Con extractos de plantas chilenas esperan combatir la diabetes tipo II

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Probar el efecto benéfico de extractos de plantas chilenas, ricos en antioxidantes, y analizar su rol protector en células pancreáticas, es una de las estrategias que podría ayudar a combatir la diabetes II, enfermedad que afecta a 173 millones de personas en todo el mundo, y a un 7.2 por ciento de la población nacional (Chile).

El estudio se dirige a evitar el daño en las células beta, aquellas responsables de secretar insulina, pero que ante la presencia excesiva de ácidos grasos pueden deteriorase, afectando su normal funcionamiento. Los hallazgos son dirigidos por científicos del Anillo NEMESIS: el doctor Andrew Quest, director de este centro y académico de la Universidad de Chile, y el doctor Sergio Wehinger, académico de la Universidad de Talca.

Antioxidantes contra la diabetes

“La célula beta es altamente sensible al estrés oxidativo, el cual puede ser inducido tanto por niveles elevados de glucosa como de ácidos grasos libres. Esto se da en personas pre-diabéticas y diabéticas, por lo que se ha propuesto que esa oxidación es crucial en el origen y desarrollo de diabetes. En este sentido, nos interesa encontrar extractos que posean una significativa actividad protectora de la célula beta frente a estímulos oxidantes, de manera que posteriormente podamos identificar los componentes más importantes que puedan poseer alguna relevancia terapéutica a futuro”, comenta el doctor Sergio Wehinger.

Estos experimentos ya se están realizando, demostrando protección a la célula beta. Sin embargo, aún deben seguir explorando muchísimos más extractos, encontrar compuestos más óptimos y  probar sus resultados en animales y personas. Algunos de los vegetales que están siendo testeados son compuestos derivados de la industria olivícola y aquellos presentes en el propóleo, en conexión con el Programa de Envejecimiento Saludable (PIEI-ES) de la Universidad de Talca.

Para los investigadores indagar en esta área constituye una alternativa innovadora, ya que hasta el momento, los enfoques terapéuticos no se dirigen a la protección de las células beta, sino que a otros blancos. En ese sentido, el doctor Andrew Quest también es partidario de promover la prevención de la diabetes, a través de una dieta saludable que además incorpore el consumo habitual de alimentos con antioxidantes, entre los que se encuentran berries y frutos tales como uvas y arándanos.

Epidemia creciente

Los integrantes del Anillo NEMESIS abordan la investigación de enfermedades no transmisibles, que son de alta frecuencia en el mundo. En ese contexto, la diabetes tiene un rol protagónico, “comportándose al nivel de una epidemia”, según comenta el doctor Andrew Quest.

Por su parte, el doctor Wehinger asegura que la diabetes II se diagnostica, cada año, con mayor frecuencia en niños y adolescentes. “Esto se debe a que el problema está íntimamente ligado a los hábitos sedentarios y las dietas hipercalóricas, muy difundidas en las sociedades occidentales actuales”, explica.

Los científicos comentan que esta enfermedad deteriora la calidad de vida y el presupuesto de las personas que la padecen, pues compromete la falla de diversos órganos y tejidos, como los riñones, hígado, retina, vasos sanguíneos, corazón, entre otros.

En el caso de las células beta pancreáticas, su daño ocasiona problemas en la secreción de la hormona insulina, lo que a su vez no permite controlar eficazmente los niveles de glucosa en la sangre. “Además otro factor que ocurre es que otras células que debieran responder a la insulina, se hacen cada vez más resistentes, y ya no les resulta suficiente la misma cantidad de insulina que produce la célula beta pancreática. Eso puede provocar una sobre exigencia de ésta última y entonces, puede morir”, explica el doctor Andrew Quest.

Los expertos de NEMESIS señalan que no existe cura para esta enfermedad, sino más bien tratamientos que mejoran la calidad de vida, pero presentan importantes contraindicaciones. “Por esta razón, pensamos que dilucidar los mecanismos responsables de la aparición de esta diabetes, nos permitirá idear y evaluar terapias más dirigidas que sean un complemento a los tratamientos existentes”, señala el académico de la Universidad de Talca.

Modulando  proteínas

El segundo hallazgo, que fue recientemente publicado en una revista internacional,  se refiere a la participación de una proteína llamada caveolina-1, en el proceso de daño a las células beta. Al respecto, los investigadores descubrieron que caveolina-1 participa en el proceso de daño inducido por los ácidos grasos libres, lo que a su juicio es relevante, ya que ésta es una proteína expresada normalmente en las células beta, cumpliendo un rol en la regulación de la secreción de insulina en condiciones fisiológicas normales. “Sin embargo, en base a lo que nosotros reportamos, cuando la célula beta es expuesta a un ambiente que propicia el estrés oxidativo celular -como elevados niveles de ácidos grasos saturados-, caveolina-1 desempeña un papel importante en los mecanismos celulares  que gatillan la muerte celular”, comenta el doctor Sergio  Wehinger.

Ante este descubrimiento, otro blanco terapéutico propuesto por los científicos sería lograr inhibir la acción sensibilizadora de esta proteína en las células beta, evitando el daño de los ácidos grasos, lo cual podría inhibir o al menos retrasar la aparición y desarrollo de la diabetes tipo II. “Esta acción benéfica en el organismo, también podría tener impacto en la salud, al evitar que un diabético tipo II continúe perdiendo una cantidad significativa de células beta, como lo que ocurre en la diabetes I, en cuyo último caso, existe una muerte muy rápida y extensa de las células beta pancreáticas, haciendo al paciente insulino-dependiente”, explica el doctor Quest.

Fuente: elmostrador.cl

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