La 'bacteria belga' que te engorda y te da diabetes

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Patrice Cani y su equipo descubren un nuevo género de este tipo de microorganismo al que han bautizado como Dysosmobacter welbionis. Quema grasas y está casi ausente en personas obesas y diabéticas

Todo comenzó cuando Patrice Cani, investigador del FNRS (Fondos Nacionales de la Investigación Científica) en la Universidad de Lovaina (Bélgica), y su equipo observaron repetidamente que una bacteria llamada Subdoligranulum está casi ausente en personas obesas y diabéticas, mientras que está presente sistemáticamente en personas sanas. Entonces, decidieron examinar más de cerca esta 'familia' de bacterias.

"Casi el 70% de las bacterias en el intestino aún no se han identificado (esto se llama materia oscura del intestino)"

Hasta el momento, solo hay una cepa cultivada de esta familia disponible en el mundo (el único miembro conocido de una familia numerosa) y, sin suerte, no es la cepa que se observó que disminuía en las personas enfermas. Esto no es inusual: casi el 70% de las bacterias en el intestino aún no se han identificado (esto se llama materia oscura del intestino).

En 2015, el equipo se propuso aislar la bacteria ellos mismos para conocer su acción en el cuerpo humano, sabiendo que solo está presente en personas sanas. Durante 2 años, los científicos buscaron, aislaron y cultivaron cerca de 600 bacterias del intestino, en un intento por encontrar un segundo miembro de la familia. Todo en vano.

En cambio, el equipo de UCLouvain descubrió una bacteria de un nuevo tipo, aún desconocida hasta entonces. Este logro ya es extraordinario en sí mismo: muy pocos científicos tienen la oportunidad en sus carreras de descubrir un nuevo género de bacterias y nombrarlo. ¿El nombre que eligieron? Dysosmobacter welbionis. 'Dysosmo' ('que huele mal', en griego) más 'bacter' (bacteria) es 'la bacteria que apesta', "porque cuando la cultivas, tiene un ligero olor".

Sabemos que las de la composición y funcionalidad de la microbiota intestinal tienen un impacto en la fisiología del huésped al influir en el metabolismo, la inmunidad, el envejecimiento y el comportamiento.

¿La peculiaridad de esta bacteria?

Para empezar, produce butirato. Nada excepcional hasta ahora, muchas otras producen esta molécula que se sabe que disminuye el riesgo de cáncer de colon, por ejemplo, al fortalecer la barrera intestinal y aumentar la inmunidad. Pero el equipo también observó que Dysosmobacter welbionis estaba menos presente en personas con diabetes tipo 2.

Mediante el análisis de 12.000 muestras fecales (microbiota) de todo el mundo (es decir, una muestra de población muy representativa), los científicos de UCLouvain observaron que la bacteria está presente en el 70% de la población (lo cual es enorme). Un descubrimiento sorprendente. Con tal presencia, ¿cómo es que nunca antes se había descubierto? Parte de la respuesta probablemente se encuentre en las técnicas de cultivo mejoradas desarrolladas por el equipo de UCLouvain.

Luego, estos investigadores probaron la acción de Dysosmobacter welbionis en ratones. ¿Los resultados? La bacteria aumentó la cantidad de mitocondrias (una especie de plantas de energía dentro de las células que queman grasa), reduciendo así los niveles de azúcar y el peso, además de tener fuertes efectos antiinflamatorios. Todos estos efectos son muy prometedores para los sujetos obesos y diabéticos tipo 2, y se asemejan a los de Akkermansia, una bacteria beneficiosa que está en el centro de la investigación en el laboratorio de Patrice Cani.

Las cifras

La obesidad representa ya un problema de salud pública en todos los países desarrollados. En España, según la última Encuesta Nacional de Salud publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se destacan algunos datos que nos hacen ver la gravedad del problema. Un 44,3% de hombres y un 30% de mujeres padecen sobrepreso. Las diferencias entre hombres y mujeres son mayores que en el caso de la obesidad, y es superior el porcentaje de hombres que padecen sobrepeso en todos los grupos de edad. Concretamente, un 18,2% de hombres de 18 y más años y un 16,7% de mujeres padecen obesidad. Con esta tendencia, hasta 2030 aparecerán unos 3,1 millones de casos nuevos y se alcanzarán sobrecostes de unos 3.000 millones de euros.

El vínculo entre la microbiota y la obesidad tuvo su arranque con el profesor Jeffrey I. Gordon y su equipo, quienes propusieron inicialmente que la microbiota intestinal era un factor clave involucrado en el almacenamiento de energía y la ganancia de masa grasa. Descubrieron que los ratones libres de gérmenes (es decir, axénicos, sin microorganismos) estaban ganando menos peso corporal y masa grasa que los ratones que albergaban una microbiota intestinal (es decir, ratones convencionales), como refleja un estudio de 'Cell'.

En un trabajo de seguimiento, proporcionaron la prueba del concepto al mostrar que los ratones libres de gérmenes también eran resistentes a la obesidad inducida por una dieta alta en grasas, incluso si los roedores ingirieron la misma cantidad de calorías.

Estos estudios fueron respaldados por el descubrimiento de que la microbiota intestinal de sujetos obesos tenía una diversidad bacteriana reducida (riqueza microbiana) y/o una representación alterada de genes bacterianos (composición microbiana) en comparación con la de sujetos delgados.

Se encontró un cambio en la proporción de dos filos principales, Bacteroidetes y Firmicutes. A continuación, se descubrió que la transferencia de la microbiota intestinal de sujetos obesos a ratones libres de gérmenes replicaba parcialmente el aumento de peso corporal y masa grasa, lo que sugiere una causalidad entre ella y la obesidad. Posteriormente, la ciencia ha analizado la composición de la misma entre sujetos delgados, con sobrepeso y obesos.

¿Otra observación?

El nuevo ensayo, publicado en 'Gut', muestra que los efectos de las bacterias no se limitan al intestino: los científicos han descubierto que ciertas moléculas producidas por Dysosmobacter migran por el cuerpo y también tienen acciones a distancia. Esto es prometedor y probablemente explica los efectos de las bacterias en los tejidos grasos, pero también abre las puertas a un posible impacto en otras enfermedades como la inflamación y el cáncer. Esto está siendo investigado actualmente por el equipo.

"Eso es lo divertido de la investigación: excavas en busca de huesos de dinosaurios y terminas encontrando un tesoro"

¿El siguiente paso? Probar la acción de Dysosmobacter welbionis junto con la de Akkermansia, para ver si su asociación permite acumular sus efectos sobre la salud, teniendo siempre presente la lucha contra la diabetes tipo 2, enfermedades inflamatorias, obesidad y cáncer. "Eso es lo divertido de la investigación: excavas en busca de huesos de dinosaurios y terminas encontrando un tesoro", dice con entusiasmo Patrice Cani.

¿La originalidad de estos descubrimientos? Identificar una nueva bacteria y darle un nombre que luego se usará en todo el mundo: la cantidad de veces que esto se logró en Bélgica se puede contar con los dedos de ambas manos. Pero eso no es todo, el mismo equipo de investigación también identificó los efectos de esta bacteria en el organismo y su potencial interés en la lucha contra determinadas enfermedades. Este es un paso adicional extremadamente raro que muy pocos científicos han dado en Bélgica. De hecho, esta es una novedad, liderada por un equipo de UCLouvain.

elconfidencial.com

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