Los hábitos alimenticios se crean en el hogar

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En las última semanas los medios se han dedicado a difundir noticias sobre la afectación en los niños del llamado “alimentos chatarra”.

El Poder Legislativo de Oaxaca aprobó una reforma a la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, con el fin de prohibir la venta o distribución gratuita de productos “no saludables” a menores de edad, en particular las bebidas azucaradas y los alimentos envasados de alto contenido calórico.

También se implica la exhibición, existencia y funcionamiento de máquinas expendedoras. El objetivo según lo confirmaron los legisladores de Morena es reducir el número de menores con diabetes e hipertensión.

El apoyo a esta ley lo ha dado el subsecretario López-Gatell quien, ante los malos resultados en la atención de la pandemia del covid-19 —con ya casi 60 mil muertos— ha enfatizado la comorbilidad que existe debido a enfermedades como la diabetes, la hipertensión y la obesidad.

Esta, que caracteriza al mexicano medio, ha sido la narrativa preferida del funcionario.

Se ha tratado con esa declaración de ocultar las deficiencias frente al problema del coronavirus.

Ahora el “grave problema” de salud que provoca el excesivo consumo de alimentos con alto contenido calórico es el sobrepeso, derivado de malos hábitos y de falta de ejercicio físico.

La ahora llamada Ley Oaxaca es un nuevo ejemplo de “buenas intenciones”, pero con mal entendimiento de política pública. Además, el remedio podría ser peor que la propia enfermedad.

Casi toda prohibición no inhibe el comportamiento humano.

Por ejemplo, está prohibida la venta de alcohol y tabaco a menores de edad, pero no se ha evitado que persista en todos los rincones de México.

Se estará afectando la libertad de elección y el desarrollo de la personalidad, pero con mayor gravedad las empresas que fabrican esos productos.

Miles de trabajadores estarán en riesgo de perder sus empleos por bajo consumo.

Lo que ha faltado es la formación de hábitos alimenticios desde el hogar. Pero si los padres son consumidores de lo que oficialmente no es saludable, entonces no podrán establecer restricciones a los hijos.

Más bien les “dan para que compren” , como si fuera una obligación.

Según el Instituto Nacional de Salud Pública, indicó en 2017 las principales causas de muerte son, en orden descendente, enfermedades del corazón, diabetes, tumores, males hepáticos y accidentes.

Aun cuando no es la única causa, una de cada tres muertes en el país podría estar correlacionada con problemas de obesidad, que en el país es un grave problema de salud por malos hábitos. 

Fuente: milenio.com

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