Masajear las plantas de los pies no cura la diabetes, como aseguran en redes

Pin It

La producción de glucosa no se puede compensar tallando la planta de los pies, como lo hacen creer en el video

En Facebook circula un video donde se ve como una persona talla con un objeto de metal el arco de uno de sus pies para “curar la diabetes tipo 2”. 

Pero se trata de desinformación. No hay evidencia científica que compruebe que la diabetes pueda eliminarse tallandose o frotándose las plantas de los pies. 

Médicos entrevistados por El Sabueso explicaron que la diabetes es una enfermedad que se debe a la disfunción parcial o total de producción de insulina para nuestro cuerpo. Es decir, nuestro cuerpo deja de producir adecuadamente una hormona que permite que el azúcar en la sangre, conocido como glucosa, pase a las células. Esa producción no se puede compensar tallando la planta de los pies, como lo hacen creer en el video. 

“La diabetes es algo meramente metabólico, y una vez avanzada la enfermedad no hay manera de curarla solo se controla”, explica la médica Anai Romero. 

El video que circula en redes ha sido reproducido en más de 150 mil ocasiones y provoca que usuarios escriban al autor del video para saber más sobre la ‘cura’ de su diabetes, aunque está en realidad no existe.

La Clínica Mayo explica que durante la digestión, el cuerpo descompone los carbohidratos de los alimentos en varias moléculas de azúcar y una de ellas es la glucosa, que es fuente principal para darnos energía.

La insulina, que produce el cuerpo de forma natural, ayuda a que la glucosa de los alimentos ingrese a las células para usarse como energía; pero algunas veces, el cuerpo no produce suficiente, no produce o no usa adecuadamente la insulina causando que la glucosa se quede en la sangre y no llegue a las células, así lo ejemplifica el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales.

La diabetes se divide en dos tipos. El tipo 1 es cuando el cuerpo no produce insulina. El tipo 2 es cuando hay un déficit en la producción de insulina. 

No hay evidencias científicas que compruebe que funciona

A través de palabras clave como “diabetes”, “arco”, “planta del pie”, se buscaron artículos científicos que señalen una posible ayuda al control de la diabetes a través de presionar o tallar el arco o la planta del pie, pero no se encontró contenido similar. 

El Sabueso preguntó a médicos sobre ser una posible alternativa, recomendación o hipótesis médica, donde se utilice presionar el arco del pie de los pacientes pero estos lo descartaron. 

De acuerdo con Kevin Arellano, médico y coordinador del programa de la especialidad en Medicina Interna de la Universidad de Guadalajara, la comunidad médica trata la diabetes a través del uso de medicamentos y de medidas no farmacológicos como son un plan de nutrición y actividad física diaria.

El especialista enfatiza que dentro de los aspectos no farmacológicos no se contempla algo similar a pedir a los pacientes que se presione o tallen alguna parte del cuerpo en específico. 

“Evidentemente hay quienes deciden seguir tratamientos alternativos, pero hasta el momento no han demostrado eficacia y para demostrar eficacia deben de someterse a rigor científico”, aclara el médico.

En todo caso, reconoce Arellano, los enfermos de diabetes que intentaron tallarse o presionar las plantas de sus pies “no les va a pasar absolutamente nada relacionado al control de la diabetes y corren el riesgo de lastimarse”.

La recomendación del académico es que si alguna persona intentó este procedimiento y suspendió su tratamiento médico, se acerque inmediatamente con su médico de confianza para retomar su tratamiento.

En conclusión, no hay evidencia científica de que tallar o presionar alguna parte del cuerpo cure la diabetes. Se trata de una enfermedad crónica que se controla a través de tratamientos con medicamentos y una dieta balanceada, pero no se cura. 

Fuente: animalpolitico.com

Pin It

Quien está en línea

Hay 322 invitados y ningún miembro en línea

Twitter

vivecondibetes

Facebook

vivecondibetes

La glucosa a la baja, tan peligrosa como a la alta