Dieta y ejercicio son la mejor prevención para la diabetes

En una comparación cabeza a cabeza en 15 años, la dieta y el ejercicio superaron la efectividad de la metformina para prevenir la diabetes en un grupo de alto riesgo.

La metformina, que ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre y se utiliza sola o con la insulina para tratar la diabetes tipo II, también redujo el riesgo de desarrollar la enfermedad, pero no tanto como los cambios del estilo de vida.

 

"La intervención del estilo de vida fue más potente para prevenir o retrasar la aparición del trastornos durante los tres años originales del Programa de Prevención de la Diabetes y se mantuvo así durante los 15 años que duró este estudio", dijo el coautor, profesor David M. Nathan, del Hospital General de Massachusetts, Boston.

"Pero hubo subgrupos en los que la intervención tuvo los efectos más potentes, en especial en los mayores de 60", dijo Nathan por e-mail. La metformina fue relativamente más efectiva en los menores de 60 y los más obesos.

El equipo monitorizó a los participantes del estudio original entre 1996 y el 2001; al azar, habían modificado el estilo de vida, habían tomado 850 mg de metformina dos veces por día o habían utilizado un placebo. Tenían sobrepeso/obesidad y valores de glucosa elevados, dos factores que aumentan el riesgo de desarrollar diabetes.

Al final del estudio original, el riesgo de desarrollar diabetes se redujo un 58 por ciento en el grupo que había modificado el estilo de vida con una dieta reducida en grasas y calorías, combinada con 15 minutos diarios de ejercicio moderado, comparado con el grupo que había utilizado el placebo.

En los usuarios de metformina, el riesgo se redujo un 31 por ciento.

Como el cambio del estilo de vida fue tan efectivo, todos los participantes pudieron implementarlo durante un año tras finalizar el estudio. En el 2014, el seguimiento había incluido a casi el 90 por ciento del grupo original (2776 personas).

Los participantes concurrieron a dos seminarios anuales para reforzar el nuevo estilo de vida o siguieron recibiendo las dosis de metformina de acuerdo con el tratamiento asignado inicialmente.

En 15 años, la incidencia de la diabetes disminuyó un 27 por ciento con la intervención y un 18 por ciento con la metformina versus placebo. En el 2014, el 55, 56 y 62 por ciento, respectivamente, tenía diabetes diagnosticada, según publican los autores en The Lancet Diabetes and Endocrinology.

Los autores también evaluaron los cambios en los vasos sanguíneos más pequeños del riñón y la retina, como así también el daño nervioso por su relación con la diabetes. La frecuencia de estas "complicaciones microvasculares" no varió entre los grupos, pero las mujeres, en especial, que modificaron el estilo de vida eran menos propensas a padecer estas lesiones.

Los participantes que no desarrollaron diabetes eran casi un 30 por ciento menos propensos a tener enfermedad renal, trastornos de la retina o lesiones nerviosas que los diabéticos.

"Las complicaciones que estudiamos son la manifestación temprana de la enfermedad microvascular y, en general, no dieron síntomas -dijo Nathan-. Estas complicaciones demoran entre 10 y 20 años en volverse clínicamente graves".

Sorprendió que aunque la modificación del estilo de vida redujo el riesgo de desarrollar diabetes, no siempre disminuyó el de que aparecieran las complicaciones microvasculares, según señaló el doctor Anoop Misra, director de Diabetes y Enfermedades Metabólicas de la Fundación de la Diabetes de India y coautor de un comentario sobre los nuevos resultados.

"La metformina podría ser especialmente útil para las personas a las que les cuesta hacer dieta y ejercicio, que es obesa, tiene ovario poliquístico o no puede caminar o moverse por problemas físicos", dijo Misra por e-mail.

"Es un fármaco económico y accesible, también, para las poblaciones pobres".

Como aconseja la Asociación Estadounidense de Diabetes, Nathan dijo que la modificación del estilo de vida debería ser la primera opción para prevenir la diabetes y que la metformina está recomendada para los más jóvenes y los más obesos.

Fuente: Kathryn Doyle / Reuters Health