¿A dieta? Evita el efecto rebote

Cuando alguien decide bajar de peso, lo primero en lo que piensa es hacer dieta y dejar todos esos alimentos que si bien son de buen sabor, no aportan nada bueno a la salud.

Una de las cosas que se deben tomar en cuenta es que una dieta requiere de constancia, dedicación y un gran esfuerzo,  pues si no se es disciplinado, no se obtendrán los resultados esperados o la salud podría dañarse.

Sin embargo, antes de iniciar cualquier dieta se debe consultar a un especialista, ya que seguir una inadecuada o las famosas “milagro”, podrían resultar perjudiciales.

Sobre todo, se debe evitar las que prometen bajar de peso en poco tiempo porque no queman la grasa excedente, sino que eliminan agua además de que en poco tiempo se gana el peso perdido e incluso un poco más.

Todas las dietas tienen el riesgo de causar el popular “efecto rebote”, por lo que para evitarlo, debes hacer algunas cosas en tu nuevo régimen alimenticio, ¿cómo cuáles? A continuación te las decimos.

Incluye aceite de oliva

Agrégalo desde la preparación de los alimentos y como adición, por ejemplo en ensaladas o carnes.

De esta manera obtendrás las grasas saludables y Omega 3 que tu cuerpo necesita.

Selecciona fuentes de energía saludables

María Verdejo, de Dalystetic, menciona que estas fuentes se encuentran principalmente en los vegetales, frutas, hortalizas, legumbres y frutos secos.

Todos son ricos en fibra y se pueden comer solos o licuados. Lo ideal son cinco porciones de frutas y verduras al día.

Come en casa

Al estar a dieta no significa que dejes de comer una hamburguesa, pizza o hot dog, sólo que debes saber cómo hacerlo.

Prepararlos en casa ocasionalmente es la mejor opción si quieres disfrutar de estos platillos.

Evita utilizar demasiados aceite, olvida lo frito y el azúcar blanco.

Busca con que sustituir los más dañinos y prepara tus comidas con productos frescos. En lugar del azúcar puedes utilizar miel o stevia.

Toma agua

Es el motor de tu cuerpo y lo que ayuda al buen funcionamiento de los órganos.

Trata de beber entre uno y dos litros de agua al día, según tus necesidades.

Fuente: Su Médico