Intentos fallidos de campañas públicas

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Gobiernos nacionales y locales tratan de abordar la obesidad. A menudo, los países que intentan controlar este problema de salud pública hacen frente a acusaciones de ser un "Estado niñera" y se encuentran con la oposición de empresas de alimentos y bebidas.

 

Los intentos han sido irregulares y los expertos no se ponen de acuerdo sobre qué, si es que hay algo, funciona.

Más de 600 millones de personas, o el 13 por ciento de la población adulta mundial, son obesas. La proporción subió más del doble entre 1980 y 2014, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En México, el año pasado entró en vigor la ley de impuestos a  bebidas azucaras; sin embargo no ha surtido los efectos deseados y las personas han mantenido su nivel de consumo.

En 2011, Dinamarca introdujo un "impuesto a la grasa" en alimentos que contienen más del 2.3 por ciento de grasa saturada, pero el alza de precios impulsó a los consumidores a cruzar la frontera hacia Alemania.

La medida se revocó un año más tarde y el gobierno canceló planes de poner un impuesto al azúcar.

En 2012, Francia cuadriplicó su impuesto sobre el aceite de palma enriquecido con grasa saturada, con lo que se dobló "la tasa Nutella" porque el popular producto contenía el ingrediente.

Votantes en Berkeley, California, respaldaron propuestas para imponer un impuesto de un centavo los 28 gramos en bebidas gaseosas, en un referendo el año pasado.

Las bebidas fueron vetadas de las escuelas en Nueva Gales del Sur, Australia, en 2007 pero no siempre se ha respetado la medida.

Mientras tanto, familias británicas y de Estados Unidos reciben cartas de advertencia cuando los informes escolares reflejan que los hijos tienen sobrepeso.

Fuente: BBC

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