Insulina: ¿Por qué las personas con diabetes le ‘temen’ al medicamento y qué mitos la rodean?

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Expertos aseguran que el objetivo de la insulina es retrasar las complicaciones de la diabetes mal controlada, como pérdida de la visión o falla renal. Estos son los cuatro mitos que la rodean

Aunque su descubrimiento y aplicación lleva más de 100 años en el mundo, la insulina sigue rodeada de mitos y desinformación, sobre todo en pacientes con diabetes que enfrentan día a día este padecimiento.

De acuerdo con especialistas, el segundo motivo por el que una persona con esta enfermedad empeora es porque retrasa su tratamiento con insulina al pensar que la inyección es dolorosa o solo se receta a enfermos que “están en fase terminal”.

Por esta razón, médicos aseguran que la desinformación juega un rol importante en la vida de los diabéticos. “Mientras más educación se tenga sobre la diabetes, al igual que del tratamiento, mayor empoderamiento y seguridad tendrá el paciente para tomar decisiones informadas y responsables”, apunta Jacqueline Alcántara, educadora en diabetes de BD Ultra-Fine.

La experta asegura que el objetivo de este medicamento es retrasar las complicaciones de la diabetes mal controlada, tales como pérdida de la visión, falla renal, pie diabético, entre otras afecciones que pueden alterar de manera importante la calidad y el ritmo de vida del paciente.

Actualmente, la insulina sigue siendo una opción óptima para el control de los niveles de glucosa en la sangre.

¿Cómo ayuda la insulina a personas con diabetes?

Según Healthline Media- sitio de salud con sede en San Francisco, California-, las inyecciones de insulina pueden ayudar a tratar diferentes tipos de diabetes.

Este medicamento actúa como un sustituto o suplemento de la insulina del cuerpo. Las personas con diabetes tipo 1 no pueden producir insulina, por lo que deben recurrir a un medicamento de insulina para controlar sus niveles de glucosa en la sangre.

Incluso, muchas personas con diabetes tipo 2 pueden controlar sus niveles de glucosa en la sangre haciendo cambios en su estilo de vida; sin embargo, si estos tratamientos no ayudan a controlar los niveles de glucosa, las personas con la afección también podrían necesitar insulina para ayudar a controlar sus niveles de glucosa en la sangre.

4 mitos que rodean a la insulina

Para comprender un poco más a este medicamento y erradicar su mala reputación, la especialista Jacqueline Alcántara aclara algunos de los principales mitos que la envuelven:

1. ¿La insulina provoca ceguera?

Son las aplicaciones de insulina tardía, o la falta de éstas, lo que ocasiona que los niveles elevados de glucosa dañen los vasos sanguíneos de la retina, ocasionando retinopatía diabética, padecimiento que realmente afecta la visión.

Este mito surge por la relación que hacen algunas personas al comenzar a usar insulina cuando ya hay un daño ocular, como si éste fuera consecuencia de la insulina.

2. Si me recetan insulina, ¿estoy grave o a punto de morir?

Mientras más pronto se indique insulina en el tratamiento, mejor y más efectivo será el control glucosa en sangre. El propósito es reponer de manera externa la insulina que no producimos o no aprovechamos correctamente para poder vivir.

Cuando la alimentación, el ejercicio y otros medicamentos no son suficientes, es momento de ajustar el tratamiento y la insulina es un gran apoyo.

3. ¿Son dolorosas las aplicaciones de insulina?

Actualmente, existen dispositivos muy cómodos para su aplicación. Bajo una técnica de inyección correcta, que se llega a dominar con educación y disciplina, no tiene que ser doloroso.

Al usar agujas ultrafinas (de 4mm para plumas precargadas y de 6mm para jeringa convencional) se vuelve una práctica más amigable, menos intimidante a la vista y menos invasiva al penetrar la piel.

4. ¿Su uso provoca ‘shock insulínico’?

Administrada de manera correcta la insulina no causa ningún tipo de complicación. Solo un médico puede determinar las dosis y el tipo de insulina que se va a utilizar en cada paciente, de manera personalizada para cada uno.

Es fundamental evitar la automedicación y la información de fuentes dudosas, eso sí puede traer consecuencias contraproducentes a la salud, como las hipoglucemias (bajas de glucosa) inesperadas y graves que las personas llaman “shock insulínico”.

Tipos de tratamientos con insulina

Todos los tipos de insulina producen el mismo efecto: imitan el aumento y la disminución natural de los niveles de insulina en el cuerpo durante el día, pero la composición de los diferentes tipos de insulina afecta la rapidez y el tiempo que actúan:

  • Insulinas de acción rápida: este tipo de insulina comienza a actuar aproximadamente 15 minutos después de la inyección. Sus efectos pueden durar entre tres y cuatro horas. Se suele usar antes de una comida.
  • Insulina de acción corta: esta insulina se inyecta antes de comer. Comienza a actuar de 30 a 60 minutos después y su efecto dura de cinco a ocho horas.
  • Insulina de acción intermedia: este tipo de insulina comienza a actuar de una a dos horas después de la inyección, y sus efectos pueden durar de 14 a 16 horas.
  • Insulinas de acción prolongada: esta insulina probablemente no empieza a funcionar hasta aproximadamente dos horas después de inyectarla. Su efecto puede durar 24 horas o más.

Fuente: elfinanciero.com.mx

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