Descubre la kañiwa, el alimento del futuro

Abrir nuestra dieta a alimentos desconocidos es un fenómeno relativamente nuevo. Las dietas healthy han propiciado que descubramos los beneficios de nuevos ingredientes que al otro lado del planeta resultan cotidianos pero que en casa jamás hemos escuchado. Este es el caso de la kañiwa (también llamada “canihuá”), una semilla que por su textura se considera un pseudoceral y que en Perú se consume de tantas formas como puedas imaginar.

Está repleta de nutrientes hasta el punto de llegar a ser conocida como el “chocolate andino” por su riqueza y color marrón. También se considera a la kañiwa como un sustituto de la carne, porque la proteína vegetal de la kañiwá es extraordinariamente completa: 7 gramos de proteína por ración y 160 calorías. Es decir, casi el doble de proteínas que el arroz, aunque tiene 30 calorías más que este.

La kañiwa es considerada la hermana pequeña de la quinoa y, al igual que esta, ha sido catalogada como superalimento por la FAO. Pero es pequeña solo cuando comparamos su tamaño, pues sus granos son cuatro veces más pequeños que los de la quinoa. Cuando nos referimos a sus nutrientes es muy grande y esto puede hacer que, probablemente, desbanque en breve a su hermana mayor.

 

Polivalente y sin gluten

A diferencia de la quinoa, la kañiwa no requiere ser lavada para cocinarse. Esto es porque no contiene saponinas, que son unas sustancias fitoquímicas que interfieren en la absorción del hierro y que dan ese sabor tan amargo a la quinoa.

Es dulce y su sabor recuerda al de la nuez. Por eso sirve para elaborar dulces: es ideal para un porridge con leche, smoothies o para suplir a los cereales industriales en un bol con yogur. 

En Perú también se utiliza la harina producida con estas semillas para todo tipo de repostería: sirve para galletas, bizcochos y panes. Pero no solo podemos hacer postres con ella ya que se adapta a cualquier plato: sopas, ensaladas, salteados… Todo aquello que haríamos con la quinoa, podemos hacerlo con la kañiwa y, al igual que esta, no tiene gluten, así que es un alimento apto para celíacos.

Su alto contenido en fibra hace que la absorción de azúcares sea más lenta, y esto es especialmente beneficioso para los diabéticos porque la lenta absorción de los carbohidratos ayuda a mantener a raya la glucosa en sangre.

Un estudio del Journal of Medical Food en 2009 determinó que este alimento posee un efecto antidrepresivo para el ser humano, porque favorece unos niveles óptimos de aminoácidos con los que el organismo sintetiza la lisina y el triptófano. Y este último, ha demostrado ser el responsable de garantizar un sueño reparador y de mejorar nuestro estado de ánimo.

Esto es así porque el triptófano sintetiza la serotonina, que es un neurotransmisor implicado en nuestra energía. A más serotonina, menos sentimiento de depresión y más sensación de vitalidad. No en vano, a las endorfinas se las denomina las hormonas de la felicidad.

Nutritiva y saciante

La semilla kañiwá tiene un sinfín de nutrientes. Vitaminas B1, B2, B3, ácido fólico, vitamina C, y E. Además de minerales como el zinc, magnesio, potasio, calcio y el fósforo. La kañiwá ofrece más hierro que la quinoa, con una ración de esta semilla podremos disponer del 60% del hierro que debemos ingerir al día. 

También es saciante. Encontramos más fibra en la kañiwá que en el arroz o el mijo, por lo que es ideal para perder peso. Pero es que, además, es rica en grasas poliinsaturadas, tales como el omega-6, omega-9 y omega-3 (en este orden), que son las que llamamos “grasas buenas” porque combaten el colesterol malo al regular los niveles de grasa en la sangre e interviniendo de manera favorable en la digestión.