¿Por qué la diabetes puede causar problemas digestivos? Estas son las razones

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El azúcar alto puede ocasionar daños en los ojos, los riñones y los nervios

La diabetes es la enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre son muy elevados. Con el tiempo, este exceso puede causar problemas serios para la salud, pues diversos órganos pueden dañarse, según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

El azúcar alto puede ocasionar daños en los ojos, los riñones y los nervios. También puede causar enfermedades cardíacas, derrames cerebrales y la necesidad de amputar un miembro. Las mujeres embarazadas también pueden desarrollar diabetes, que en este caso se conoce como gestacional.

Sin embargo, no son las únicas afecciones. Un nivel alto de azúcar en la sangre puede causar gastroparesia, un trastorno que afecta la manera en que el paciente que sufre de diabetes digiere los alimentos.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), de Estados Unidos, las náuseas, la acidez estomacal y la hinchazón abdominal pueden tener muchas causas, pero en las personas que tienen problemas de azúcar, estas afecciones comunes de la digestión no deben ser ignoradas.

“Manejar la diabetes puede ayudar a manejar la gastroparesia. También a retrasar o prevenir otros problemas de salud graves. Mantener los niveles de azúcar en la sangre lo más cerca posible de los valores deseados hará que la persona se sienta mejor en el presente y en el futuro”, precisan los CDC.

¿Qué es la gastroparesia?

Normalmente, los músculos del estómago se contraen para que los alimentos avancen por el tubo digestivo. Si la persona sufre de gastroperasia, el daño causado a los nervios por un nivel alto de azúcar en la sangre puede hacer que esos músculos funcionen más lentamente o simplemente no funcionen.

Esto hace que el estómago no se vacíe de manera adecuada y puede que los alimentos tarden mucho tiempo en salir de allí.

A esto se suma que debido a que la gastroparesia afecta la rapidez con la que el cuerpo absorbe los alimentos, es difícil calcular las dosis de insulina correspondiente a las porciones de alimentos.

Como si fuera poco, esta afección también impacta la forma en que el cuerpo absorbe los nutrientes, lo cual puede causar malnutrición si no se trata. Otro síntoma de la gastroparesia son los vómitos frecuentes. Esto es peligroso porque puede causar deshidratación o sed extrema.

Según el Colegio Americano de Gastroenterología, en el listado de síntomas más comunes por esta afección se incluyen, entre otros: distensión abdominal, náuseas, llenura prematura mientras se come, acidez estomacal y dolor epigástrico.

Asimismo, se pueden presentar señales al ingerir alimentos sólidos, alimentos altos en fibra como frutas y verduras, comidas grasosas y bebidas muy carbonatadas o con mucha grasa. “El síntoma más común es, probablemente, la saciedad precoz; es decir, una sensación de llenura que se presenta poco después de empezar a comer”, precisa la mencionada institución.

La náusea y el vómito también son usuales. Una persona con gastroparesia puede vomitar alimentos no digeridos muchas horas después de su última comida. Una de las consecuencias más evidentes es que se puede perder peso a consecuencia de la mala absorción de nutrientes o debido a que se aprovechan muy pocas calorías.

Consejos para manejar esta afección

De acuerdo con los expertos, hay cura para la gastroparesia, pero se pueden tomar algunas medidas que pueden ayudar a aliviar los síntomas. Los CDC recomiendan las siguientes:

  • Mantener los niveles de azúcar en la sangre lo más cerca posible de los valores deseados.
  • Consumir comidas pequeñas y con frecuencia, que sean bajas en grasas y fibra. Las grasas, la fibra y las comidas grandes pueden retrasar el vaciamiento del estómago y empeorar los síntomas.
  • Tomar mucha agua. Para la mayoría de los adultos, eso es seis a 10 vasos al día.
  • Tratar de identificar si los medicamentos que el paciente está tomando le causan más problemas digestivos.
  • Limitar o evitar el consumo de alcohol.
  • Dejar de fumar o no empezar a hacerlo.
  • Realizar por lo menos 150 minutos de actividad física cada semana.

Ante la aparición de síntomas, lo mejor es consultar de manera prioritaria con el especialista para determinar el tratamiento a seguir y de esta forma evitar que los problemas de salud puedan empeorar.

Fuente: semana.com

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