Aprende a inyectar la insulina en tres pasos

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La insulina se administra mediante una inyección en el tejido subcutáneo. Pero no todo vale, la insulina debe pincharse siguiendo tres pasos.

1. Elegir la zona de punción

La insulina puede pincharse en la parte posterior del brazo, en el abdomen, en las nalgas y en la zona lateral superior externa de las piernas. Cuando los niños son muy delgados es preferible no utilizar el abdomen. 

Es fundamental rotar la zona de punción, porque inyectar la insulina siempre en el mismo lugar del cuerpo puede provocar la aparición de lipodistrofias. Las lipodistrofias o “lipos”, como se conocen comúnmente, provocan el endurecimiento o la inflamación del tejido graso subcutáneo.

2. Elegir el tipo de aguja

Existen diferentes agujas según la longitud y el grosor.

Se aconseja utilizar agujas de 4, 5 o 6 milímetros (mm) de longitud para todas las personas con diabetes, tanto niños como adultos. Las agujas de 8 mm de longitud están desaconsejadas para todas las personas con diabetes, incluso en adultos. En caso de disponer únicamente de agujas de 8 mm se debe asegurar la inyección con ángulo de 45º.

El grosor es el aspecto que más relación tiene con el dolor del pinchazo. Las agujas más finas son las que provocan menos dolor en la punción. El grosor de la aguja se mide en gauges (G). Las agujas de grosor 31 G y 32 G son los más finas disponibles.

Las agujas son de un solo uso y debería utilizarse una nueva en cada inyección.

3. Pinchar la insulina de forma correcta

Coger un pellizco con ayuda de los dedos índice y pulgar en la zona donde pincharemos nos ayuda a evitar que la insulina se ponga en el músculo y minimizar el riesgo de hipoglucemia no deseada. En niños muy delgados es aconsejable pinchar con ángulo de 45º aunque se disponga de agujas cortas.

Recuerda: no se debe pinchar nunca a través de la ropa, ya que se despunta la aguja y aumenta el riesgo de infección.

Fuente: diabetes-cidi.org

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