Diabetes, sobrepeso y obesidad, detonadores de enfermedad renal crónica

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El crecimiento de la Enfermedad Renal Crónica (ERC) en México está estrechamente relacionado con el sobrepeso, la obesidad, la diabetes y la hipertensión arterial, por lo que mientras no exista una política que prevenga estos factores de riesgo, difícilmente se podrá disminuir la incidencia de este padecimiento crónico, degenerativo y mortal.

Especialistas de todo el país que participaron en el I Congreso Latinoamericano y II Congreso Nacional de Organizaciones Renales en Guadalajara, llamaron a impulsar una política pública nacional contra la enfermedad renal, que inicie con el levantamiento de un registro nacional de pacientes, que permita conocer con exactitud el tamaño del problema.

Hasta ahora, solo tenemos estimaciones, que nos dicen que en México existen alrededor de 140 mil personas que presentan Enfermedad Renal Crónica (ERC), de los cuales sólo el 50% tienen la oportunidad de recibir tratamiento en alguna de las instituciones del Sistema Nacional de Salud, indicó el maestro Omar de Jesús Ruíz, director ejecutivo de la Federación Mexicana de Enfermos y Trasplantados Renales (Femetre).

Sin embargo, los especialistas advirtieron que esta enfermedad tiene una afectación mucho mayor, ya que en el país podría haber aproximadamente 9.6 millones de personas con enfermedad renal en etapas tempranas, sin saberlo porque no presentan síntomas. Otro dato preocupante es que alrededor de 65 mil personas viven con tratamiento sustitutivo en Diálisis Peritoneal y más de 75 mil pacientes con ERC no reciben atención médica adecuada.

Omar de Jesús Ruiz, director de Femetre recordó que de acuerdo con cifras oficiales, las enfermedades crónicas no trasmisibles (ECNT) representan 70% de la mortalidad en nuestro país, lo que se debe, en gran medida, a la falta de acción y desarticulación institucional.

“Una política nacional contra la enfermedad renal debe ser parte integral de la agenda de pendientes del sistema de salud, ya que de no hacerlo continuará el incremento de pacientes y el nivel de inequidad, entre aquellos que tienen atención médica por seguridad social y los que está fuera de ella”, declaró el titular de Femetre.

Explicó que la población adulta que padece ERC secundaria a diabetes en México, en etapas 1 a 3, es de alrededor de 6.2 millones y debería ser identificada, caracterizada y tratada por médicos generales, familiares, internistas, nutriólogos, psicólogos y expertos en activación física, de acuerdo con un protocolo de atención integral en clínicas de medicina familiar, centros de salud y consultorios.

Señaló que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2012), cerca de 9.17% de la población mayor de 20 años padece diabetes mellitus. “Si se aplica el hecho de que por cada persona que vive con diabetes diagnosticada, existe otro sin diagnóstico, entonces estamos hablando de que hay 12.6 millones de personas con este padecimiento (18.34% de la población)”, indicó Omar de Jesús Ruiz.

A su vez, la doctora Karina Renoirte López, nefróloga adscrita al Hospital Civil de Guadalajara, aseguró que la enfermedad renal inicia, por lo general, sin que su portador tenga conocimiento de su presenci8a o trascurre por tiempo prolongado sin presentar síntomas, porque la Reserva Renal Remanente (RRR) es suficiente para mantener, aparentemente sana a la persona afectada, aún cuando ésta se haya deteriorado hasta en un 70%.

La doctora Renoirte López, quien también es miembro de la Asociación Nacional de Nefrólogos de México A.C., abundó que “esto obedece a que los datos clínicos de ERC son sutiles, desde el punto de vista de los síntomas y sólo se detectan de manera temprana si se realizan las pruebas de laboratorio pertinentes, situación que no ocurre por la falta de promoción en salud renal”.

Fuente: La Prensa / Genoveva Ortiz

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