Diabetes y riesgo de hipoglucemia: consejos para hacer ejercicio de forma segura

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El ejercicio es clave para la prevención y el control de numerosas enfermedades y para algunas es indispensable. En los pacientes con diabetes tipo 2 la falta de actividad física es uno de los principales factores desencadenantes de la patología y, por tanto, es también uno de los mejores tratamientos, ya que ayuda a un buen control glucémico.

“En el caso de la diabetes tipo 1 el efecto del ejercicio físico sobre los niveles de glucosa en sangre no parece tan claro”, señala Serafín Murillo, investigador de la Unidad de Diabetes y Ejercicio del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (Ciberdem) y del Hospital Clínico de Barcelona.

El ejercicio provoca un aumento del consumo muscular de glucosa que puede provocar hipoglucemias (bajadas de azúcar) si no se compensa con la reducción de dosis de insulina o el aumento del consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono. Esto no significa que aquellos que padecen diabetes tipo 1 no puedan hacer ejercicio, sino  que deben adecuar el resto del tratamiento al consumo de glucosa producido por la práctica de ejercicio físico.

Andoni Lorenzo, presidente de la Federación Española de Diabetes (FEDE), considera que para la práctica deportiva es “importante recibir una buena educación sanitaria”. Señala que el tipo de ejercicio dependerá de la edad y el estado de salud general de la persona: “Es conveniente preguntar al médico o al enfermero cuál es el más adecuado en cada caso”. El profesional sanitario también proporcionará las pautas para adecuar la medicación y la alimentación para evitar hipoglucemias.

Intensidad

Los expertos consideran que es mucho más importante la constancia que la intensidad del ejercicio. “El primer paso es mantener un estilo de vida activa”, afirma Murillo, y recuerda que “la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja, con carácter general, un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física aeróbica de intensidad moderada”. 

A los pacientes con diabetes de larga duración con afectación renal se les desaconseja el ejercicio de muy alta intensidad.

Los deportes de alta intensidad o de impacto están contraindicados en pacientes con retinopatía diabética, con el fin de evitar movimientos bruscos o golpes en los ojos.

Una hipoglucemia puede tener consecuencias muy graves si se acompaña de una pérdida de conocimiento mientras se practican deportes como el submarinismo o el alpinismo. Murillo puntualiza que no se trata de una contraindicación absoluta, pero será preciso “asegurarse una formación muy buena para practicar este tipo de deportes sin riesgos añadidos”.

¿Cuándo medir los niveles de glucosa en sangre?

La mejor forma de controlar el riesgo de hipoglucemia para los diabéticos que utilizan insulina es aprender a ajustar su dosis al deporte que se va a practicar y medir la glucemia antes, durante y después del ejercicio.

Control de glucosa antes del ejercicio

El valor de glucosa en sangre que se obtiene antes de iniciar la actividad es, según Murillo, “el más importante, ya que es el que va a decidir si es necesario un suplemento de hidratos de carbono o cambiar la dosis de insulina para evitar la hipoglucemia”.

Control de glucosa durante el ejercicio

Si se practica una actividad física de larga duración, se recomienda medir la glucemia cada hora o cada hora y media.

Control de glucosa después del ejercicio

Es conveniente medir la glucosa cuando ha transcurrido una hora desde la finalización de la sesión de ejercicio.

¿Cómo medir los niveles de glucosa?

Existen diversas formas de medir la glucosa. Para la práctica de deporte pueden resultar especialmente útiles los medidores continuos de glucosa (MCG) implantables, que constan de un pequeño sensor que va implantado en el antebrazo y un transmisor que envía los datos a una aplicación que el paciente instala en su móvil.

Estos dispositivos proporcionan resultados en tiempo real, que además se pueden descargar en otros móviles. También permiten programar alarmas que se activan cuando el paciente tiene niveles próximos a la hipoglucemia y ofrecen la posibilidad de llevar un registro de las glucemias y analizar como la alimentación o la actividad física inciden en ellas.

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