Mala alimentacion durante el embarazo puede ocasionar diabetes gestacional: Enrique Reyes

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Para una mujer quizá la mayor muestra de amor cuando quiere embarazarse, es mantener hábitos alimenticios sanos, con una dieta bien balanceada durante la gestación, de no hacerlo y alimentarse con comida rica en azucares y carbohidratos puede ocasionar diabetes gestacional.

De no ser controlada esta diabetes puede “programar” de manera negativa a su bebé y predisponerlo a desarrollar sobrepeso u obesidad entre los seis a los 12 años y en una adultez temprana desarrollar el riesgo de padecer diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular y síndrome metabólico. 

Para el ginecólogo Enrique Reyes Muñoz, llegar a un embarazo a los 35 años o más,  con sobrepeso u obesidad, son los principales factores de riesgo para desarrollar diabetes gestacional hasta en un 35 a 40 por ciento de los casos.

Así lo señala en entrevista con Crónica Reyes Muñoz, quien es titular de la Coordinación de Endocrinología Ginecológica y Perinatal, de la Torre de Investigación en el Instituto Nacional de Perinatología (INPer) “Isidro Espinosa de los Reyes”, dependiente de la Secretaría de Salud.

El especialista resalta que una mujer con diabetes gestacional y que tuvo un bebé con más de 4 kilogramos de peso tiene 90 por ciento de probabilidades de desarrollar Diabetes Mellitus Tipo 2, en los siguientes 10 a 15 años.

QUIENES ESTÁN EN RIESGO. Previo a la 34 Reunión Anual INPer “Una Visión Integral Hacia el Futuro”, que se realizará del 1º al 5 de abril próximos, reconoce que este padecimiento complica entre 10 hasta 30 por ciento de todas las embarazadas y la prevalencia dependerá de los factores de riesgo:

Mujeres menores de 25 años, con peso normal y sin antecedentes familiares de diabetes la prevalencia es entre 5 a 8 por ciento, pero en mujeres mayores de 35 años con sobrepeso u obesidad, antecedentes familiares de diabetes o de bebés que haya pesado más de 4 kilos “la prevalencia puede ser hasta del 35 por ciento”.

Aclara que la diabetes gestacional se identifica cuando se realiza la prueba de la curva de tolerancia oral a la glucosa y si sale con dos valores alterados, lo normal, es tener menos de 100 miligramos por decilitro, si los niveles están por encima, el diagnóstico es diabetes gestacional.

BEBÉS MACROSÓMICOS. El especialista señala que todas aquellas pacientes con síndrome de ovarios poliquísticos, antecedentes de: hipertensión y/o prediabetes tienen resistencia a la insulina, aunado al hecho de que son sedentarias, lo cual va de la mano con sobrepeso y obesidad.

Cuando se tiene una dieta rica en azúcares y hay resistencia a la insulina, ocurre que el cuerpo es incapaz de absorber esa glucosa que circula en  la sangre y pueda entrar a los órganos y tejidos y esta glucosa se va acumulando en exceso en la sangre y a través de la placenta pasa directamente a la sangre y a los tejidos fetales.

Esa glucosa es utilizada por los tejidos y aporta mayor energía al bebé y estimula un mayor desarrollo de células y tejidos, en consecuencia tenemos bebés grandes, macrosómicos, de 4 kilos o más.

Esto ocasiona al bebé dificultades al nacimiento, puede haber una distorsia de hombros “sale la cabeza, pero no los hombros por lo grande y eso obviamente aumenta el riesgo de facturar las clavículas o una parálisis de los brazos, e incluso puede provocar en la mujer un desgarre del canal del parto”.

Este ambiente rico en azúcares, le llamamos “programación fetal”, y predispone al bebé mayor riesgo de desarrollar diabetes, obesidad, enfermedad cardiovascular y síndrome metabólico.

ALIMENTACIÓN SANA Y EJERCICIO. Ante tales complicaciones, el doctor Enrique Reyes Muñoz, explica que a todas las pacientes que llegan al INPer y presentan factores de riesgo, en la primera consulta se debe descartar que tengan diabetes pregestacional y si sale positiva la prueba de tolerancia a la glucosa, inician un programa para disminuir alimentos con demasiados azúcares y carbohidratos y ejercicio, caminar 10 minutos después de cada alimento.

A una paciente que empieza con obesidad, tiene un Índice de Masa Corporal (IMC) arriba de 30 y está en el primer trimestre del embarazo, se le va a recomendar entre 500 y 750 gramos de aumento de peso por mes, para que al final del embarazo no gane más de 7 kilos “lo  mínimo recomendable son 5 kilos y máximo 7”.

El gran reto, sostiene, es que estás recomendaciones solo la cumplen el 35 a 40 por ciento de las pacientes, la mayoría de las pacientes siguen estas indicaciones, hasta que se les diagnostica la diabetes.

Lo irónico, es que cuando desarrollan diabetes gestacional, se tiene un éxito y apego al tratamiento en un 95 por ciento de los casos, y eso se pudo evitar, pero no lo hicieron.

NO HAY QUE COMER POR DOS. Subraya que para lograr apego a este tratamiento, se deben romper barreras, como pensar que debe comer por dos, que su red de apoyo familiar siga las indicaciones médicas, que acudan con ella a las pláticas, porque muchas de estas mujeres dependen de lo que les cocinan la mamá, la suegra, la abuela, o un tercera, que son quienes toman las decisiones.

Cuando hay más hambre, hay alimentos libres de consumo “y prácticamente se pueden comer los kilos que quieran”, el problema es el “no me gusta”, porque el contenido es mayor en agua: pepinos, jicamas, lechugas, todos los vegetales verdes, toronja pero contrario a esto consumen muchos alimentos ricos en carbohidratos.

LACTANCIA MATERNA Y DIETA. El doctor Enrique Reyes Muñoz resalta la necesidad de la lactancia materna exclusivamente durante los primeros 6 meses de vida, eso permitirá a la paciente reducir su peso entre 30 y 40 por cierto y vuelva al nivel que se encontraba previo al embarazo y reduce el riesgo que diabetes en 10 a 15 años, pero si en lugar de hacerlo, aumentan más de peso el riesgo es desarrollar este padecimiento, incluso en 5 años.

“Después del embarazo el tratamiento sigue siendo el mismo dieta, saber comer y hacer ejercicio, porque activar el cuerpo, prácticamente es como si abrieran las puertas a la insulina, porque el requiere toda esa energía”, lo lamentable es que estas recomendaciones sólo las siguen un 30 por ciento de las pacientes, el otro 70 por ciento se quedan gorditas.

En estos bebés, con una alimentación balanceada, bajo supervisión al menos los dos primeros años de vida, se puede revertir esa programación, de lo contrario, sólo seguirán por el mismo camino que sus mamás, advierte.

Fuente: La Crónica de Hoy

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