Cardiólogos piden priorizar la vacunación de la Covid-19 en pacientes cardíacos de riesgo

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La vacunación contra el COVID-19 debe dar prioridad a los pacientes con enfermedad cardiovascular (ECV) avanzada frente a los que están bien controlados, según una declaración de política sanitaria del Colegio Americano de Cardiología publicada en el 'Journal of the American College of Cardiology' (JACC).

Todos los pacientes con ECV se enfrentan a un mayor riesgo de complicaciones por la COVID-19 y deberían recibir la vacuna rápidamente, pero las recomendaciones de este documento sirven para orientar a los clínicos a la hora de priorizar a sus pacientes más vulnerables dentro del grupo más amplio de ECV, al tiempo que se tienen en cuenta las disparidades en los resultados de la COVID-19 entre los distintos grupos raciales/étnicos y niveles socioeconómicos.

"Una estrategia coherente de asignación de vacunas considerará los riesgos de exposición y los riesgos clínicos de determinadas personas y poblaciones --señala Thomas M. Maddox, profesor de cardiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis--. Además, tendrá en cuenta aquellas poblaciones demográficas que, por diversas razones, tienen riesgos adicionales que conducen a tasas más altas de infección por COVID-19 y resultados de salud graves".

En enero de 2021, había casi 99 millones de casos de COVID-19 y más de 2 millones de muertes causadas por el coronavirus en todo el mundo. Con el rápido desarrollo de múltiples vacunas, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos emitieron recomendaciones por etapas para las poblaciones que deben vacunarse primero.

Según la Fase 1c de la guía de los CDC, todos los pacientes de 16 a 64 años de edad con afecciones médicas que aumentan el riesgo de infección grave por COVID-19 deben recibir la vacuna. Aunque la guía establece que las afecciones cardíacas, la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el tabaquismo son ejemplos de afecciones médicas de alto riesgo, no dice nada sobre los diferentes niveles de riesgo entre la variedad de afecciones cardiovasculares que manejan los médicos cardiovasculares.

En respuesta, el grupo de redacción desarrolló una declaración de política que proporciona consideraciones generales tanto de la exposición como del riesgo clínico necesarios para los esfuerzos de asignación de vacunas. Presenta la evidencia específica y las consideraciones de riesgo relacionadas con las ECV y COVID-19, y propone un esquema escalonado del riesgo de ECV para incorporar en las decisiones de asignación de vacunas.

Además, esta declaración de política destaca las grandes disparidades en los resultados de COVID-19 y ECV entre grupos raciales y étnicos y diferentes niveles de estatus socioeconómico y pide que se consideren estas disparidades en las decisiones de asignación.

"Nuestro esquema de asignación de vacunas propuesto describe las consideraciones clave de riesgo clínico de ECV dentro del contexto más amplio de consideraciones de riesgo general clave, incluida la exposición, las disparidades, el acceso a la atención médica, la edad avanzada y la multimorbilidad --apunta Maddox--. La categorización de riesgo de los pacientes está determinada por el nivel más alto en el que cumplen uno o más de sus criterios".

Algunos ejemplos en el esquema de asignación de vacunas propuesto incluyen pacientes con hipertensión mal controlada, diabetes insulinodependiente o diabetes con complicaciones microvasculares y / o macrovasculares como resultado de un control glucémico deficiente que deben considerarse de mayor riesgo en comparación con los pacientes médicamente optimizados. Del mismo modo, los pacientes con obesidad mórbida deben considerarse de mayor riesgo en comparación con los pacientes con sobrepeso.

Los pacientes con afecciones médicas graves, como enfermedades cardiovasculares avanzadas, pueden requerir estadías prolongadas en hogares de ancianos o centros de rehabilitación, lo que aumenta el riesgo de exposición al COVID-19.

Los datos muestran que el riesgo clínico de infección grave por COVID-19 se asocia tanto con la edad avanzada como con afecciones médicas preexistentes, especialmente cuando coexisten dos o más. Además de la multimorbilidad, los datos han encontrado efectos adversos de la fragilidad en pacientes con COVID-19.

Las recomendaciones de asignación de vacunas por fases de los CDC dan prioridad a los pacientes con edad avanzada, lo que está de acuerdo con el riesgo relacionado con las enfermedades cardiovasculares asociado con la edad avanzada. Sin embargo, esta declaración de política insta a los pacientes mayores con múltiples comorbilidades, incluidas las enfermedades cardiovasculares y / o la fragilidad, deben ser priorizados para la vacunación COVID-19.

"Esperamos que este documento se pueda utilizar para guiar la asignación de la vacuna COVID-19 y el alcance de los pacientes en el contexto de un desajuste prolongado entre la oferta y la demanda al entrar en la Fase 1c", espera Maddox.

Fuente: notimerica.com

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