La planta yagé, promesa contra la diabetes

Cada cierto tiempo la medicina tradicional les da una buena enseñanza a los médicos y pacientes que han dudado de su sabiduría. Esta vez la sorpresa está escondida en una de las plantas sagradas de la tradición indígena colombiana: la ayahuasca o yagé (Banisteriopsis caapi).

Un equipo de científicos de la famosa escuela de medicina de Monte Sinaí, Nueva York, cree que esta planta, así como la planta de Harmal del Medio Oriente (Peganum harmala), también conocida como ruda siria, esconden en su composición química una sustancia que podría llegar a curar la diabetes. Esta enfermedad (diabetes tipo I y II) afecta a unas 350 millones de personas alrededor del mundo y hasta ahora no existe un tratamiento curativo.

La diabetes se origina principalmente por el mal funcionamiento de las células beta ubicadas en el páncreas. Cuando estas células dejan de producir insulina, el cuerpo no puede controlar los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre, lo que conduce a un desequilibrio general en el metabolismo. Los pacientes experimentan primero síntomas como visión borrosa, sed excesiva, pérdida de peso y micción frecuente, para luego sufrir problemas más graves, como daño ocular, daño a los nervios, afectación de los riñones. Las probabilidades de sufrir ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares aumentan dramáticamente.

El grupo de Monte Sinaí decidió ir en busca de una molécula capaz de estimular la replicación de las células beta en el páncreas. Este enfoque terapéutico se ha intentado por años, pero hasta ahora las células han resultado recalcitrantes a esos esfuerzos. Alrededor de 100 mil moléculas entraron en la lista que los investigadores decidieron probar en modelos de células de ratón y humanas.

El 99.9 por ciento de las moléculas fueron descartadas al final del experimento, cuyos resultados fueron publicados en la revista Nature Medicine. Pero entre todo ese pajar encontraron una aguja. La harmina, escondida en la ayahuasca y la planta de Harmal, resultó capaz de triplicar el número de células beta.

“Aunque todavía tenemos mucho trabajo para mejorar la especificidad y la potencia de la harmina y sus compuestos relacionados, creemos que estos resultados representan un paso clave hacia un futuro tratamiento más efectivo contra la diabetes”, afirmó a través de un comunicado Andrew Stewart, autor principal del estudio y director del Instituto de Diabetes, Obesidad y Metabolismo del Monte Sinaí.

“La harmina es el primer compuesto capaz de replicar células humanas productoras de insulina a unos niveles que pueden tener un impacto terapéutico”, comentó al diario El País el biólogo español Adolfo García Ocaña, coautor del estudio.

Trabajos previos ya habían demostrado que la administración de harmina a ratones obesos resultaba en una reducción de glucosa en la sangre, de ácidos grasos libres, de triglicéridos y mejoraba la sensibilidad a la insulina.

La tarea sin embargo no ha terminado y hace falta un largo esfuerzo para convertir este compuesto en un fármaco que llegue a los pacientes que lo necesitan.

Fuente: elespectador.com