Fallas del sector público detonan el boom de los consultorios de farmacias

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La privatización de los servicios de salud avanza en México, aunque por un cauce que no es el mejor: en los consultorios adyacentes a las grandes farmacias que existen desde hace poco más de 15 años, adonde las personas acuden para curar enfermedades no graves en apariencia, pero que, de acuerdo con estimaciones de investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), les representan un gasto de más de 5 mil 900 millones de pesos al año.

Lo peor es que 30 por ciento de los usuarios de estos servicios cuentan con seguridad social, mientras 35 por ciento son afiliados al Seguro Popular, indicó el director del INSP, Mauricio Hernández Ávila, en la presentación que hizo en el simposio La calidad en la atención de la salud y la seguridad de los pacientes, condición necesaria para el acceso efectivo universal a los servicios de salud, organizado por la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed) en octubre de 2014.

Con base en un análisis de los datos de la Encuesta Nacional de Salud y Alimentación (Ensanut) 2012, Hernández Ávila dijo que se trata de una falla del sistema nacional de salud, pues se encontró que las principales razones de los usuarios para no asistir a los servicios médicos públicos a que tienen derecho son que no les surten las recetas médicas (21 por ciento), y los largos tiempos de espera (40 por ciento).

Para críticos del sistema, este es el resultado de la política gubernamental, que durante años dejó de invertir en infraestructura. Hoy las carencias saltan a la vista.

El director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), José Antonio González Anaya, reconoció esta problemática e insistió en fortalecer el trabajo interno para aprovechar al máximo los recursos económicos disponibles y mejorar la calidad y calidez de los servicios.

La investigación del INSP también detectó que 40 por ciento de la demanda de atención en los consultorios anexos a una farmacia es por infecciones respiratorias y enfermedades diarreicas agudas.

En cambio, en los servicios estatales (Seguro Popular) estos motivos representan 24 por ciento de las consultas y 17 por ciento en las instituciones de seguridad social.

Información de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) advierte que en el país existen más de 28 mil farmacias, de las cuales 15 mil (más de la mitad) cuentan con consultorio médico.

El boom de los consultorios adyacentes a una farmacia comenzó en 2010, cuando la Secretaría de Salud estableció la obligación de que la venta de antibióticos sólo se pueda realizar con la presentación de una receta médica.

Entre ese año y 2014 estos negocios aumentaron cerca de 340 por ciento, pues pasaron de 4 mil 370 a 15 mil. Aunque este modelo de negocio empezó a finales de los años 90 con las Farmacias Similares, cuando se introdujo en la legislación sanitaria el concepto de medicamentos genéricos intercambiables.

Para José Campillo García, presidente ejecutivo de la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud), este no es un buen escenario para el sistema sanitario. Si bien esos servicios resuelven parte de la demanda de atención médica en el país a un precio bajo (las consultas cuestan entre 20 y 40 pesos), los pacientes tienen que comprar las medicinas en las farmacias que están a un lado, cuando por ser afiliados de alguna institución no tendrían que pagar de su bolsillo.

Por otro lado, dijo, está el riesgo de que los usuarios que acuden por algún padecimiento en apariencia sencillo de resolver escondan un problema grave de salud que no se identifica de manera oportuna.

Es sencillo de entender: en los consultorios anexos a una farmacia, generalmente el médico no prescribe la realización de estudios de laboratorio o imagen, y cuando por la persistencia o agravamiento del malestar las personas acuden a los servicios públicos, se eleva el costo de la atención médica.

Así, indicó Campillo, la demanda en las instituciones de gobierno se concentra en tratamientos y cirugías que las personas ya no pueden pagar de su bolsillo y que tal vez pudieron haberse prevenido. Eso se debería evitar con la atención médica integral y oportuna en las instituciones públicas.

Hace unas semanas, la Cofepris informó sobre algunas medidas que deben adoptar los médicos de consultorios en farmacias, entre otras, la aplicación de un cuestionario para la detección oportuna de enfermedades crónico-degenerativas, a fin de identificar riesgos asociados con sobrepeso y obesidad, diabetes e hipertensión arterial.

El análisis del INSP encontró que los consultorios de farmacia atienden principalmente a población joven. En el aspecto económico, los usuarios acuden a esos sitios por la cercanía y la percepción de que es un servicio de bajo costo, además de recibir atención rápida.

Fuente: Ángeles Cruz / La Jornada

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