Corresponsabilidad, fórmula para combatir epidemia de diabetes y cardiopatías: expertos

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Se trata de una actualización avalada por colegios y asociaciones, por las diferentes instituciones educativas de educación superior

En México, las autoridades sanitarias, academias, colegios y organizaciones han hecho un esfuerzo imparable para actualizar a la comunidad médica con el conocimiento científico a efecto de mejorar sus habilidades de diagnóstico y tratamiento, involucrando a los pacientes sobre mantener un control adecuado de enfermedades crónicas como la diabetes y las cardiopatías.

José Halabe Cherem, presidente de la Academia Nacional de Medicina de México (ANMM), aseguró que, a pesar de la pandemia de covid-19, se continuó otorgando educación médica continua, tanto en la medicina general como en cada una de las especialidades.

“Las asociaciones y colegios de medicina no han parado de otorgar educación continua a nivel nacional y mundial. Nosotros en la ANMM no paramos una sola sesión durante la pandemia. Teníamos sesiones ordinarias cada semana y diversas extraordinarias porque sabemos que el conocimiento existente y el nuevo contribuirá a combatir las principales causas de muerte y discapacidad causadas por obesidad, diabetes, hipertensión y afecciones cardiacas”, dijo entrevista previa ante la realización del foro Premio Diabetes & Cardio-A la Medida de México, el próximo miércoles 16 de marzo, a las 17 horas.

Se trata de una actualización avalada por colegios y asociaciones, por las diferentes instituciones educativas de educación superior, facultades de medicina y organismos internacionales sobre buenas prácticas médicas.

En México, abundó, el gremio médico se ha dado a la tarea de que ese conocimiento adquirido y generado se transmita a sus pacientes y familiares.

La responsabilidad de combatir la diabetes y cardiopatías son del médico, pero también de la familia, los trabajadores sociales, personal de enfermería, psicología y distintos especialistas, así como de las autoridades sanitarias, del sector hospitalario público y privado y, por supuesto, del mismo paciente.

“Es una responsabilidad compartida. Hoy en día no podemos concebir una buena atención médica si no compartimos todos los conocimientos que tenemos a nuestros pacientes, sobre todo, a los que tienen enfermedades crónicas, para que se vuelvan expertos en su enfermedad y no se limiten a seguir instrucciones de tomar determinado.

“Los pacientes son claves para evitar complicaciones o detectar alguna irregularidad. Si sabemos que tenemos predisposición a sufrir de hipertensión arterial sistémica, tenemos que limitarnos con la sal”, dijo.

Remarcó que en diversos lugares, como actualmente sucede en la Ciudad de México, se retiró de las mesas de restaurantes los saleros y, con ello, la “tentación” de ponerle sodio a todo a pesar de no haber probado los platillos.

Además, puso como ejemplo que una persona de base diabético tipo dos, causado por sobrepeso y obesidad, sabe perfectamente que la fórmula, “aunque suene trillada”, es mantener una dieta balanceada con verduras y frutas; adherencia al tratamiento farmacológico y efectuar ejercicio.

“No hay que pretender ser un corredor olímpico. Basta con hacer una caminata pausada y seguida, aumentando el tiempo un minuto o dos minutos cada tres o cuatro días. La caminata rápida y cotidiana debe de hacerse sin caer en esa sensación de falta de aire y de dolor extremo. Con el ejercicio cotidiano uno va a agarrando condición”, apuntó.

El ejercicio diario junto con la dieta, la baja de peso, precisó, contribuirán a un mejor control de la hipertensión arterial y de la diabetes.

El monitoreo constante de la glucosa, por ejemplo, podría también modificar el rumbo de una enfermedad. “Estaremos evitando las complicaciones agudas y crónica, entre estas, situaciones de caer en estado de coma por hiperglucemia (aumento anormal de la cantidad de la azúcar en sangre) o por hipoglucemia (niveles bajos de azúcar en la sangre).

El paciente, dijo, está consciente de lo que es la comida chatarra y, además, cuenta con una guía, como es el caso del etiquetado frontal en los alimentos procesados.

“Una parte de la responsabilidad del médico es crear esa conciencia sobre el adecuado control de una enfermedad, pero el paciente también saber que si un refresco señala en su etiqueta que contiene exceso de calorías y las frituras exceso de calorías y de grasas, y en mi clínica me dicen que no debo consumirlas, entonces evitarlas”, añadió.

En este proceso de corresponsabilidad para evitar que la diabetes y la hipertensión deriven en afecciones renales, pérdida de la vista y de extremidades, eventos coronarios y cerebrales fulminantes, también está participando la misma industria.

“La responsabilidad es del médico y del paciente, de la familia y de su entorno, de la clínica y de las autoridades sanitarias, de las asociaciones, facultades y academias, de los medios al fomentar mensajes de adecuados hábitos alimenticios y del ejercicio; de la industria de los alimentos procesados. Es un todo”, aclaró.

Fuente: milenio.com

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