Cómo lidiar con la frustración y convivir con la diabetes tipo 2

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Vivir con diabetes puede parecer un desafío. Tras un diagnóstico que es como un jarro de agua fría, la familia y las asociaciones de pacientes juegan un papel muy importante, mitigando el impacto emocional del paciente. Aunque la diabetes tipo 2 no tiene cura, en los hábitos de vida saludable está la clave para garantizar una buena calidad vida.

“Desde la Federación Española de Diabetes venimos reclamando a la administración que los centros de salud de atención primaria, muchas veces carecen de personal especializado, por lo que las personas diagnosticadas de diabetes tipo 2, no reciben la formación o educación diabetológica que requieren”, ha explicado a CuídatePlus Juan Francisco Perán, presidente de FEDE. “Les acaban de diagnosticar una enfermedad crónica pero no les especifican qué tienen que hacer o qué comer”, ha añadido.

Por su parte, José Ramón Calle, miembro del consejo asesor de la Fundación para la Diabetes Novo Nordisk (FDNN), ha subrayado que el diagnóstico de la diabetes de tipo 2 puede tardar años por tener síntomas de instauración lenta. La persona se va acostumbrando y, además, sus valores no son tan llamativos o extremos como en el caso de la tipo 1.

Aunque tenga un componente genético, puede darse que una persona tenga varios familiares afectados con esta enfermedad y, sin embargo, logre sortearla. “Si se mentaliza y mantiene un estilo de vida sano con ejercicio y una dieta adecuada, puede prevenirse”, ha sentenciado Calle.

Perán, durante su extensa experiencia tratando con personas recién diagnosticadas, en muchas ocasiones se las ha encontrado desorientadas, sin más indicaciones que un papel en el que se las indica las calorías que han de consumir. “Nadie le especifica que tiene que reducir el consumo de hidratos de carbono y que es conveniente que hagan ejercicio físico”, ha destacado el doctor.

Impacto emocional

El diagnóstico puede afectar a la salud mental, manifestándose como ansiedad, depresión, irritabilidad o insomnio. Unas emociones que pueden interferir negativamente en los niveles de glucosa del paciente. Además, el estrés eleva la glucosa en sangre, por lo que “asustarlos con la ceguera o las amputaciones es contraproducente”, ha afirmado Calle.

Esto torna en un círculo vicioso, alimentado por los cambios en el estado de ánimo que provocan las fluctuaciones de azúcar en el organismo. Por ejemplo, la hiperglucemia dificulta la concentración, mientras que la hipoglucemia viene acompañada de cansancio e irritabilidad. “La persona ha de ser consciente de que está en sus manos evitar las complicaciones asociadas a la diabetes”, ha añadido Calle, para poder así convivir lo mejor posible con esta desagradable compañera.

Enseñar hábitos de vida saludable

En la época actual, la población ha vivido cambios en la alimentación y los hábitos de vida. El sedentarismo, los alimentos procesados y la comida rápida cargada de azúcares y grasas saturadas, están detrás del aumento de los casos de diabetes de tipo 2, diez veces más frecuentes que la tipo 1. Por eso se hace cada vez más incidencia en llevar un estilo de vida saludable, tanto para prevenir enfermedades como esta, como mantenerlas a raya en el caso de padecerlas.

Para Calle, la educación es fundamental. “Parece más difícil en el caso de las personas con diabetes tipo 1, por tener que enseñar cómo se inyecta la insulina, pero también existen casos con el tipo 2 que terminan con un tratamiento similar”, ha añadido.

El doctor ha subrayado la importancia de recomendar un estilo de vida saludable, similar además al que debería de llevar todo el mundo. Mantenerse activo es muy importante, puede marcar la diferencia entre tener que combinar antidiabéticos orales con inyección de insulina, o sólo tener que tomar pastillas. El ejercicio, si no hay ninguna contraindicación, y una buena dieta, pueden equilibrar los niveles de glucosa en sangre.

“Lo recomendable serían 150 minutos de ejercicio aeróbico, es decir, dos horas y media de ejercicio como correr, nadar, montar en bicicleta o bailar. De manera que no pasen dos días consecutivos sin hacer ejercicio, no vale eso de ser deportista de fin de semana”, ha explicado Calle.

Desde hace unos años, también se vienen recomendando ejercicios anaeróbicos, basados en la fuerza. Ya que, al desarrollar masa muscular, aumenta también el metabolismo basal, es decir, la quema de grasas o el gasto energético que implica realizar las funciones vitales, vamos, lo que el cuerpo gasta por estar vivo. Esto va a propiciar la pérdida de peso, algo vital en este tipo de pacientes, ya que la diabetes va muy ligada al sobrepeso, tanto que alrededor del 85% de las personas con diabetes de tipo 2 lo sufren.

En cuanto a la dieta, la mediterránea es la más saludable, con frutas, verduras, hortalizas e hidratos de carbono de absorción lenta, evitando los de absorción rápida, como los dulces, ya que tienen un índice glucémico alto. “Lo ideal es mantenerse en un índice de masa corporal entre 18,5 y 25”, ha concluido el doctor.

Cuando se trata del control de la diabetes, no existen las vacaciones. Por eso es importante mantener esta serie de rutinas saludables para vivir con ella y controlarla.

Fuente: cuidateplus.marca.com

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