Un estudio capitaneado por investigadores de la Universidad de California en San Diego descubrió que los cerebros de las niñas y niños obesos, literalmente, se iluminan de forma diferente cuando ingieren azúcar.
En la cultura latina, que un niño fuera gordito fue considerado por mucho tiempo como sinónimo de saludable. Irremediablemente, las mamás y las abuelas juzgaban qué tan bien alimentado estaba un niño o una niña de acuerdo con su peso y más era mejor. Pero esto es cosa del pasado y de los mitos. La realidad indica que el sobrepeso y la obesidad infantil, por cuenta de estas creencias y malos hábitos alimenticios, es un problema real y grave en casi todo el mundo, según establece el sitio web vidaysalud.com.
Muchas personas mayores con diabetes quizá se vean expuestas a daños potenciales porque sus médicos intentan mantener un control demasiado estricto de sus niveles de azúcar en sangre, plantea un estudio reciente.
Las mujeres embarazadas que sufren diabetes tienen cuatro veces más riesgo de que su bebé nazca con alguna malformación congénita, afirman científicos.