El aislamiento social puede perjudicar la salud física y mental

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Dos estudios realizado en Georgia e Italia revelan que el aislamiento social y la cuarentena durante la pandemia de COVID-19 pueden tener un impacto perjudicial en las personas que viven con enfermedades preexistentes, según han presentado sus autores en el 23º Congreso Europeo de Endocrinología (e-ECE 2021).

Los estudios reúnen la investigación sobre el impacto del aislamiento social y la cuarentena para las personas que viven con diabetes en la región de Adjara (Georgia), y sobre los pacientes con hipocortisolismo en Italia. Ambos estudios informaron de que el aislamiento social durante la pandemia causó un importante malestar psicológico y/o físico en los individuos observados.

Los datos del primer estudio revelaron que el impacto de la cuarentena en las personas que vivían con diabetes en la región de Adjara provocó un aumento de los niveles de presión arterial (PA) en el 88,2% de los pacientes, y en el 50% de estos casos se produjo una hospitalización por PA elevada. Además de estos factores físicos, se observó un aumento de los sentimientos de ansiedad y miedo en el 82% de los pacientes.

En el segundo estudio, los pacientes con hipocortisolismo experimentaron un aumento de la ansiedad y la depresión, asociado a un sentimiento de insatisfacción con uno mismo y a una menor capacidad de recuperación, en comparación con los controles italianos sanos.

Como todos estos son factores que contribuyen al deterioro general de la salud, estos resultados sugieren que es necesario seguir investigando para que los pacientes con afecciones preexistentes puedan mantenerse en forma y sanos durante la actual pandemia.

En el estudio de la región de Adjara, la doctora Liana Jashi y el equipo de investigación difundieron un cuestionario en línea y recogieron las respuestas de 16 endocrinólogos y 22 médicos de familia y de medicina general.

La investigación confirmó los efectos negativos e indirectos del aislamiento social y la cuarentena en las personas que viven con diabetes. Informó de una lista de efectos negativos, como el menor acceso a la atención médica, el aumento de peso y el mayor consumo de cigarrillos y alcohol. La actividad física se redujo en un 29,8%, un factor preventivo vital para futuros problemas físicos y psicológicos.

"Este estudio pone de manifiesto que las personas con diabetes necesitan un mayor apoyo durante las pandemias para mantener el ejercicio y proteger su salud física y mental. Los servicios nacionales de salud deberían utilizar estos datos y futuros estudios para implementar una mejor atención social en torno al apoyo a las personas con enfermedades preexistentes", comenta la doctora Jashi.

En el segundo estudio, la doctora Chiara Simeoli informa de los datos recogidos durante las tres últimas semanas de la cuarentena masiva que duró dos meses en Italia, en una investigación multicéntrica de control de casos basada en una encuesta web en la que participaron 12 centros italianos diferentes.

El estudio confirmó que una gran cohorte de 478 pacientes con hipocortisolismo, y en particular, 363 con insuficiencia suprarrenal y 115 con hiperplasia suprarrenal congénita, adecuadamente tratados con glucocorticoides, mostraban una mayor ansiedad y depresión, asociadas a un sentimiento de insatisfacción de sí mismos y una menor capacidad de recuperación, en comparación con los controles sanos italianos, lo que sugiere el impacto perjudicial del aislamiento social en la salud mental de estos pacientes, particularmente frágiles y vulnerables a las infecciones y al estrés.

Además, los pacientes con insuficiencia suprarrenal informaron de una peor calidad de vida que los pacientes con hiperplasia suprarrenal congénita.

"Estos resultados confirmaron que, más allá del enorme impacto en la salud física, la epidemia de COVID-19, el aislamiento social y la cuarentena masiva representan importantes factores de estrés psicológico, causando graves efectos en la salud mental, incluso más en las personas con enfermedades preexistentes. Los servicios sanitarios nacionales deberían considerar la posibilidad de ofrecer asesoramiento psicológico a estos pacientes vulnerables durante la COVID-19", añade la doctora Simeoli.

Ambos estudios indican que es necesario realizar otros estudios más amplios durante un periodo de tiempo más largo para seguir investigando.

Fuente: infosalus.com

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