Cómo detectar a tiempo una hipoglucemia y cómo manejarlas

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Una vez diagnosticada la diabetes e iniciado el tratamiento, los niveles de glucosa en sangre deberían permanecer dentro del rango de la normalidad, según asegura la Federación Española de Diabetes (FEDE). No obstante, es posible que se produzcan desajustes, tanto por hiperglucemias como por hipoglucemias.

En el caso de éstas últimas, de las bajadas de azúcar o hipoglucemias, objeto de este artículo de divulgación, la federación advierte de que se presentan de forma más rápida que los síntomas de las hiperglucemias, y dependerán también de la intensidad de las mismas; en todos los casos es vital detectarlas a tiempo.

En una entrevista con Infosalus, Luis Avila Lachica, vocal de la Sociedad Española de Diabetes (SED) y miembro de la Fundación redGDPS, explica que la hipoglucemia es una complicación "muy grave" del tratamiento de la diabetes que puede conducir a la muerte. "Sin embargo, con una buena educación diabetológica, tanto del paciente como de sus familiares o cuidadores, es fácilmente tratable e incluso prevenible", aprecia.

En concreto, cita que la hipoglucemia se puede asociar a accidentes cardiovasculares, caídas con traumatismo severos, desarrollo de demencia, edema cerebral y muerte por arritmia. Además, mantiene que durante la hipoglucemia se produce una situación que predispone a arritmias y a muerte súbita. "Afortunadamente, la mayoría son leves y ceden con el tratamiento al inicio, y sin desarrollar complicaciones con una simple ingesta de hidratos de carbono", celebra el doctor Avila.

¿Cómo se manifiesta la hipoglucemia? El experto de la SED detalla que los síntomas típicos son el nerviosismo, el temblor y las palpitaciones que aparecen con unos niveles de glucemia alrededor de 65 mg/dl. "Si no corregimos la hipoglucemia aparecen los síntomas de activación del sistema nervioso parasimpático con sudoración, sensación de hambre y de hormigueo, que aparecen con unos niveles de glucemia aproximados de 58 mg/dl; unos valores orientativos y que pueden variar sensiblemente de unos pacientes a otros, e incluso en el mismo paciente", sostiene el especialista.

En aquellos pacientes ancianos o los que han tenido muchas hipoglucemias, éstas pueden pasar totalmente desapercibidas y no producir ningún síntoma, alerta el vocal de la Sociedad Española de Diabetes.

Por otro lado, aclara que las hipoglucemias no se manifiestan igual a todas las edades. Según indica, las diferencias entre niños y adultos se notan incluso por el tipo de diabetes. En los niños dice que es predominante la diabetes tipo 1, caracterizada por un déficit absoluto de insulina y que, por lo tanto, precisa de la administración de ésta.

En el caso del adulto, sostiene que los niveles de insulina pueden ser incluso mayores que en la población sin diabetes, pero este exceso de insulina no funciona bien por existir una resistencia a su acción. "Este último caso se puede tratar con pastillas, porque tienen insulina aunque no funcione. De este hecho podemos ya inferir que las hipoglucemias van a ser muy diferentes en unos y otros", remarca.

Eso sí, llama la atención sobre el problema que tienen en común niños y adultos mayores: "Pueden no tener los síntomas típicos de hipoglucemia, o en los niños, el no saber expresarlos, llegando a precisar ayuda para su corrección cuando se detectan".

Con respecto a la clínica, el doctor Avila subraya que es prácticamente igual en ambos, si bien en los pacientes mayores se debe tener en cuenta que pueden tener además de la diabetes otras enfermedades cardiacas o cerebrales que pueden modificar la clínica, agravando su pronóstico.

Cómo actuar ante una hipoglucemia

El vocal de la Sociedad Española de Diabetes comenta que lo primero que hay que hacer con las hipoglucemias es prevenirlas mediante la ingesta adecuada de alimentos y la realización de ejercicio.

"Esto es de vital importancia en aquellos pacientes en tratamiento con insulina. En los pacientes en tratamiento con pastillas, sólo las sulfonilureas presentan riesgo de hipoglucemias, y con las últimas sulfonilureas aparecidas en el mercado, como la gliclazida, el riesgo es realmente bajo, pero es que además hoy en día tenemos otras moléculas que no producen hipoglucemias, por lo que su prevención es mas fácil", precisa.

En caso de que ocurran y el paciente pueda tragar, indica que generalmente es suficiente con tomar 15 gramos de glucosa (un azucarillo suele ser de 8 a 10 gramos). "Si el paciente no recupera en 15 minutos se repite la dosis. Todos los pacientes en tratamiento con insulina deberían tener a su alcance una inyección de glucagón, y gente que sepa recomponerlo alrededor para inyectarlo en caso de hipoglucemia grave que no pueda tratarse dando glucosa por vía oral. En caso de una hipoglucemia inadvertida, sería conveniente replantearse el tratamiento para ajustarlo en la medida de lo posible", manifiesta el experto.

Aquí mantiene que la educación diabetológica, enseñar al paciente a reconocer las hipoglucemias y a tratarlas al inicio es fundamental, así como mostrar las conductas que pueden producir hipoglucemias: La ingesta inadecuada de hidratos de carbono, el exceso de ejercicio, o las enfermedades agudas, como las que producen diarrea y vómitos, que alteran la absorción de los alimentos.

Además, el vocal de la SED defiende que la familia y el núcleo de cuidadores del paciente con diabetes que tenga riesgo de hipoglucemia por sus características es fundamental y puede salvar la vida de estas personas.

Mientras, el endocrinólogo Alfonso José López Alba, director de comunicación de la Sociedad Española de Diabetes, recuerda que desde hace 100 años el tratamiento con insulina de la diabetes ha salvado millones de vidas. "Esta historia de éxito humana mantiene aún una limitación: La hipoglucemia", mantiene.

"Desde las primeras insulinas derivadas de extractos pancreáticos animales con una dinámica de absorción errática, la evolución ha sido increíble. Primero domesticando bacterias y hongos, modificando su genética para producir insulina humana sin impurezas, y en la actualidad desarrollando análogos (proteínas modificadas) de la insulina para hacer su absorción y funcionamiento más estables y fiables", concluye.

Fuente: infosalus.com

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