Las células del cerebro que pueden hacerte subir de peso

En un nuevo estudio con ratones, publicado en la revista Cell Metabolism, un equipo de científicos ha descubierto que las células inmunes del cerebro pueden desencadenar el impulso de comer en exceso y el aumento de peso como respuesta a una dieta rica en grasas. Los investigadores de la Universidad de California en San Francisco (USCF) y del Centro Médico de la Universidad de Washington hallaron un nexo entre la inflamación cerebral y la obesidad en ratones.

La obesidad es muy común y su prevalencia va en aumento, sobre todo en segmentos de la población mundial que tienen poco acceso a una nutrición saludable, la salud asequible y una educación óptima para aprender a adoptar un estilo de vida sano, informan el doctor Suneil Koliwad, profesor adjunto de medicina en el Centro de Diabetes de UCSF y Gerold Grodsky, presidente de investigación en diabetes de dicha universidad.

Los fármacos para tratar la obesidad suelen actuar en las neuronas del hipotálamo, una región que se encuentra en la base del cerebro y controla funciones como la sed y el hambre. Sin embargo, esos medicamentos muchas veces suponen riesgos y efectos secundarios indeseables, como depresión y hasta pensamientos suicidas.

Y no basta decir a los pacientes que hagan más ejercicio o que coman menos, porque existe una “biología real” que conduce a la obesidad, señala Koliwad, coautor principal del nuevo estudio. Koliwad dijo que pretende mitigar la obesidad y sus consecuencias sin los efectos secundarios que acompañan a los medicamentos disponibles actualmente a los consumidores.

El estudio sugiere que la microglía –que son las células inmunitarias del cerebro- también podría ser blanco de tratamientos para la obesidad. La microglía representa entre 10 y 15 por ciento del total de las células cerebrales, y es la principal forma de defensa inmunológica activa del sistema nervioso central. No obstante, Koliwad apunta que, hasta este estudio, “no se había demostrado si esas células respondían a algún tipo de agresión o daño que ocurre en el contexto de la obesidad, o si podrían desempeñar alguna función como causa de la obesidad”.

Una región del cerebro, conocida como hipotálamo medio basal (HMB), contiene grupos neuronales críticos que regulan la ingestión de alimentos y el gasto energético. En condiciones normales, HMB intenta igualar la cantidad de calorías ingeridas en los alimentos con la necesidad energética humana a fin de mantener un peso saludable. Pero las grasas de la dieta pueden romper ese equilibrio de manera drástica, como han demostrado investigaciones previas.

Para el nuevo estudio, los investigadores alimentaron a los ratones, durante cuatro semanas, con una dieta rica en grasas semejante a la comida rápida, la cual se ha demostrado que ocasiona un incremento de la microglía y provoca inflamación local en HMB. También se sabe que los ratones alimentados con esta dieta ingieren más comida, queman menos calorías y ganan más peso respecto de los ratones que consumen una dieta más saludable y baja en grasa. Diversos científicos han determinado que las dietas ricas en grasa ocasionan que la microglía orille a los ratones a comer en exceso y a aumentar de peso.

Para determinar si el incremento de la microglía ocasionaba el exceso en el comer y la obesidad de los roedores, el equipo de Koliwad administró un fármaco experimental llamado PLX5622 –producido por Plexxikon Inc.- a fin de reducir la cantidad de microglía de HMB en los ratones alimentados con la dieta grasa. Los investigadores hallaron que los roedores tratados con la sustancia comían 15 por ciento menos y su peso aumentaba 20 por ciento menos respecto de los ratones no tratados y alimentados con la misma dieta.

Otros aspectos de la investigación se centraron en ratones genéticamente modificados para evitar que la microglía activara la respuesta inflamatoria. Los investigadores encontraron que esos ratones comían 15 por ciento menos y que su peso aumentaba 40 por ciento menos con una dieta rica en grasas. Según el estudio, ese resultado sugiere que la capacidad inflamatoria de la microglía es responsable de la sobrealimentación y el aumento de peso de los roedores.

Los investigadores informan también que las dietas ricas en grasa activan a la microglía para que reclute, activamente, células inmunológicas adicionales del torrente sanguíneo, las cuales infiltran HMB. Los autores identifican la microglía como el regulador crítico para el control hipotalámico del balance energético, y consideran que esas células podrían ser un objetivo en el tratamiento de la obesidad.

Los resultados demuestran que la activación de la microglía puede dirigir la función de las neuronas implicadas en la regulación de la ingesta de alimentos, el gasto de energía y, por tanto, el peso corporal. “Basta con activar la microglía, pues esas células contienen una señal específica que controla el circuito que regula el peso corporal en el cerebro”, dijo Koliwad a Newsweek.

Antes del estudio, los científicos sabían que la microglía se activaba en el hipotálamo y que la obesidad ocasionaba un incremento de dichas células en esa área del cerebro. Mas no era claro qué hacían en ese contexto. El equipo ahora pretende investigar qué tienen las dietas humanas que estimula la activación de la microglía en el hipotálamo y definir la señal específica que utiliza la microglía para comunicarse con las neuronas.

Koliwad cree que la microglía se altera cuando un individuo se encuentra en un ambiente obesogénico. “En ese contexto”, añade, “la microglía recibe información del ambiente y transmite esa información a las neuronas que normalmente regulan el peso corporal”.

Fuente: Newsweek / Michele Gorman