El tomate: ¿Con o sin cáscara?

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Existen mitos alrededor de algunos alimentos en cuanto a consumirlos con o sin cáscara, sin embargo, diversas investigaciones señalan que son muchos los beneficios presentes en la piel de frutas y verduras.

Por ejemplo, en la Costa, lo más común es que le quitemos la piel y las semillas al tomate, pero: ¿En realidad se debe hacer? A continuación, tres  alimentos con cáscara:

El tomate:

El tomate es rico en potasio, vitamina C, fibra y carotenoides como el betacaroteno y el pigmento antioxidante licopeno.

Según los nutricionistas, el consumo habitual de tomate y sus derivados puede ayudar a reducir el riesgo de contraer cáncer de próstata y del tracto digestivo. Incluso, estudios hechos en Francia han demostrado que si el tomate se consume con cáscara, se aprovechan mucho mejor sus beneficiosas cualidades.

El licopeno es una sustancia presente en la cáscara del tomate, y es bueno para proteger el corazón y prevenir el cáncer. Es tanto el beneficio que la compañía farmacéutica CamNutra desarrolló Ateronon, una pastilla que contiene licopeno modificado, para que se absorba más rápido en la sangre que la versión natural. Hace unos años, durante una reunión de la Asociación Estadounidense del Corazón, se presentaron los primeros estudios clínicos con más de 70 pacientes.

Una contraindicación del tomate es que eleva los niveles de ácido úrico, por lo cual las personas que sufren debido a esto, tienen que abstenerse de comerlo.

Cáscara de manzana

Un estudio de investigadores de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos, descubrió que la cáscara de manzana contiene una sustancia llamada ácido ursólico, que reduce el desgaste muscular y promueve el crecimiento de músculo.

El estudio se hizo con ratones y, en palabras de el doctor Christopher Adams, endrocrinólogo de la Universidad de Iowa que dirigió el estudio, “sorprendentemente, el compuesto también mostró otros beneficios en los ratones: por ejemplo, redujo la grasa corporal y disminuyó los niveles de glucosa y colesterol en la sangre”.

Entonces, entre las propiedades de la cáscara de manzana están ser antioxidante, antimicrobiana, antiinflamatoria y anticancerosa (quimiopreventivos y quimioterapéuticos).

El ácido ursólico está en muchas plantas, incluidas la albahaca, arándanos, saúco, menta, romero, lavanda, orégano, tomillo y ciruelas pasa, pero la cáscara de manzana lo tiene en cantidades bastante concentradas.

Cáscara de uva

El estudio “hepatoprotección antioxidante de la cáscara y semilla de uva” anota que las cáscaras y semillas son un desecho aprovechable de la uva, pues entre sus componentes existen antioxidantes que pueden servir a la salud. Incluso, el estudio insta a usar las cáscaras y semillas desecadas y trituradas como materia prima base para el preparado de alimentos semi-procesados, como mermeladas, harina, fibra dietaria, entre otros.

Se asocian estos componentes antioxidantes de la uva y presentes en el vino (así como en otras frutas, verduras y alimentos vegetales), como beneficiosos para tratar enfermedades metabólicas - diabetes mellitus-; degenerativas -como el cáncer- y otras como las enfermedades cardiovasculares.

El resveratrol está presente en la piel de la uva y es lo que le da su color morado. De hecho, por eso investigadores afirman que una copa de vino tinto al día es bueno para la salud.

“El resveratrol junto a otros polifenoles que tiene el vino tinto, crea especialmente un efecto cardioprotector, muy importante para prevenir eventos cardiovasculares como infartos al miocardio.

También ayuda disminuyendo la tensión arterial, y diminuyendo la segregación plaquetaria, que es el principal inicio para daño de las arterias coronarias y posteriores eventos coronarios”, explicó el doctor Carlos Cruz.

Hay que hacer énfasis en que en la cáscara de estas frutas y verduras pueden quedar residuos de insecticidas y plaguicidas, por lo que deben lavarse muy bien para comerlos con piel.

Fuente: eluniversal.com

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