Investigación genética permitirá una medicina de precisión contra diabetes

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Hoy se conocen algunos de los cambios genéticos que predisponen a la población mexicana a desarrollar obesidad y diabetes. Esto es producto en buena medida de las investigaciones que ha llevado a cabo Carlos Aguilar con diversos grupos de trabajo en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Subirán (INCMNSZ). El resultado de años de investigación es uno de los motivos por los cuales este científico recibió recientemente el Premio Nacional de Ciencias, Tecnología e Innovación en el campo de Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales.

Aunque el área de investigación de este especialista es el entramado genético y molecular de la diabetes 2 y las dislipidemias —alteración de grasas como el colesterol y los triglicéridos que pueden generar padecimientos como infartos, aterosclerosis…—, recuerda que el control y disminución de estas enfermedades no se encuentra en esta área del conocimiento, sino en su combinación con políticas públicas, medicina preventiva y mejor atención y detección en los primeros niveles del sistema de salud.

La atención del principal problema de salud en México no puede ser sino transversal e integral, señala el especialista en entrevista, iniciando por los factores socioambientales que detonan esa predisposición genética, la cual conoce muy bien.

Tal es el caso de una variante en un transportador de colesterol, cuya actividad es reducida en alrededor del 20 por ciento de la población mexicana, refiere, la cual se asocia con el desarrollo de la obesidad. Junto con el Instituto Broad, de Boston, EU, también se ha identificado un gen asociado con la resistencia a la insulina y cambios de composición corporal, variante exclusiva de la población mexicana, presente en la mitad de las personas de etnicidad nativo-americana y mestizos, y en un 25 por ciento de los residentes de la Ciudad de México.

Actualmente, en la Unidad de Investigación en Enfermedades Metabólicas del instituto, coordinada por Aguilar Salinas, los científicos buscan las asociaciones de complicaciones crónicas de la diabetes para saber si sus variantes modulan la respuesta a los tratamientos más comunes de la enfermedad. Hasta ahora, refiere, han hallado que esto puede aumentar la susceptibilidad para tener hígado graso, lo cual está asociado a la aparición de la diabetes. 

Este tipo de respuestas genéticas tienen un trasfondo histórico que, paradójicamente, pudieron dar ventajas de supervivencia a poblaciones nativas hace cientos o miles de años, pero que ahora, en el entorno hipercalórico y “obesigénico”, provoca el incremento de la obesidad y la diabetes. “Se pudo tratar de un proceso de selección que sufrió la población nativa debido a la desnutrición, epidemias y reducción de población, que generó las variantes para la supervivencia de las personas; no obstante, esas ventajas se exponen ahora a un exceso de calorías y baja actividad física, con lo que se genera una predisposición al desarrollo de otras enfermedades crónicas”.

POLÍTICAS PÚBLICAS.  El avance del conocimiento científico generado para comprender este tipo de fenómenos y desarrollar fármacos y terapias novedosas, se ha desarrollado paralelamente con aquel que ha permitido tomar acciones preventivas que son de carácter mayormente socioeconómico, para así generar políticas públicas.

“Actualmente se conoce mejor cuáles son los determinantes de estas enfermedades, pero la solución no se encuentra en este conocimiento, sino en tener mejor acceso a los servicios de salud, cambios en el ambiente y educación de las personas para que tengan un estilo de vida saludable. Muchas ciudades han cambiado su organización para estimular el uso de transporte público y facilitar periodos de caminata en un ambiente seguro; disminuir el tiempo en el automóvil, en la pantalla de la computadora, así como en el acceso a medicamentos innovadores”.

El conocimiento científico generado en las últimas décadas, añade, ha sido la base para desarrollar nuevos medicamentos, pero la estabilización y decremento en el número de casos se vincula preponderantemente en las causas sociales y el mejoramiento en la calidad de la atención. “Utilizados de manera oportuna y en la población correcta, los medicamentos tradicionales son suficientes para prevenir las complicaciones y disminuir la letalidad de los padecimientos”.

A esto debe sumarse el tipo de investigación que llevan a cabo, lo cual permite identificar a las poblaciones donde se requiere una intervención más intensiva y temprana para la prevención de la diabetes y sus complicaciones, así como el desarrollo de mejores fármacos y tratamientos en aquellos que ya han desencadenado dichas enfermedades.

En EU y Europa, refiere Carlos Aguilar, ya está en desarrollo un movimiento llamado “medicina de precisión”, la cual permite identificar las peculiaridades de cada individuo que los haga candidatos a recibir un tratamiento específico o que aumente la posibilidad de tener mejores resultados. “Saber la susceptibilidad genética de nuestra población y peculiaridades de nuestro ambiente nos permitirá, en el mediano plazo, poner en marcha este tipo de tratamientos en México”.

UNIDAD DE INVESTIGACIÓN. La unidad de investigación que coordina Carlos Aguilar fue inaugurada en 2017, en lo que fue una colaboración entre su instituto, el Tec de Monterrey y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). El objetivo del área es contar con tecnología de punta para ahondar en los conocimientos sobre enfermedades metabólicas.

El sitio es único en el país, cuenta no sólo con el equipo necesario para hacer la investigación molecular más fina, sino además con su propio quirófano, sala de atención de obesidad extrema y hasta una cocina especial para hacer investigación. Además, la unidad cuenta con diez líneas de investigación para conocer enfermedades de alto impacto, como la llamada hipercolesterolemia familiar, que es una de las enfermedades del metabolismo del colesterol que tiene mayor riesgo de generar infartos.

Actualmente, se compone por cinco investigadores de tiempo completo, diez  alumnos de maestría y doctorado, además de pasantes con estancias breves. “Es una unidad para resolver las peculiaridades de las enfermedades metabólicas en nuestro país, que catalice el avance de diversos estudios y en poco tiempo genere investigación innovadora, que difícilmente se podrían llevar a cabo en otro lado”. 

Fuente: Crónica

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