La obesidad está presente en la mayor parte de los niños con diabetes tipo 2

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Del total de pacientes diabéticos en Atención Primaria, un pequeño porcentaje son pacientes infantiles con diabetes tipo 2 y, además, obesidad. Diferente son los pacientes con diabetes tipo 1, donde tanto el paciente como la familia están plenamente concienciados de la enfermedad y siguen todas las pautas que les ha marcado el médico y la educadora.

La dietas de los pacientes diabéticos en principio no varía mucho de niños con diabetes que en niños sanos, sin embargo, la alimentación global durante el día sí. Los diabéticos desde muy pequeños tienen claro los productos que les pueden producir incrementos de glicemia y los procesos que les pueden producir hipoglucemia. El aporte calórico, la cantidad de hidratos de carbono y resto de nutrientes de su dieta diaria tiene que adaptarse a la actividad que realice, ya que cada niño es diferente para mantener un peso y crecimiento adecuados, intentando siempre que sea posible coordinar las pautas de insulina a la alimentación y la actividad física, procurando adaptar el tratamiento insulínico a las necesidades nutricionales y no al contrario, e intentar conseguir, al igual que para el paciente adulto, una alimentación variada, adaptada a las necesidades individuales e integrado en el menú familiar y escolar.

Alimentos recomendados

Por eso, los alimentos con bajo contenido en grasas y calorías son importantes. Hay que especificarles la importancia de comer frutas, verduras y cereales integrales. Es clave que la alimentación sea variada para que no se aburran.

La educación aplicada a una enfermedad crónica, como la diabetes, facilita a la persona diabética y su familia el aprendizaje de habilidades y conocimientos necesarios para asumir una actitud positiva frente a su enfermedad, potencia elecciones responsables para el autocuidado y el apoyo necesario para que puedan formar parte activa del tratamiento, de manera que se logre prevenir, retrasar o disminuir la probabilidad de desarrollar complicaciones que generan tanto impacto en las esferas sociales, psicológicas y económicas de los niños con diabetes y sus familias.

Cuando practican deporte deben seguir la pauta marcada por el médico y la educadora para no tener hipoglucemias. En el caso del paciente infantil diabético tipo 2 el sedentarismo está presente en todos los casos en el principio de la enfermedad. Hay casos en que por una cuestión de estética sobre todo en la etapa de la adolescencia deciden hacer dieta y ejercicio y mejoran notablemente, aunque estos son los menos frecuentes.

Actividad física

El ejercicio físico es un pilar fundamental en el tratamiento de la diabetes mellitus, incluso en su prevención. Empezar a hacer actividad física es clave en los niños con diabetes. Hacerla en familia puede ser una buena opción, ya que el mejor estilo de vida a para un niño con diabetes también lo es para toda la familia.

Es necesario abordar el tema de nutrición en las escuelas, implicando a los padres, ya que es fundamental que los niños adquieran hábitos de vida saludable desde las primeras etapas de la vida. Si el niño toma conciencia desde la escuela también lo transmitirá a los padres.

Enfermería tiene un papel destacado en ofrecer las pautas básicas de educación diabetológica. El objetivo principal debe ir encaminado a resolver los problemas que presenta la persona con diabetes, proporcionando los cuidados adecuados y, por tanto, coherentes a los problemas identificados según las necesidades detectadas.

Papel de la farmacia

Por su parte, la función del farmacéutico es llevar a la práctica protocolos de alimentación, cómo llevar el tratamiento, las causas y situaciones que le pueden ir surgiendo según evoluciona la enfermedad. También pueden informar y ayudar a los padres para que aprendan a reconocer los posibles síntomas de la enfermedad y que compartan la información con el pediatra. Las campañas sobre diabetes y alimentación que se imparten en las oficinas de farmacia deben de tener como objetivo de informar a padres sobre la aparición de la diabetes y la cetoacidosis en menores de edad.

Fuente: El Médico Interactivo

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