Detección rápida de daño en el hígado

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El dispositivo médico FibroScan puede medir en minutos el porciento de grasa en este órgano vital y cuánto daño ha ocasionado sin necesidad de hacer una biopsia

En tiempos de coronavirus, padecer de alguna dolencia crónica subyacente le añade un riesgo adicional a cualquier persona que se contagie con COVID-19.

Y ese es, precisamente, el riesgo que corren los pacientes con enfermedades en el hígado, como hepatitis, esteatohepatitis no alcohólica e hígado graso, esta última una afección común en la población que puede desencadenar problemas de salud serios. Entre ellos, fibrosis, cirrosis y hasta en carcinoma hepatocelular.

Uno de los principales problemas es que, usualmente, el hígado graso no da síntomas. “Por eso es por lo que tenemos muchas personas que nunca bebieron alcohol, principalmente mujeres, que no tienen hepatitis y de momento le diagnostican cirrosis”, advierte el gastroenterólogo y hepatólogo Henry González Rivera, con oficina en la Torre Médica del Hospital Metropolitano, en San Juan.

Otra de las dificultades es que, hasta hace unos años, la manera de corroborar efectivamente ese daño era someterse a una biopsia de hígado, una técnica invasiva molestosa que también puede tener complicaciones y, muchas veces, es motivo de temor para muchos pacientes.

Afortunadamente, desde hace ya unos años se utiliza un dispositivo conocido como FibroScan, una tecnología desarrollada en Francia y aprobada por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA), que mide dos parámetros: el porciento de grasa que hay en el hígado y cuánto daño le está haciendo, explica el doctor González.

Según el gastroenterólogo, es un avance grande si se compara con solo hacer un sonograma o un CT Scan que solo dice si hay grasa o no.

“Ahora tenemos este equipo que puede indicar si este paciente ya tiene fibrosis, qué grado y cuánto daño hay en el hígado. Así podemos planificar un curso de acción”, enfatiza el especialista, mientras describe que se trata de un estudio tipo sonograma que no es invasivo y lo que toma son unos diez minutos.

Dependiendo de los resultados, agrega, se hace un plan para prevenir que el paciente desarrolle cirrosis “porque una vez que tiene esa enfermedad no hay vuelta atrás”. También resalta la importancia de hacer un cambio en estilo de vida que incluya dieta, bajar de peso y hacer ejercicios.

“No hay un tratamiento como tal aprobado por la FDA. De ahí la importancia de manejar los factores de riesgo, como bajar de peso de un 10 a 15%, controlar la diabetes y controlar los lípidos”, resalta el hepatólogo.

De hecho, señala que los medicamentos que se utilizan como tratamiento para la diabetes o el colesterol alto, como las estatinas para controlar los lípidos y la metformina, indirectamente ayudan a controlar el hígado graso.

Según el galeno, al momento, en Puerto Rico hay seis de estas máquinas, dos en Ponce y cuatro en San Juan. “Todo paciente que está en riesgo, con obesidad, diabetes o síndrome metabólico (combinación de obesidad, colesterol y triglicéridos elevados y diabetes), debería evaluarse su hígado”, recomienda el gastroenterólogo, tras resaltar que hay algunas personas que, aun teniendo las enzimas del hígado en el rango normal en los laboratorios “pueden tener fibrosis o están a punto de una cirrosis, aunque en los laboratorios no se demuestre que tienen una inflamación”.

La tendencia a acumular grasa

“Hay personas que tienen una tendencia a acumular grasa en el hígado, de la misma manera que la acumulamos en todo el cuerpo cuando hay sobrepeso u obesidad”, sostiene el doctor González, mientras explica que tener menos de 10% de grasa en el hígado es normal. Sin embargo, destaca que se considera acumulación anormal cuando sobrepasa ese porciento. De la misma forma, resalta que hay personas que tienen hígado graso y no les da absolutamente ningún problema, pero a otras les causa estrés oxidativo, lo que provoca inflamación en las células hepáticas.

“La grasa se acumula dentro de las células hepáticas y las va dañando e inflamando, hasta que las mata. Y aunque el hígado tiene una gran capacidad de regeneración, llega el momento en que, en vez de regenerarse, se forma una cicatriz, que es lo que se conoce como fibrosis. Con el tiempo, mientras más inflamación, hay más daño y más fibrosis y a medida que se va acumulando en el hígado, hay más tejido muerto que tejido vivo y se llega a la cirrosis”, advierte el gastroenterólogo.

A quién ayuda

El examen del hígado a través del FibroScan puede ser beneficioso para personas con:

• Hígado graso

• Obesidad y sobrepeso

• Diabetes

• Colesterol o triglicéridos elevados

• Consumo frecuente de alcohol

• Hepatitis viral tipo B

• Hepatitis viral tipo C

• Uso de medicamentos con potencial tóxico al hígado como los inmunosupresores

• Enzimas hepáticas elevadas en pruebas sanguíneas

Fuente: elnuevodia.com

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