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Gary Hall, el ejemplo de un campeón

 

El nadador Gary Hall, que es diabético, ganó nueve medallas olímpicas en su carrera. Después de 10 años en el sitial de los vencedores, se retiró recientemente de las competencias.

 

El multimedallista olímpico de los Estados Unidos, considerado el hombre más rápido del mundo en el agua, es uno de los grandes de la natación mundial, adjetivo que se ha ganado a pulso y que avalan, sus nueve medallas olímpicas (cinco de oro; tres de plata y una de bronce), obtenidas en sus tres intervenciones en las Olimpíadas de Atlanta 96, Sydney 2000 y Atenas 2004, pese a tener diabetes.

Muchas son las historias de triunfo que se han escrito de Gary Hall desde 1994, cuando conquistó dos medallas de plata en el Campeonato Mundial de Roma en los 50 y 100 metros libres; así como dos preseas de oro en los relevos 4x100 libre y 4x100 combinado.

Desde entonces, Gary Hall se mantuvo como una constante en lo alto del podio de vencedores, tanto en torneos Pan Pacific, en Juegos Panamericanos, y por supuesto, en la máxima justa mundial, las Olimpíadas. El nadador cumplió el sueño de su padre del mismo nombre, quien también intervino en tres olimpíadas, pero sin alcanzar los éxitos de su hijo.

Más allá de la alta competencia, hambre de triunfos y constante éxito que lo llevó a la cima de vencedores, la vida de este extraordinario deportista es poco conocida frente a la diaria batalla que enfrenta con la diabetes tipo I, que padece desde 1999 cuando tenía 25 años, justo antes de su participación en la justa australiana.

El golpe psicológico que recibió con la noticia fue muy fuerte. Los médicos le recomendaron no nadar más, mucho menos al nivel que lo hacía y de manera competitiva. Lejos de perder la fortaleza para competir, Gary Hall enfrentó el reto para no declinar cuando tenía en puerta el compromiso de la Olimpíada de Sydney. Y desafió todos los pronósticos. Vinieron los juegos y el nadador escribió una de las páginas más memorables de la historia olímpica: ganó cuatro medallas de oro.

A partir de esa fecha, Hall lleva un estricto control para mantener su nivel de azúcar en la sangre, por lo que requiere hacerse mediciones entre seis y ocho veces al día, y 12 o 15 cuando debe competir.

Recientemente anunció su retiro del deporte, pero su lucha y todo aquello que tenga que ver con la diabetes continúa. Ofrece pláticas, estudia y realiza una labor altruista con aquellas personas que, como él, tienen que vivir y enfrentar la vida con esta enfermedad.

Gary Hall es un buen ejemplo de que la diabetes no es impedimento para vivir la vida plenamente y hacer realidad las metas.

Fuente: diabetes.bayer.com.ar

Publicado en Nutrición y Ejercicio

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