¿Qué puedo comer si tengo diabetes?

Nada de azúcar… mucho menos grasas ¿carne? ¡Ni pensarlo! ¿En verdad debes de abandonar la comida cuando tienes diabetes?

¿Estas diagnosticado con diabetes? o ¿sólo buscas prevenir? Los alimentos son la base constitutiva para curar, controlar o generar todo tipo de enfermedades. En el caso particular de las personas que presentan diabetes, los alimentos, deben tener un control más riguroso debido a que la enfermedad se relaciona con la insulina -el motor de nuestra energía-, su decodificación y almacenamiento en el cuerpo.

Consumir alimentos demasiado dulces, grasosos o llenos de carbohidratos ¡puede resultar terrible! sin embargo, existen agentes ocultos en otros alimentos considerados “saludables” que se desconocen y contribuyen a mantener la enfermedad ¿quieres conocer qué sí comer y qué no cuando tienes diabetes?

Panes, granos y otros almidones

¿Tus aliados?  Harina de trigo entero, arroz salvaje o integral, papa o camote horneado y productos derivados de maíz -¡sí, incluso las tortillas!-.

¿Los enemigos? Harina blanca, arroz blanco, cereales azucarados, papas fritas, tortillas de harina y pan blanco.

Vegetales

Los vegetales contienen un gran porcentaje de fibra y naturalmente son bajos en sodio y grasa -a menos que sean enlatados o se encuentren en salsas y vinagretas-.

¿Tus aliados? Vegetales frescos consumidos casi crudos, ligeramente cocinados al vapor, rostizados o a la parrilla. Si vas a consumir vegetales de lata o congelados busca aquellos sin sal o bajos en sodio. Las mejores opciones son las hojas verdes como lechuga, espinaca, arugula y col.

¿Los enemigos? Aquellos vegetales cocinados con mantequilla, salsas o queso. Evita también los productos en vinagre -como los pepinillos- ya que contienen grandes cantidades de sodio.

Frutas

Las frutas contienen carbohidratos, vitaminas, minerales y fibra. Naturalmente bajos en grasa (excepto por el aguacate) y sodio. Muchas de ellas contienen más carbohidratos que los vegetales.

¿Tus aliados? Frutas frescas, fruta congelada o en jugo -siempre y cuando no contengan azucares añadidos-, mermelada reducida o sin azúcar y jugo de fruta 100% natural.

¿Los enemigos? Frutas en almíbar o jarabe, ate, jugo de manzana -excepto que sea natural-, mermelada común y cualquier tipo de jugo o ponche de frutas que provenga de un empaque o botella.

Carne y proteína
Aquí se incluye la res, puerco, pollo, pescado, pavo, productos del mar, legumbres, queso, nueces y tofu.

¿Tus aliados? Cualquier preparación al horno, a la parrilla o al vapor. Cortes bajos en grasa como el sirlon, tocino de pavo, quesos bajos en grasa -elige blancos en lugar de amarillos-, pechuga de pollo o pavo sin piel, tofu al vapor o en sopa, legumbres como los frijoles, nueces y huevo.

¿Los enemigos?  Carnes fritas, cortes altos en grasa como las costillas, quesos regulares, tocino de puerco, legumbres cocinadas con manteca o grasa.

Productos lácteos
¿Tus aliados? Leche y yogurt bajos en grasa, crema ácida sin grasa, queso cottage reducido en grasa y leche de soya, almendra o linaza.

¿Tus enemigos? Cualquier producto lácteo regular.

Grasas, aceites y dulces

Comer demasiado de estos puede provocar sobrepeso, haciendo difícil mantener la diabetes bajo control.

¿Tus aliados? Snacks horneados -papas horneadas o chips de de maíz se venden empaquetados- pero siempre en porciones pequeñas. Aceites vegetales, mantequilla en spray no hidrogenada o margarina, mayonesa reducida en grasa, aderezos light y palomitas naturales.

¿Tus enemigos? Snacks fritos como papas, chicharrón o totopos. Manteca y mantequilla. Palomitas de paquete, mayonesa regular y aderezos con grasa.

Bebidas
¿Tus aliados? Agua simple o mineral. Cerveza light o pequeñas cantidades de vino. Té sin endulzar -añade una rodaja de limón-. Café negro o con leche sin grasa y un sustituto de azúcar. Bebidas deportivas en cantidades moderadas.

¿Los enemigos? Refrescos, vinos para postre, cerveza regular o bebidas mezcladas. Café y té con azúcar y leche regular. Chocolate o café saborizado y bebidas energéticas.

Fuente: El Semanario