Grasas en la dieta, no les tengas miedo

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Si bien el consumo de grasas o lípidos cada vez es mayor en la actualidad, hay mucha gente que tiene miedo de incorporarlas a su dieta por considerarlas dañinas para la salud. No obstante, todo es cuestión de límites y del tipo de grasa a ingerir, pues no todas son iguales.

“En términos generales, este nutrimento es un compuesto formado por carbono, oxígeno e hidrógeno, cuyos constituyentes específicos son los llamados ácidos grasos. Según el grado de saturación de estos últimos se pueden distinguir diferentes tipos, como saturadas e insaturadas”, explica el doctor Eduardo Antonio Salazar Sosa, médico cirujano egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán y especializado en Nutrición Clínica.

Variedades
De acuerdo con el especialista, las características de las distintas clases de lípidos son:
Saturadas. En su mayoría se obtienen de productos de origen animal; a temperatura ambiente son sólidas y se tornan líquidas al calentarse. Su consumo, por lo regular excesivo, se asocia con problemas cardiovasculares y niveles elevados de colesterol y triglicéridos en sangre.

Insaturadas. Su presentación es líquida y provienen, principalmente de comestibles vegetales y algunos pescados. Favorecen el control del colesterol y enfermedades cardiacas; a su vez se dividen en:
—Monoinsaturadas. Se encuentran en el aceite de oliva o de canola y ayudan a bajar el “colesterol malo” mientras que mantienen el “colesterol bueno” elevado.

—Poliinsaturadas. Contribuyen a reducir las tasas de colesterol total y triglicéridos en sangre. Se encuentran en aceites de pescado, azafrán, girasol, maíz y soya.

Grasas hidrogenadas o trans. Son los aceites vegetales a los que, mediante un proceso industrial, se les añaden moléculas de hidrógeno a fin de que se tornen semisólidas, como la margarina. Su consumo ocasiona un efecto similar al de las grasas saturadas en los niveles sanguíneos de colesterol, con el consecuente riesgo cardiovascular.

Cabe destacar que entre los componentes de los lípidos existe una variedad de sustancias conocidas como omega 3 y 6, a las cuales se les denomina ácidos grasos esenciales debido a que el cuerpo humano no los produce; de ahí que sea importante ingerirlos por medio de una dieta adecuada. Se encuentran en pescados, aceite de oliva, soya y nueces.

Diversos estudios e investigaciones han demostrado que en los lugares donde se consumen de manera cotidiana dichos nutrimentos, los niveles de ateroesclerosis y enfermedades cardiovasculares son apenas existentes. Lo anterior se debe a reducen la viscosidad de la sangre y la presión arterial.

“El consumo diario de grasas no debe ser mayor a 30% (50% corresponde a carbohidratos y 20% a proteínas), además es más recomendable procurar que la ingesta esté constituida, principalmente, por las de tipo vegetal. Estas últimas, al ser ingeridas y digeridas, dan lugar a la formación de ácidos grasos insaturados, los cuales no pueden circular de manera libre en sangre y se unen a cierta proteína, lo que da lugar a lipoproteína de alta densidad llamada HDL (‘colesterol bueno’)”, detalla el doctor Salazar Sosa.

En cambio, las grasas saturadas se unen a otras proteínas para poder circular, y así crean lipoproteínas de baja densidad conocidas como LDL (‘colesterol malo´). La LDL se encarga de transportar el colesterol desde el hígado hacia las arterias y cuando se encuentra en exceso, tiende a producir las placas de grasa conocidas como ateromas. La HDL se une al colesterol en la circulación pero en una dirección inversa, por lo que cumple una función de “limpieza” arterial, transportando el colesterol de regreso al hígado donde es metabolizado.

No dejes de comerlas
Según lo mencionado anteriormente, el ideal es consumir grasa en forma equilibrada con el resto de los nutrientes y eligiendo de preferencia las grasas insaturadas. Además, el experto en Nutrición Clínica indica que es necesario considerar que:
-Constituyen una importante reserva energética, ya que brindan 9 KCal (Kilocalorías) por gramo.

-Forman parte de todas las membranas celulares y de la vaina de mielina de los nervios, por lo que podemos decir que se encuentran en todos los órganos y tejidos.

-Transportan proteínas liposolubles, como la A, D, E y K.

-Dan sabor y textura a los alimentos.

-La mayor cantidad se acumula en las células adiposas, y dichos depósitos no sólo almacenan la energía, sino que también cumplen importante función en el aislamiento y soporte de los órganos.

-Nos protegen del frío.

-En la piel podemos apreciar la existencia de unas pequeñas glándulas sebáceas; éstas producen una fina película de grasa para lubricar y proteger la epidermis de los numerosos agentes ambientales a los que está expuesta.

Aunque los lípidos nos aportan grandes ventajas, ello no significa que deban consumirse sin medida. “En consecuencia, se tendría, en primer lugar, sobrepeso, desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, diferentes tipos de cáncer y una condición conocida como hígado graso, la cual puede derivar en el desarrollo de cirrosis (el tejido sano del órgano es remplazado por uno de tipo cicatrizal, lo que impide su funcionamiento adecuado)”, advierte el doctor Salazar Sosa.

Mantener una dieta equilibrada es cuestión de educación, sabemos que no es tan sencillo para quienes tienen malos hábitos cambiarlos de un día a otro, pero no es una labor imposible, máxime si la salud está en juego. Recuerda que la alimentación debe incluir los diferentes tipos de alimentos, ser variada, completa y suficiente, amén de complementarse con una rutina de ejercicio físico. De esta manera, te mantendrás en buen estado y hasta darte la oportunidad de saciar un antojo de vez en cuando.

Redacción

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