¿Frutos secos contra la diabetes?

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Nutrición. La URV publica evidencias científicas sobre el papel de estos alimentos en la prevención de esta enfermedad

Los frutos secos son considerados alimentos de alto contenido calórico y que contienen una cantidad considerable de ácidos grasos insaturados, fibra, magnesio, proteínas vegetales y polifenoles, con efectos beneficiosos sobre la salud. Múltiples estudios de intervención han demostrado que el consumo de frutos secos mejora marcadores del metabolismo de la glucosa, el principal azúcar que encontramos en la sangre. Estos hallazgos sugieren que podrían proteger también del riesgo de desarrollar diabetes.

No obstante, hasta el momento no existe ningún ensayo clínico que haya evaluado de forma específica el efecto de una intervención con frutos secos sobre el riesgo de desarrollar diabetes a lo largo del tiempo. Esto es debido, principalmente, al coste tanto económico como temporal que implica llevar a cabo este tipo de estudios.

La evidencia que se tiene hasta el momento sobre el posible papel que juegan los frutos secos en la prevención de la diabetes, proviene de lo que se denominan estudios epidemiológicos observacionales en los que los investigadores no realizan ninguna intervención, simplemente observan los hábitos de los participantes. Los resultados derivados de estos estudios son contradictorios y no permiten esclarecer si de verdad existe una asociación entre el consumo de este tipo de alimento y el riesgo de padecer diabetes. Por lo tanto, con el objetivo de sintetizar la evidencia científica que existe hasta el momento, la Unidad de Nutrición de la URV-IISPV ha realizado una revisión sistemática y meta-análisis, un estudio que aporta el máximo nivel de evidencia científica ya que sintetiza todos los resultados publicados hasta el momento sobre un tema concreto- sobre la relación entre el consumo de frutos secos y el riesgo de padecer diabetes.

Tras realizar una búsqueda exhaustiva para identificar todos los artículos publicados en este ámbito, se seleccionaron ocho estudios internacionales. Los resultados principales mostraron que no existe asociación entre el consumo de frutos secos totales, sus distintos subtipos (nueces, almendras, avellanas, cacahuetes) y la diabetes. No obstante, parece ser que los individuos que consumen mayor cantidad de crema de cacahuete presentan un menor riesgo de padecer esta enfermedad, en comparación con aquellos que consumen menos.

En cuanto al consumo de nueces, los resultados también van en esta línea, aunque solamente se identificó un estudio longitudinal y por lo tanto no se puedo realizar ningún meta-análisis al respecto.

Los investigadores resaltan el hecho de que los resultados obtenidos para la crema de cacahuete provienen únicamente de dos estudios llevados a cabo en mujeres americanas, donde el consumo de este tipo de fruto seco es mucho mayor al resto. Este menor consumo, puede hacer más difícil observar una asociación con la diabetes para los otros tipos de frutos secos.

También cabe destacar que la falta de asociación entre el consumo de frutos secos y la diabetes puede deberse a limitaciones a nivel estadístico de los estudios incluidos en la presente revisión sistemática y meta-análisis. Se ha demostrado que los frutos secos, a pesar de su alto contenido calórico, no incrementan el peso corporal e incluso generan más saciedad. Los investigadores de la Unidad de Nutrición observaron que cuando los resultados de los estudios incorporados en el meta-análisis provenían de los modelos estadísticos que no tenían en cuenta el índice de masa corporal en sus ajustes, los frutos secos (nueces, almendras, avellanas, pistachos) se asociaban a un menor riesgo de desarrollar diabetes.

Ensayos clínicos han demostrado sin embargo que los frutos secos mejoran marcadores del metabolismo de la glucosa, y mejoran el control de la diabetes en aquellos que la padecen, por lo tanto, se necesitan estudios de intervención a larga escala y durante un tiempo de seguimiento largo para poder determinar si los frutos secos juegan algún papel en la prevención de esta enfermedad.

El estudio, publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition, ha sido liderado por Nerea Becerra-Tomás, investigadora posdoctoral de la Universidad de Valencia y colaboradora de la URV; Indira Paz-Graniel investigadora predoctoral de la URV; Pablo Hernández-Alonso, investigador postdoctoral del Grupo de Endocrinología Celular y Molecular del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y colaborador de la URV; y el catedrático Jordi Salas-Salvadó, director de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili y director Clínico de Nutrición en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de Sant Joan en Reus. Todos miembros del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili y del CIBERobn.

Fuente: diaridetarragona.com

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