Hígado graso: qué es, cómo prevenirlo y cómo tener una vida saludable para cuidarlo

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Aquí te platicamos los datos más importantes sobre esta enfermedad y por qué debería ser un tema de tu interés 

¿Qué sabes sobre el hígado graso? Es probable que justo ahora te estés preguntando, ¿por qué necesitaría leer sobre el hígado graso?, ¿qué tiene eso de relevante? La respuesta es muy simple: se estima que entre el 20 % y el 30 % de la población mundial presenta este padecimiento. Y, en nuestro país, la prevalencia se estima en un 50 %. 

Entonces, si nos ponemos a pensar que 1 de cada 2 adultos en México podrían tener hígado graso, es evidente que es un tema de importancia. 

¿Qué es el hígado graso? 

Primero lo primero, su nombre completo y correcto es enfermedad por hígado graso no alcohólico (EHGNA) y, como su nombre lo dice, este padecimiento hace referencia a la acumulación de grasa en las células del hígado (o hepatocitos) y la presentan las personas que no consumen una cantidad significativa de alcohol (no más de 30 g/día en hombres y 20 g/día en mujeres).

Esta enfermedad puede tener varias etapas de evolución, comenzando con la simple acumulación de grasa en los hepatocitos, siguiendo con inflamación, fibrosis, hasta llegar a la cirrosis e incluso al cáncer de hígado. Sin embargo, en la mayoría de los pacientes, la EHGNA no pasará de la etapa de acumulación de grasa. 

¿Por qué es un problema? 

Ya establecimos que un gran número de personas tienen esta enfermedad, pero también que, en muchos de los casos, no resultará de gravedad. Entonces, ¿qué más da? 

El problema de este padecimiento es que la mayoría de las personas no saben que lo tienen. Incluso hoy en día, el diagnóstico temprano es complicado, esto debido los estudios de sangre (en concreto, las pruebas de función hepática) pueden arrojar resultados normales, aunque la persona tenga EHGNA. 

Si bien es cierto que hay otros métodos de detección, como el ultrasonido abdominal, este tipo de evaluaciones no se llevan a cabo de manera rutinaria. Muchas veces el paciente descubrirá que tiene esta enfermedad (en una etapa más temprana o quizás más avanzada), porque su médico le mandó a hacerse un ultrasonido por otros motivos. 

Lo que también hace a la EHGNA problemática es que, en la gran mayoría de los casos, se da en pacientes que ya presentan obesidad, diabetes tipo 2 o síndrome metabólico. Y, si se toma en cuenta que su diagnóstico temprano es poco probable, este padecimiento hará una sinergia negativa con la enfermedad o cuadro clínico ya presentes. Por ejemplo la diabetes tipo 2, que a su vez contribuirá a la progresión del daño hepático. 

¿Cómo puedo cuidar mi hígado? 

Si la probabilidad de tener hígado graso es alta, pero quizás no llegues a recibir un diagnóstico definitivo, lo mejor que puedes hacer es cuidar de tu hígado de todas formas.  Por supuesto que una dieta saludable es muy importante, pero lo que se ha visto que tiene gran influencia en la prevención y manejo de la EHGNA es la actividad física. Mejora la sensibilidad a la insulina, disminuye el ambiente inflamatorio y el estrés oxidativo en el hígado; disminuye la acumulación de grasa en los hepatocitos y ayuda a prevenir la progresión de la enfermedad. Los beneficios se han visto tanto con el ejercicio aeróbico, como con el anaeróbico y de intensidad más bien moderada a elevada. 

Así que ya sabes, no faltes a esa clase de baile o súbete hoy a la bicicleta, ¡tu hígado te lo agradecerá! 

Fuente: gastrolabweb.com

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