4 claves para prevenir y tratar la diabetes tipo 2

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La diabetes tipo 2 no solo es común, sino que va en aumento. La enfermedad, que aparece cuando tu cuerpo no puede usar la insulina para controlar de manera adecuada los niveles de glucosa en la sangre (la energía para nuestras células y órganos proveniente de los alimentos), afecta a más de 30 millones de estadounidenses. Aproximadamente 12 millones de estas personas son mayores de 65 años, según un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) publicado el año pasado.

Igual de alarmante: Cerca de 84 millones de adultos, la mitad de ellos mayores de 65 años, padecen de prediabetes, niveles de glucosa lo suficientemente altos como para ponerlos en peligro de desarrollar diabetes.

Y casi una cuarta parte de las personas que tienen diabetes tipo 2 y muchas más con prediabetes ni siquiera se dan cuenta de que la tienen.

De no tratarse, la diabetes tipo 2 puede provocar ceguera, daños graves en los nervios, insuficiencia renal, enfermedad cardíaca y ataque cerebral. Es la séptima causa de muerte entre los estadounidenses.

Pero también hay buenas noticias. “No hay razón alguna para que una persona con diabetes tipo 2 no pueda llevar una vida plena y saludable”, dice Marvin M. Lipman, MD, asesor médico principal de Consumer Reports.

Pasos relativamente simples, como perder peso, llevar una dieta saludable, aumentar tu nivel de actividad física,  monitorear tu salud y, cuando sea necesario, tomar medicamentos, puede retrasar el avance de la enfermedad y mejorar tu calidad de vida. Esto es lo que la investigación reciente ha descubierto sobre las mejores maneras de reducir tus riesgos y tratar la diabetes tipo 2, si la tienes.

Usa el poder del estilo de vida

Era común que los médicos pensaran que si una persona recibía un diagnóstico de diabetes tipo 2, esa afección la tendría de por vida. Sin embargo, hoy en día las investigaciones muestran que ese no es el caso.

“Muchas veces, la diabetes tipo 2 se puede revertir parcial o completamente al reducir y llegar a un peso normal” dice Michael Hochman, MD, MPH, profesor asociado de medicina clínica en la Escuela de Medicina de Keck en University of Southern California en Los Angeles y director del USC Gehr Family Center for Health Systems Science.

Por ejemplo, un estudio publicado en 2017 en la revista médica The Lancet, encontró que aproximadamente la mitad de las personas con diabetes tipo 2 que se sometieron a un programa intensivo de control de peso experimentaron una remisión completa.

Lo mismo sucede con la prediabetes “La mayoría de los casos proviene de sobrepeso u obesidad, por lo que simplemente perder peso puede hacer mucho para evitar que evoluciones a la diabetes real”, dice David Lam, MD, director asociado de Mount Sinai Clinical Diabetes Institute en la ciudad de New York.

Un buen ejemplo: Las personas con prediabetes que pierden alrededor del 7% de su peso corporal debido a un menor consumo de grasa y calorías y hacen ejercicio durante 150 minutos a la semana tienen un riesgo 58% menor de llegar a tener una diabetes completamente desarrollada, según el estudio del Programa de Prevención de la Diabetes.

Si bien es más difícil revertir un diagnóstico de diabetes si la has padecido durante varios años, los hábitos de estilo de vida pueden ser lo suficientemente potentes como para permitirte reducir los medicamentos, incluso si no es posible eliminarlos del todo, dice Hochman. Aquí te damos varios consejos:

Come de forma correcta. Seguir una dieta mediterránea, rica en grasas saludables, granos integrales, frijoles, nueces, frutas y verduras; y baja en carnes procesadas, azúcares y carbohidratos refinados, puede ayudarte a prevenir o incluso revertir la diabetes tipo 2, según un estudio de Tufts University de 2016 publicado en la revista PLOS Medicine.

 

En otro estudio, los investigadores de Harvard T.H. Chan School of Public Health encontraron que llevar una dieta saludable basada en el consumo de plantas redujo el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 20%.

