Siete señales que alertan de que puedes tener diabetes

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Entre los signos que delatan la enfermedad están la visión borrosa o la micción frecuente. Es importante estar atento a ellos porque la diabetes es un factor de riesgo importante de enfermedades cardiovasculares e ictus

Según los CDC de Atlanta (EEUU), más del 9% de los estadounidenses viven con diabetes. Esta enfermedad es cada vez más común, con 1,5 millones de estadounidenses diagnosticados con diabetes cada año. Si miramos dentro de nuestras fronteras, la Sociedad Española de Diabetes (SED) establece: “La prevalencia ha alcanzado el 14,8%. Afecta a uno de cada siete adultos y es la segunda tasa más alta de Europa".

E insiste: “Casi un tercio (30,3%) de las personas que viven con diabetes puede sufrir complicaciones graves y potencialmente mortales como, por ejemplo, un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular, una insuficiencia renal, una ceguera o la amputación de miembros inferiores. Estas complicaciones reducen la calidad de vida y aumentan los costes sanitarios, cuando no se detecta la patología a tiempo o no se trata adecuadamente”.

Es una enfermedad que ocurre cuando el nivel de azúcar en la sangre (glucosa) es demasiado alto, y esto puede deberse a la resistencia a la insulina (tipo 2) o a la incapacidad de producir insulina (tipo 1).

"La prevalencia en España ha alcanzado el 14,8%. Afecta a uno de cada siete adultos y es la segunda tasa más alta de Europa", según la SED

La tipo 1 generalmente se diagnostica durante la infancia. Por el contrario, la 2 puede desarrollarse a cualquier edad, pero es más común en poblaciones mayores. La prediabetes ocurre cuando se identifica que su nivel de azúcar en la sangre es más alto de lo normal, pero no es lo suficientemente alto como para ser de tipo 2. Hay cambios que se pueden hacer para disminuir la probabilidad de que la enfermedad progrese.

Los primeros signos

Micción frecuente. Cuando el nivel de azúcar en la sangre es alto, los riñones expulsan el exceso de la misma en la sangre, lo que hace que orines con más frecuencia. Uno de los primeros signos de advertencia de la enfermedad es precisamente este, que es lo suficientemente urgente como para despertarte e ir al baño mientras duermes.

Aumento de la sed. Mientras los riñones trabajan horas extras y orinas con más frecuencia, se extraerán líquidos valiosos de tus tejidos. La micción frecuente te hará sentir sed constantemente.

Fatiga. Cuando los niveles de glucosa son altos, el cuerpo trabaja duro para deshacerse del exceso de la misma. Este proceso no solo afecta al organismo, sino que también altera la forma en que se usa la glucosa para obtener energía. La hiperglucemia tiene efectos fatigantes, entre otros síntomas. Además, la deshidratación que acompaña a la micción más frecuente es una causa común de cansancio en los diabéticos.

Visión borrosa. Un nivel alto de azúcar en la sangre puede causar daño a los pequeños vasos sanguíneos del ojo, lo que da como resultado una inflamación del cristalino que puede provocar visión borrosa. A medida que los niveles aumentan y disminuyen, la visión puede volver a la normalidad o empeorar, respectivamente.

Pérdida de peso inexplicable. Con la descarga del exceso de glucosa, se pierde la mayor fuente de energía, y cuando el cuerpo no puede usar la glucosa como fuente, comienza a quemar grasa y músculo, lo que provoca la pérdida de peso. Se considera un signo de alerta cuando la bajada de kilos de forma inexplicable es significativa: el 5% del peso corporal total.

Cortes y heridas de curación lenta. Al igual que el tejido ocular dañado causa visión borrosa, los vasos sanguíneos dañados debilitan la circulación sanguínea. Debido a esto, es más difícil que la sangre llegue al área afectada, y los cortes o heridas menores pueden tardar semanas o meses en sanar. Esta cicatrización lenta hace que se sea propenso a infecciones, lo que aumenta el riesgo de amputación.

Hormigueo o entumecimiento en las manos o los pies. El nivel alto de azúcar en la sangre puede tener un impacto significativo en los nervios. Este daño puede comenzar con sensaciones de hormigueo o entumecimiento y puede convertirse en dolor o neuropatía con el tiempo.

Otros signos a tener en cuenta son: decoloración de la piel; la resistencia a la insulina puede hacer que tu piel desarrolle manchas oscuras; infecciones por levaduras (sobre todo en áreas genitales, boca o axilas), o aumento del apetito.

Factores de riesgo

La Asociación Estadounidense de Diabetes recuerda que entre los factores de riesgo comunes de la enfermedad destacan:

  • Tener 45 años o más.
  • Sobrepeso u obesidad.
  • Estilo de vida sedentario.
  • Familiares con diabetes.
  • Antecedentes de diabetes gestacional.
  • Antecedentes de presión arterial alta, enfermedad cardiaca o accidente cerebrovascular.

Fuente: elconfidencial.com

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