¿Qué hacer con el hambre luego del ejercicio?

Insulina y Leptina son dos hormonas que estimulan el hambre, son muy necesarias para el correcto funcionamiento del equilibrio y le indican al cuerpo cuándo es necesario alimentarse; pero al realizar actividad física sus niveles, naturalmente, aumentan, algo que no resulta muy bueno si el objetivo es bajar de peso.

Para reducir kilos todos los especialistas, libros y médicos dicen que el ejercicio físico y una buena alimentación son la ecuación perfecta para lograrlo; ahora bien, cuando uno empieza a realizar rutinas de ejercicio el apetito aumenta (a veces de manera desmesurada) y se pierde el esfuerzo hecho durante la actividad.

Entonces ¿qué hacer? A la hora de elegir qué comer y como comerlo hay que tener en cuenta el momento en que se haga ejercicio. Si, por ejemplo, la actividad física se realiza antes de comer es bueno mantenerse hidratado/a con agua a todo momento y evitar comer entre medio, y al llegar la hora de comer elegir una comida con muchos hidratos de carbono.

Pero lo crucial es evitar las ganas voraces de comer luego de un entrenamiento intensivo, y ese es un trabajo que principalmente hay que hacer con las rutinas y la mente.

Estudios realizados en Australia han demostrado que entrenar por intervalos, es decir, poner dentro del entrenamiento lapsos en los que se entrena al 100 por ciento y lapsos en los que se reduce el ritmo,  disminuyen la cantidad de calorías que se consumen en las comidas posteriores al ejercicio en, por lo menos, 170 calorías.

Otro tip para reducir el apetito luego de hacer actividad física es incorporar pequeñas comidas una o media hora antes del entrenamiento, ya sean frutas, cereales o frutos secos, este hábito no sólo reduce el apetito luego de entrenar sino que estimula la quema de calorías durante la actividad.

Por último, una de las herramientas más efectivas para controlar el apetito luego de un entrenamiento físico, es concluir la actividad con una sesión de 15 o 20 minutos de yoga; esta disciplina ha demostrado en una gran cantidad de estudios ser altamente efectiva para reducir la ansiedad, aumentar la sensibilidad hacia el cuerpo y poder moderar las panzadas de comida. Además pueden hacerse posturas de estiramiento para que sirvan de elongación muscular.

Lograr los objetivos que físicos propuestos no es imposible pero requiere de disciplina y de un orden adecuado de las comidas y rutinas para que éstas no jueguen en contra del mismo.

Fuente: salud.com.ar