“La clave es una dieta rica en alimentos vegetales muy poco procesados y altos niveles de grasas saludables que se encuentran en alimentos como las nueces, el aceite de oliva y el pescado graso como el salmón“, dice Dariush Mozaffarian, MD, Dr.PH, cardiólogo y decano de Friedman School of Nutrition Science and Policy en Tufts University en Boston.

Aunque comer una porción (3 a 4 onzas) de pollo o carne magra y sin procesar una o dos veces por semana está bien, piensa en esto “como una guarnición y no como el alimento principal de tu plato”, dice Mozaffarian. La carne roja es alta en hierro hemo y comer demasiada se asocia con un mayor riesgo de diabetes tipo 2.

Toma decisiones inteligentes respecto a los carbohidratos. Los carbohidratos, almidones, azúcares y fibra, son los nutrientes que tienen el mayor impacto en los niveles de glucosa en la sangre. Pero las personas con diabetes (o quienes están en riesgo de contraerla) no tienen por qué abstenerse del todo.

Tampoco es necesario que hagan un conteo obsesivo de los gramos de carbohidratos en su dieta, algo que algunos expertos recomiendan para las personas con diabetes, especialmente si usan insulina. “Puede ser abrumador, especialmente para pacientes mayores”, dice David Lam, MD, de Mount Sinai Clinical Diabetes Institute.

Además, ciertos carbohidratos son ricos en fibra, lo que ayuda a tu cuerpo a metabolizar mejor la glucosa en la sangre, dice Mozaffarian. Minimiza tu ingesta de carbohidratos refinados, como el pan blanco, el arroz blanco y los azúcares agregados, pero ten en cuenta que los siguientes alimentos altos en carbohidratos pueden ser parte de una dieta saludable para las personas con diabetes.

Los betabeles, las zanahorias, el camote y la calabaza de invierno son más altas en azúcares que los vegetales verdes, pero aún se consideran alimentos relativamente bajos en carbohidratos. La fruta es rica en nutrientes y fibra, y los estudios no muestran que se vincule con la diabetes tipo 2. Come fruta fresca o congelada, o fruta enlatada en agua. El jugo puede elevar los niveles de glucosa en la sangre.

Muchos estudios muestran una fuerte relación entre los granos integrales (como el trigo sarraceno [buckwheat], el bulgur, la avena y la quinoa) y un menor riesgo de diabetes tipo 2. La mayoría de los granos que comes deben ser integrales. Si hablamos de las papas, comer algunas porciones por semana puede no ser un problema, pero el consumo frecuente podría aumentar el riesgo de diabetes tipo 2. El puré o las papas hervidas tienen mucho menos probabilidad de aumentarlo que las papas fritas.

Muévete tanto como puedas. El ejercicio regular, 150 minutos semanales de actividad moderada a vigorosa, como caminar a paso ligero, puede ayudarte a controlar la diabetes tipo 2.

Incluso si no tienes sobrepeso, el ejercicio es importante. Un estudio de la University of Florida de 2017 encontró que ser sedentario se relaciona con un mayor nivel de glucosa en la sangre, incluso para aquellos que tienen un peso saludable.

“Creemos que estar sentado por períodos prolongados de tiempo afecta el metabolismo de la glucosa y la grasa, aumentando el riesgo de diabetes tipo 2”, dice Betul Hatipoglu, MD, endocrinólogo en Cleveland Clinic.

La American Diabetes Association recomienda que, para dejar de ser sedentario es necesario que hagas al menos 3 minutos de actividad ligera, como caminar, extender las piernas o estirarse poniendo los brazos sobre la cabeza, cada 30 minutos.

Duerme bien y disminuye el estrés. Cuando te estresas, tu cuerpo aumenta la producción de la hormona cortisol, que aumenta los niveles de glucosa en la sangre de tu cuerpo, dice Hatipoglu. Lo mismo sucede cuando duermes muy poco.

