Casos de mexicanos con diabetes e hipertensión, más de la quinta parte en edad productiva

En tanto, quienes padecen obesidad, casi 45 por ciento fueron de entre 20 y 44 años de edad durante el primer semestre del año.

De los ciudadanos que presentaron diabetes mellitus tipo II e hipertensión arterial en México al primer semestre del presente año, poco más de la quinta parte se ubica en la considerada edad productiva, mientras que los diagnosticados con obesidad suben para el mismo grupo etario, hasta cerca de la mitad del total.

El problema con dichas enfermedades es que pueden dejar incapacitados a quienes las padecen, sobre todo la diabetes o derivar en otras mortales, como infartos cardiacos y cerebrales e insuficiencia renal.

No por nada, la Secretaría de Salud (SSA) marca como uno de sus principales desafíos atender y reducir ese tipo de enfermedades crónicas no transmisibles, pues el 70 por ciento de la población mexicana tiene obesidad, el 30 por ciento hipertensión y el nueve diabetes, según estadísticas de la propia dependencia federal.

Casos nuevos de obesidad de enero a junio pasados, se detectaron 196 mil 210 a nivel nacional, lo cual equivale a 45 cada hora, mientras que los de 20 a 44 años de edad, ascendieron a 87 mil 752, el 44.72 por ciento del total; es decir, quienes se encuentran en plena etapa laboral o aún estudian, y eso les afecta en el trabajo, desde factores psicológicos en la autoestima por su aspecto, a los de reducir su productividad al no poder con ciertas actividades en el empleo o escuela.

En tanto, los mayores de 50 años significaron el 27.91 por ciento general, y los de meses de nacidos hasta los nueve de edad, alcanzaron el seis por ciento, de los cuales los escolares, de 5 a 9 años, tuvieron el 3.58 por ciento, lo que es preocupante pues aumenta su porcentaje y quedarán propensos a otras enfermedades a más corta edad.

Precisamente quienes padecen obesidad pueden desarrollar hipertensión arterial y diabetes II. Sin embargo, para prevenirla es indispensable mantener buenos hábitos de salud, con alimentación sana, sin consumo excesivo de sal, pan, comida grasa y evitar la llamada “chatarra” y bebidas azucaradas como refrescos, sustituibles por agua natural o de frutas. También la práctica de ejercicio, por lo menos 30 minutos diarios, desde simples caminatas, pero no permanecer con una vida sedentaria.

Lo anterior igual funciona para la salud en general, pues es mejor atacar los males antes de que surjan.

Respecto a la hipertensión arterial, es una enfermedad silenciosa, ya que no presenta síntomas, de ahí la importancia de checarse constantemente a fin de presentar los ritmos normales, abajo de 140/90 por tres veces consecutivas. Un baumanómetro es fundamental en las familias para realizar esa actividad, que debe realizarse cuando se encuentren en reposo físico y mental.

Aparte de las recomendaciones anteriores, especialmente la no de consumir sal o productos altos en sodio, se suman evitar el estrés y dormir las horas suficientes, factores para aumentar la presión. Se controla con medicamento.

Casos de este padecimiento a la primera mitad de 2015, sumaron 225 mil 022, según cifras de la Dirección General de Epidemiología de la SSA, 51 cada hora en promedio, donde la quinta parte se colocó en el grupo de 25 a 44 años -46 mil 987-, que suben dos puntos porcentuales si se agregan los de 20 a 24.

Las dificultades que pueden presentar, son una baja en sus actividades de trabajo. Algunas señales de alerta son dolor de cabeza, mareo, zumbido de oídos o ver luces o estrellitas. Estos síntomas se pueden presentar tanto en presión alta como en extremadamente baja. En la primera, origina problemas cerebrovasculares e insuficiencia renal; la otra, infarto al miocardio o insuficiencia cardiaca.

Por último, en la diabetes mellitus II, en los primeros seis meses del año se dieron 186 mil 140 pacientes atendidos en hospitales del país, equivalentes a 42.84 cada hora promedio, donde el 23 por ciento -87 mil 752- correspondió a los de 20 a 44 años, los de edad productiva, quienes ven truncada su labor debido a complicaciones, las cuales se agravan si tienen obesidad. Se añade el factor hereditario.

Deriva en alteraciones como hiperlipidemia, retinopatía, enfermedad cerebro-vascular, cardiopatía, neuropatía, pie diabético e incluso nefropatía.

Un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), reveló que la enfermedad le cuesta al país más de 85 mil millones de pesos al año, de los cuales el 73 por ciento corresponde a gastos por tratamiento médico, 15 por ciento a pérdidas de ingreso por ausentismo laboral y 12 por ciento a pérdidas de ingreso por mortalidad prematura.

Puede prevenirse con buenos hábitos alimenticios y ejercicio, además de hacerse el examen de la enfermedad, a fin de verificar si tienen un nivel alto de azúcar en la sangre, ya que de ser así, el cuerpo no produce o no usa bien la insulina -una hormona que ayuda a la glucosa a entrar a las células para darles energía- y su carencia provoca demasiada glucosa en la sangre.

Y es que si se detecta a temprana etapa, puede iniciarse el respectivo tratamiento antes de aparecer las complicaciones.

Sobre su mortalidad, en 2012 fallecieron 85 mil 055 personas, que subieron a 87 mil 245 durante 2013. Es la segunda causa de decesos en México, sólo superada por enfermedades del corazón. Se estima en el país unos 11 millones de diabéticos.

Agencias