Caminar y estar de pie ayuda a mejorar los niveles de azúcar en la sangre

En las mujeres posmenopáusicas con riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, estar de pie o hacer pequeñas caminatas durante el día es benéfico para mantener bajo los niveles de glucosa en la sangre bajo control, según un equipo de investigadores del Reino Unido.

"Nos interesaba conocer si separar el tiempo dedicado a caminar o estar de pie influía en los distintos niveles de glucosa del día", dijo el autor principal, Joseph Henson, de la Universidad de Leicester. Su equipo estudió a 22 mujeres postmenopáusicas con sobrepeso y que estaban en riesgo de desarrollar diabetes, con tres rutinas diarias posibles.

Al azar, las participantes siguieron dos rutinas durante días distintos con por lo menos un intervalo de una semana: podían permanecer sentadas durante 7.5 horas o podían dividir ese tiempo en periodos de cinco minutos para estar de pie o caminar cada media hora.

El desayuno y el almuerzo era el mismo en todos los casos y el equipo les extrajo muestras de sangre durante el día. "Después de comer, aumenta la glucosa en sangre", dijo Henson. "En las personas con alguna alteración de la regulación de sus valores, estos no se normalizan rápidamente", explicó.

Esos valores aumentaban un 34% menos después de comer en las participantes que se ponían de pie cada media hora que en las mujeres que permanecían sentadas las 7.5 horas. En las participantes que caminaban cada media hora, el aumento era un 28% más bajo que en el otro grupo, según publican los autores en la revista Diabetes Care.

El aumento de las concentraciones de insulina, un signo de diabetes, también era menor en las mujeres que se ponían de pie o caminaban cada media hora que en el otro grupo. Las participantes volvieron al laboratorio al día siguiente de la evaluación para que permanecieran 7.5 horas sin actividad. "Los resultados se mantuvieron hasta el día siguiente", dijo Henson.

El autor aseguró que se necesitan más estudios para conocer por qué con sólo levantarse de una silla mejoran los niveles de glucosa e insulina, aunque propuso que la actividad muscular envía un mensaje al resto del cuerpo para que utilice la glucosa como combustible.

Fuente: Scientific American