 

Es más, un estudio de casi 5,000 adultos japoneses con diabetes tipo 2, publicado en la revista Diabetes Care, encontró que aquellos que dormían entre 6½ y 7½ horas por noche tenían niveles de HbA1c (una medida de los niveles promedio de glucosa en la sangre durante 3 meses) ligeramente más bajos en comparación con aquellos cuyos niveles fueron de menos de 5 o más de 8 horas de sueño.

Otro estudio de 2015 publicado también en Diabetes Care encontró que las personas que dormían entre 7 y 8 horas por noche eran los que tenían el menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Toma nota de las mediciones correctas del azúcar en sangre

En el pasado, se aconsejaba a las personas con diabetes tipo 2 que intentaran alcanzar niveles de HbA1c muy cercanos a los de las personas sin diabetes, inferiores al 7% o incluso por debajo de 6.5.

Pero, ese pensamiento cambió hace muy poco tiempo. Las Directrices publicadas en marzo por el American College of Physicians (ACP) recomiendan que la mayoría intente alcanzar niveles de HbA1c entre 7 y 8%.

“Las investigaciones hoy en día muestran claramente que pretender llegar a menos de 7 no ofrece más beneficios y, de hecho, en algunos casos puede causar daño”, dice Lipman.

La mayoría de las pruebas que se presentaron en las nuevas directrices se centraron en 5 ensayos principales. Estos encontraron que las personas que llegaron a niveles de HbA1c por debajo de 6.5 tenían un mayor riesgo de muerte por enfermedad cardíaca que las que tenían entre 7 y 8.

Por ejemplo, uno de esos ensayos encontró que las personas que reciben tratamientos intensivos con medicamentos para que sus niveles de HbA1c lleguen a menos de 6 tenían un 22% más de probabilidades de morir por cualquier causa, 35% más de probabilidades de morir de una enfermedad cardíaca y casi el doble de probabilidades de aumentar más de 22 libras.

Cuando el azúcar en la sangre es demasiado bajo, tu ritmo cardíaco aumenta y tu nivel de presión arterial podría cambiar. “La asociación entre el tratamiento intenso de la diabetes tipo 2 y la mortalidad cardiovascular puede explicarse mediante los efectos peligrosos del bajo nivel de azúcar en la sangre”, dice Jack Ende, MD, presidente anterior inmediato de la ACP.

Sin embargo, algunos médicos pueden sentirse presionados para reducir los números porque podrían recibir incentivos financieros para ayudar a los pacientes a alcanzar mediciones más bajas.

Lo más probable es que no todas las personas con diabetes tipo 2 deban esforzarse por alcanzar el mismo nivel de HbA1c. “Cualquier especialista en diabetes te dirá que una talla nunca le queda bien a todos”, dice Hatipoglu. “Cada paciente con diabetes tipo 2 tiene un historial diferente y una etapa de enfermedad diferente, y como resultado, el tratamiento debe ser individualizado”.

En general, si tienes diabetes tipo 2 y tienes menos de 65 años y tu salud es buena, es razonable que desees llegar a un nivel de HbA1c entre el 6.5 y el 7%, dice Lipman.

Pero si tu nivel es un tanto superior al 7%, por ejemplo, es 7.1 o 7.2, no hay razón para presionarte para bajar más tu nivel.

Para los adultos mayores con afecciones como enfermedades cardíacas y pulmonares, una HbA1c entre 7 y 8 está bien, dice Lipman.

Esto es lo suficientemente bajo como para prevenir los síntomas de niveles altos de azúcar en la sangre, como el orinar más frecuente, deshidratación y pérdida de peso no deseada sin desencadenar una hipoglucemia. (Independientemente de tu edad, si tu nivel está por debajo de 6.5%, habla con tu médico acerca de tu régimen de terapia).

Infórmate bien acerca de los medicamentos

Si el médico te recomienda medicamentos para tratar la diabetes tipo 2, tu terapia de primera línea casi siempre podría ser la metformina (Glucophage, Glumetza y genérico). Esto aumenta la respuesta a tu propia insulina e inhibe la producción de glucosa en el hígado.

