia en el tratamiento y en el conocimiento de la enfermedad.

“Si el paciente no se cuida médicamente la diabetes se agrava, a nivel emocional las consecuencias llegan más rápido y pueden ser aún más peligrosas”, enfatizó la doctora Laura González-Macías, también terapeuta en la Clínica de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto Nacional de Psiquiatría.

Además, “un tratamiento psicológico para una persona con una enfermedad crónica, nunca está de más, hay que hacer conciencia y duelo. Cuidar la salud mental y ver que el paciente puede contender con lo que le está sucediendo”, finalizó.

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