Calor afecta a todos pero más a diabéticos e hipertensos

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El calor excesivo puede tener repercusiones importantes sobre la salud, sin embargo las ondas de calor no afectan de igual forma a todos. Uno de los grupos más vulnerables, aparte de los niños y adultos mayores, son los diabéticos y los hipertensos.

 

Los golpes de calor comienzan como un mareo, sed o calor excesivo y si no se tratan a tiempo pueden terminar en la pérdida de conciencia o incluso hasta la muerte y en el caso del diabético, lo más importante de todo es no confundirlo con una hipoglucemia.

El médico Miguel Gaytán Casas señaló que el malestar se produce cuando la temperatura corporal sube por encima de los 40°C, el cuerpo empieza a sudar para distribuir el calor a través de la sangre y expulsarlo al exterior. “Lo peor sucede cuando se entra en un proceso severo, que es cuando los mecanismos de defensa dejan de funcionar, sube la temperatura corporal, se entra en una deshidratación y en los diabéticos se suma un factor más”, comentó el experto.

En el caso de alguien con diabetes se afecta principalmente a la molécula de glucosa en el organismo, detalló, la cual por el efecto del calor se transforma en acetona y con ello aumentan las ganas de orinar, por lo que la deshidratación crece y se acelera el golpe de calor.

En los pacientes con diabetes mellitus tipo I, donde se necesita de insulina para el tratamiento, el calor puede hacer que el cuerpo la absorba más rápido, por lo que se necesitan ajustar las dosis, las comidas y los líquidos que se ingieran, además de medir la glucosa con mayor frecuencia, recomendó.

Las altas temperaturas también afectan a los medicamentos y la insulina, para lo cual se deben de tomar algunas precauciones, por ejemplo se tienen que revisar las etiquetas de los fármacos para conocer su tolerancia a las temperaturas y tomar las precauciones necesarias.

“La insulina se debe de proteger del calor y de la luz directa del Sol y cuando se realice un viaje o se transporta en un vehículo, se debe colocar en una hielera pequeña sin que tenga contacto directo con el hielo”, indicó Gaytán Casas.

Quienes padecen diabetes mellitus tipo 2 los niveles de azúcar en sangre están por encima de lo normal y orinan con mayor frecuencia, por lo que al exponerse al calor extremo sudan más y pueden sufrir desde deshidratación hasta agotamiento por calor. Las señales de alarma son: Mareos, dolor de cabeza, sensación de desmayo, sudor excesivo, piel fría y húmeda, calambres musculares y palpitaciones, precisó. Se debe de acudir inmediatamente al médico.

Para evitar esta situación se recomienda estar en lugares con aire acondicionado y hacer ahí alguna actividad física con la ingesta constante de líquidos; cuando se realice el ejercicio al aire libre, debe ser bien temprano en la mañana o ya cuando baje el Sol.

“Los pies de los diabéticos resultan también muy afectados por las altas temperaturas, porque sudan más y las calcetas se mantienen húmedas, lo que favorece la aparición de úlceras que tarden mucho en sanar, por lo que se recomienda usar tela 100% de algodón y llevar un par extra”, indicó el médico general.

Lo primordial para prevenir una catástrofe es controlar el azúcar más de lo habitual y para ello se deben de respetar todas las comidas, ingerir muchos líquidos con electrolitos, comer fruta que hidrate, consumir vitaminas y beber agua. También se debe de evitar la exposición a los rayos del Sol en las horas de máximo calor, entre las 11:00 y las 17:00 horas, y si se tiene que salir, andar por la sombra, estar en constante hidratación, usar sombreros, manga larga de colores claros, entre otras cosas.

Y para los hipertensos En verano los valores de presión arterial son más bajos que en los meses de invierno, esto se debe a que en el calor se produce una vasodilatación para favorecer la pérdida de temperatura corporal y como consecuencia se tiene una tensión arterial baja, indicó el médico Roberto Sáenz Rountree.

Si un hipertenso se expone demasiado al Sol en verano y no se hidrata adecuadamente, puede sufrir una hipotensión muy grave que en casos severos provoca la pérdida del conocimiento y desmayo.

Dentro de las personas hipertensas, los adultos mayores son especialmente más sensibles al calor porque el mecanismo de la sudoración normalmente está deteriorado y en ellos es muy probable que se presenten problemas cardiacos y renales, por lo que es más difícil deshacerse del exceso de calor en el cuerpo.

“Uno de los medicamentos utilizados para el tratamiento de la presión arterial alta son los diuréticos y si se le suman las altas temperaturas del ambiente pierden más líquidos, motivo por el cual es de vital importancia que tomen más líquidos de lo que se acostumbra”, explicó Sáenz Rountree. Lo que más se aconseja para este tipo de personas durante el calor es beber mucha agua para favorecer la reposición de líquidos que se pierden con el sudor y así evitar una deshidratación o en casos más graves el golpe de calor.

La manifestación de la enfermedad en altas temperaturas es cuando se presenta taquicardia o aumento de los latidos y palpitaciones del corazón, lo que produce fácilmente descompensaciones en el sistema cardiovascular. Para evitar esta situación se le recomienda al hipertenso permanecer en lugares frescos, no exponerse por largos periodos al Sol, ingerir abundante agua, comer frutas frescas como cítricos y usar ropa ligera.

“Además estas personas deben de permanecer en lugares frescos y evitar lo más posible exponerse a las altas temperaturas, consumir comidas livianas, reemplazar la sal por limón como condimento y elegir una fruta fresca que ayude a hidratar”, expuso el médico. Y aunque en Hermosillo es común el consumo de bebidas alcohólicas durante el calor, esto definitivamente no es recomendable, expuso, pues aporta una cantidad importante de calorías y actúa sobre una hormona antidiurética en el cerebro, la cual produce más ganas de orinar y favorece la pérdida de líquidos.

Fuente: elimparcial.com

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