“He visto a pacientes que inicialmente tomaban medicamentos para la diabetes de reciente creación, pero estos medicamentos no se han estudiado suficientemente como la metformina y pueden no ser tan seguros y efectivos, además son mucho más caros, ya que todavía no están disponibles como genéricos”, dice Hochman. Entre estos se incluyen exenatide (Byetta) y semaglutide (Ozempic).

El  propio análisis de Consumer Reports sobre la evidencia ha llegado a la conclusión de que la metformina reduce la HbA1c tanto o más que los medicamentos para la diabetes de mayor precio, no produce aumento de peso y es menos probable que provoque hipoglucemia que los medicamentos como la nateglinida (Starlix y genéricos) y la repaglinida (Prandin y genéricos).

La excepción: En personas con enfermedad renal de moderada a grave, la metformina se ha asociado con una acumulación potencialmente fatal de ácido láctico en la sangre.

Si usas metformina para tratar la diabetes tipo 2 y en los 3 a 6 meses anteriores tu nivel de HbA1c no ha bajado a menos de 8% (o si para empezar con tu HbA1c es superior a 9.5), necesitarás un segundo medicamento, dice Hatipoglu.

Los expertos de CR recomiendan una sulfonilurea, ya sea glipizida (Glucotrol, Glucotrol XL y genérico) o glimepirida (Amaryl y genérico).

Estos medicamentos, que aumentan la secreción de insulina por el páncreas, tienen un riesgo menor de efectos secundarios gastrointestinales que la metformina, pero pueden causar que aumentes de 5 a 10 libras.

Y si esto no funciona, dice Lipman, es razonable considerar otra clase de medicamentos, como las gliptinas, como la sitagliptina (Januvia) y la empagliflozina (Jardiance).

Estos medicamentos orales tienen menos probabilidades de causar aumento de peso y otros efectos secundarios, pero como no se encuentran disponibles como genéricos, su precio puede ser muy alto.

Continúa con tus chequeos de salud esenciales

La diabetes tipo 2 puede dañar muchos de los órganos y sistemas de tu cuerpo, y en las etapas iniciales, esto puede ocurrir sin que te des cuenta. Así que, además de controlar la glucosa en la sangre, está atento a lo siguiente:

Tus ojos. Incluso una diabetes bien controlada puede dañar los pequeños vasos sanguíneos en tu retina o la parte posterior del ojo. La diabetes también aumenta el riesgo de desarrollar glaucoma y degeneración macular. De no tratarse, estos problemas pueden conducir a la ceguera, así que hazte un examen completo de la vista cada año.

Tus pies. Como resultado de una función nerviosa deteriorada y un flujo de sangre deficiente a los pies, la diabetes aumenta el riesgo de complicaciones en los pies, como las infecciones. Es necesario que tu médico o  un podiatra revise al menos 2 veces al año los síntomas como pérdida de sensación y hormigueo.

Tu corazón. La diabetes tipo 2 puede duplicar o cuadruplicar la enfermedad cardíaca y los riesgos de sufrir un ataque cerebral. Pregunta a tu médico con qué frecuencia debes realizarte controles de colesterol y presión arterial, y que tu nivel de presión arterial se mantenga cercano a 120/80 mmHg y tu nivel de colesterol LDL (malo) inferior a 100 mg/dl.

Tus dientes. Más del 20% de las personas con diabetes tipo 2 también tienen enfermedad de las encías. Padecer gingivitis o la enfermedad de las encías puede dificultar aún más el control de la glucosa en la sangre y podría contribuir a empeorar la diabetes tipo 2. Asegúrate de visitar al dentista 2 veces al año.

Tus riñones. Los niveles crónicamente altos de glucosa pueden dañar la capacidad de los riñones para eliminar los desechos de la sangre. Tu médico debe hacer 2 pruebas anuales: una para revisar la orina en busca de albúmina (un signo de daño renal) y una prueba de sangre, llamada GFR, para ver qué tan bien tus riñones filtran la sangre.

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