Antioxidantes pueden prevenir la diabetes

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Sabemos que el sobrepeso es una de las principales causas en el incremento de los casos de diabetes. Ello se debe a que el aumento de azúcar en la sangre aumenta la oxidación en el organismo y lo hace vulnerable al desarrollo de la diabetes mellitus tipo 2.

De acuerdo con investigadores de la Escuela Superior de Medicina (ESM) del IPN, la obesidad es la enfermedad con mayor prevalencia en el mundo. La preocupación por este problema, llevó a los especialistas a comprobar que al integrar antioxidantes y una mezcla de minerales en una dieta baja en calorías de personas obesas, se disminuyó considerablemente los niveles de azúcar en la sangre.

El organismo de las personas con diabetes tiene menos defensas contra los radicales libres y la acumulación de azúcar provoca problemas de oxidación. Así, como los antioxidantes se acumulan en determinados lugares para defender al cuerpo, otras partes quedan desprotegidas. Este proceso se desarrolla lentamente, pero todo el tiempo.

El investigador y coordinador del estudio, Eleazar Lara Padilla, explica que analizaron a un grupo de mujeres obesas, les indicaron ejercicio aeróbico moderado y una dieta de 1,500 calorías diarias, y al término de tres meses disminuyeron de manera importante su nivel de glicemia. El médico detalla que cuando añadieron antioxidantes a la dieta y al ejercicio por tres meses más, la glicemia redujo sus índices hasta llegar a los límites inferiores normales.

El especialista de la ESM asegura que con los antioxidantes y las vitaminas y minerales se pudo estabilizar la glucosa sanguínea. Subraya la importancia de controlar la glucosa saguínea en personas obesas para prevenir la diabetes, pues quienes sufren este mal están más expuestos a padecer males cardiovasculares. Los diabéticos están más expuestos al estrés oxidante y por eso producen más radicales libres, que intervienen en la aparición de complicaciones tardías, como las afecciones renales y vasculares, entre otras. Al referirse a los pacientes que participaron en el estudio, Lara Padilla reitera que disminuyeron 10 por ciento su índice de masa corporal de manera que se favorecieron su complexión y salud.

Radicales libres y antioxidantes
El organismo humano, de manera natural, está diseñado para regular la cantidad exacta de nutrientes que requiere para funcionar adecuadamente, por lo que distribuye con precisión vitaminas y minerales, y desecha las sustancias que le hacen daño.

Sin embargo, cuando se rompe este equilibrio de manera constante ocurren cambios que son difíciles de controlar, de ahí la aparición de enfermedades como obesidad, hipertensión arterial, hipercolesterolemia (altos niveles de colesterol en sangre), infarto al miocardio (tejido del corazón) y diabetes, entre otras.

Parte de este descontrol se debe a los llamados radicales libres, moléculas que, como todas las que conforman el organismo humano, contienen electrones alineados por pares. Cuando uno de estos elementos no tiene "pareja" y queda desocupado inicia un recorrido por nuestro cuerpo para robar un electrón a otra molécula con la intención de recuperar su estabilidad electroquímica; si lo consigue, promueve que se rompa el equilibrio y que esa molécula alterada se convierta en un nuevo radical libre, iniciándose así un ciclo destructivo para nuestras células.

Para combatir la multiplicación de estos elementos y con ello evitar el llamado estrés oxidativo, el hombre cuenta con la ayuda de los antioxidantes que ingresan al organismo a través de los alimentos.

Las vitaminas
Vitamina A. Es una sustancia que participa en la síntesis de pre-colágena, proteína que forma fibra y que participa en varios procesos, uno de los más importantes la cicatrización. Asimismo, dentro de su estructura puede captar a los radicales libres descontrolados, es decir, los neutraliza. De manera natural se encuentra en hígado, pescado graso, yema de huevo, leche, queso, mantequilla, zanahoria, espinaca, durazno, brócoli, pera, naranja, col de bruselas, mango, melocotón y manzana.

Vitamina C. Se ha comprobado que su consumo regular ayuda a disminuir el nivel de azúcar en la hemoglobina. Puede encontrarse en naranja, toronja, guayaba, fresa, limón, col de bruselas, coliflor, grosellas, kiwi, melón y tomate.

Vitamina E. Es un elemento relativamente reciente al que se le han achacado muchas propiedades. Los expertos aseguran que es un magnífico antioxidante que llega con mucha facilidad al tejido graso del cuerpo, y puede controlar el exceso de radicales libres que se puedan estar formando. Está contenida en aguacate, brócoli, ciruela, espinaca, espárrago, manzana, plátano y zanahoria. Su deficiencia puede producir destrucción celular y de glóbulos rojos, anemia, envejecimiento prematuro y trastornos en la reproducción.

Los minerales
Al igual que las vitaminas descritas, algunos minerales son benéficos para que disminuya el grado de oxidación en el organismo humano:
Cromo. Mejora los niveles de azúcar en pacientes que presentan lo que se llama intolerancia a la glucosa, que podría definirse como situación intermedia entre la normalidad y la diabetes, que se produce cuando un individuo sufre elevación de los índices de azúcar, pero sin alcanzar los que se consideran propios de un individuo con diabetes (mayor a 126 miligramos por decilitro en ayunas). Este mineral también es benéfico para aquellas mujeres que padecen diabetes gestacional, pues es común que durante el embarazo se presente desajuste en el metabolismo de los carbohidratos y mayor exigencia para la insulina. Está presente en aceites vegetales, levadura de cerveza, cebolla, lechuga, papa con cáscara, cereales integrales, pimienta negra, almejas, frutos secos, zanahoria, queso y lechuga.

Selenio. Una pequeña cantidad de este metal en el organismo hace que las enzimas (proteínas que regulan la velocidad de las transformaciones que ocurren en las células) y vitaminas funcionen mejor. Los alimentos que lo contienen son: carne, pescado, lácteos, germen y salvado de trigo, cebolla, ajo, tomate verde, brócoli y levadura de cerveza.

Zinc. Actúa en contra de las lipoproteínas (grasas), las cuales no son perjudiciales en sí mismas, pero cuando se oxidan, empiezan a trabajar mal y se pegan a las paredes de los vasos formando placas de ateroesclerosis. Se obtiene al consumir carne roja, leche, huevo, mariscos, legumbres, levadura de cerveza, frutos secos, cacahuates y semillas de girasol.

Fuentes:
Instituto Politécnico Nacional
American Journal of Epidemiology

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