Té verde, té rojo y té negro, infusiones que dan salud

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El consumo de tés o infusiones obtenidas del legendario árbol del té (Camelia sinensis o Thea sinensis) alcanza cada vez más relevancia en distintos puntos de Europa y América, lo cual se debe a que las investigaciones científicas demuestran que este producto ofrece múltiples beneficios terapéuticos de gran interés.

La palabra “té” es ampliamente utilizada en México, pero no porque dicha bebida forme parte de la dieta habitual de la población, sino porque este término se emplea como sinónimo de “infusión”; de este modo, es habitual escuchar múltiples referencias sobre el té de hierbabuena, menta o manzanilla, pero a la vez hay amplio desconocimiento sobre las cualidades de la Camelia sinensis.

Así, por ejemplo, quizá muchos de nosotros hemos visto en autoservicios o tiendas naturistas las cajas con sobres para preparar té verde, rojo o negro, sin saber que estos productos se obtienen de la misma planta, sólo que reciben distinto tratamiento para contar con propiedades y sabores únicos.

Té verde
Esta forma de preparar el té es tal vez la más popular en Oriente, y se logra al secar las hojas rápidamente, sea por acción de vapor (como en Japón) o por calentamiento (sistema chino). Es, también, el tipo de bebida que más se acerca a la composición química natural de la planta, ya que respeta su contenido de flúor, calcio, potasio, magnesio, vitaminas A y del complejo B, así como de polifenoles, compuestos que cobran gran relevancia en la actualidad por sus cualidades antioxidantes (previenen el envejecimiento celular y cáncer).

El consumo de té verde ofrece muchos beneficios, entre ellos:
-Protege al organismo de la acción de sustancias oxidantes y radicales libres, que son responsables del debilitamiento del sistema de defensa natural del cuerpo y los cuales aceleran el proceso de envejecimiento.

-Contribuye a regular los niveles de colesterol, ayudando al cuerpo a absorber menos grasa y excretar más.

-Evita la formación de coágulos en la sangre.

-Debido a su contenido de fluoruro, previene la formación de caries.

-Posee cualidades diuréticas, es decir, ayuda a la eliminación de líquidos.

-Su bajo contenido calórico lo convierte en buena alternativa para quienes desean evitar las bebidas gaseosas y azucaradas.

-Contribuye a la hidratación de la piel debido a que permite la oxigenación de las células y de los capilares.

-Al igual que el café, el té es buena bebida estimulante que contribuye a despejar la mente y a despertar al organismo cuando más le cuesta reaccionar.

Té rojo
También conocido como pu erh, se prepara desde hace siglos en distintas provincias de China, de acuerdo a un método muy antiguo y complejo que se ha perfeccionado a lo largo de los siglos, y que consiste en fermentar dos veces la materia vegetal.

Luego de su recolección, las hojas del árbol de té se secan brevemente al aire libre (la pérdida de líquido no se acelera como en el caso del té verde), por lo que ciertos microorganismos alteran la estructura original de la hoja. Luego de esto tiene lugar un proceso más prolongado en una habitación cerrada (a veces en una caverna), en el que la materia vegetal reposa durante varios años (de 2 a 60, aproximadamente).

Entre las propiedades más destacadas del té rojo encontramos:
-Reducción de los niveles de colesterol total y triglicéridos, a la vez que aumentan los niveles del colesterol “bueno”.

-Ayuda a eliminar grasas del organismo, e incluso es más útil en dietas para bajar de peso que el té verde.

-Posee efecto relajante, de modo que disminuye la frecuencia cardiaca y los niveles de presión arterial.

-Activa la digestión, ya que aumenta la producción de enzimas digestivas.

-Estimula el funcionamiento del hígado y lo desintoxica.

-Aumenta la producción de orina.

-Mejora la resistencia contra parásitos y es eficaz frente a las infecciones intestinales provocadas por bacterias.

Al adquirir té rojo se debe elegir aquel producto que tenga como mínimo 2 años de reposo, sobre todo el que conserve la forma de la hoja entera o se encuentre enrollado como hebra.

Té negro
Suele confundirse con el té rojo, sólo que es más oscuro, posee mayores propiedades aromáticas y, ante todo, sigue un proceso de obtención distinto que consta de cuatro etapas: marchitamiento, para hacer flexible la hoja y evitar que se rompa; enrollado, a fin de fragmentar la estructura de la hoja a nivel celular y facilitar la salida de algunas sustancias consumidas por microorganismos; fermentación, en la que se lleva a cabo la transformación de la hoja, y secado, para detener la fermentación en el momento deseado.

Aunque no goza de la misma fama que sus similares, el té negro aporta varios beneficios, ya que contiene importantes cantidades de potente antioxidante que ayuda a prevenir envejecimiento y cáncer. Otras de sus cualidades son:
-Ayuda a la relajación de los vasos sanguíneos.

-Posee propiedades protectoras del sistema cardiovascular, evitando la formación de trombos.

-Contribuye a la conservación del colesterol “bueno”.

-Refuerza al sistema inmunológico, encargado de protegernos de enfermedades.

-Previene la producción de bacterias bucales, responsables de caries.

-Es eficaz estimulante, dado que es el té con mayor concentración de cafeína.

Esta bebida no se recomienda a personas cuyo sistema nervioso sea muy sensible a la cafeína, ni a individuos que padezcan gastritis o úlcera, ya que puede irritar su estómago. Esperamos que esta información le ayude a ampliar su visión sobre estas bebidas, las cuales son cada vez más aceptadas por la población mexicana en beneficio de su salud.

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